¿Es posible una izquierda de traidores y cobardes? Esteban Valenti
23.01.2026
Voy a tratar de hacer un gran esfuerzo y ser suave, hasta delicado, pero no se trata de un tema accesorio, es una definición clave para la izquierda: el manejo de la realidad y las ilusiones, y manipulaciones conformistas y sin el menor fundamento en esa dura realidad actual. Y peor aún, la justificación de la traición y la cobardía.
El punto de partida es el ataque de EE.UU. a Venezuela el pasado 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, sin un solo muerto norteamericano, ni una sola aeronave dañada de los 150 helicópteros Apache, Chinook y aviones caza bombarderos y aviones de guerra electrónica que participaron de la operación ordenada por Trump.
Para opinar de ciertos temas, al menos, algo, no mucho, pero algo de la historia real, de los hechos hay que estudiarlos con seriedad y no refugiarse en la historia más lejana posible.
En 90 segundos las unidades Delta de los EE.UU. sin un solo muerto o herido, mataron a 20 cubanos altamente entrenados de la guardia directa de Maduro y a otros 12 oficiales de las FAR que estaban dentro de instalaciones del mismo fuerte Tiuna donde se encuentra la residencia en que fue capturado Nicolás Maduro.
También dentro de ese fuerte, estaba presente a pocos cientos de metros de distancia el general Vladimiro Padrino López. Él fue el ÚNICO con poder para impartir las ordenes que paralizaron toda participación venezolana en la respuesta al ataque norteamericano. Al principio solo lo dijimos nosotros en UYPRESS, ahora ya se maneja en los más diversos medios de inteligencia y de prensa.
Obviamente que esa versión la recibimos dos días después del ataque, de una fuente venezolana que debíamos proteger. No de un contra, sino de alguien que conoce perfectamente las circunstancias políticas y sobre todo técnicas de la traición de Padrino López y con una larga historia revolucionaria.
En ese tiempo récord de 90 segundos la unidad norteamericana capturó a Maduro y lo trasladó hacia un helicóptero y comenzó su extracción del territorio venezolano hacia la nave Iwo Jima.
Cualquiera que tenga la más mínima información, no digo formación, puede aceptar que esa operación no fue preparada y ejecutada con el apoyo del mando militar venezolano, alguien con capacidad de informar al instante sobre el lugar donde estaba Maduro en ese momento, y paralizar los radares rusos Petchora, desactivar los sistemas de misiles S-300, también rusos que están concentrados precisamente en ese mismo fuerte, dar la orden de que no se dispare con las armas de artillería, de fusilería de los miles de efectivos allí acuartelados y que no intervengan en absoluto en la resistencia al ataque aéreo y terrestre.
Conviene saber lo que representa el fuerte Tiuna en Venezuela. No es simplemente un cuartel, es el centro neurálgico del poder militar y político en Venezuela. Para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la principal instalación militar del país, pero también es una zona residencial de alta seguridad para la élite.
Es el Cerebro Operativo (Mando y Control) dentro del fuerte se encuentran las sedes de las instituciones que dirigen a toda la fuerza armada, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa: Desde aquí se emiten las órdenes administrativas y políticas para los cuatro componentes (Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional) ocupado por 10 años por Padrino López.
La Comandancia General del Ejército: El Ejército es el componente con mayor poder de fuego terrestre, y su cuartel general está allí, el Estado Mayor Conjunto: Donde se planifican las operaciones estratégicas.
Podría esperar que pasen los días, para que la continuidad formal de la dictadura madurista viaje a Estados Unidos y siga entregando impunemente y vergonzosamente la soberanía de Venezuela, para que algunos que se interrogan sobre "Traición estratégica o preservación táctica", sean sepultados por los hechos y sobre la traición en varios pasos que cambió radicalmente la dependencia de Venezuela hacia los Estados Unidos. Pero estoy seguro que para ciertas personas y peor aún para ciertas visiones, no hay realidad que los convenza.
Si lograron encontrar, citando episodios históricos, una explicación y una justificación de que esta innoble traición es una preservación de cualquier tipo para un régimen condenado por sus fracasos, ya encontrarán otros argumentos ridículos.
Pero lo grave no es la polémica puntual sobre este episodio que ya cambió la historia de América Latina y pone en peligro siglos de lucha por la soberanía en nuestra región incluso peligros de ataques en otras latitudes por la demencia-inteligente de Donald Trump, utilizada por su grupo de cómplices norteamericanos y ultraderechistas en el mundo. Lo grave es que detrás de esta aparente polémica, casi absurda, se esconde un tema de fondo para la izquierda: ¿Cómo es posible llegar a este nivel de traición y ahora justificarla?
No es solo Padrino López, es toda la cúpula de la dictadura venezolana que se pasó de bando por el único premio que les interesa, la impunidad frente a su pueblo y a nuestros pueblos, por los robos, los fracasos, la violación de los derechos humanos. Nadie de ellos ha sido molestado.
Eso fue posible porque nunca fueron de izquierda, al menos la cúpula y desde que murió Hugo Chávez, se precipitaron en un tobogán de decadencia política, ideológica y moral. ¿Por qué? Ya en el periodo final del gobierno de Chávez, que sin duda había ganado varias elecciones y plebiscitos, comenzó el desbarranque y la clave fue transformar los petrodólares en al principal argumento del supuesto Socialismo del Siglo XXI y de la "revolución".
La corrupción carcomió al gobierno, a las FANB, sobre todo sus mandos que además controlaban las palancas fundamentales de la economía venezolana. E ideológicamente carcomió a una parte de la izquierda latinoamericana. Es además una derrota ideológica y moral de esa misma izquierda.
Por eso es tan peligrosa la operación de buscar explicaciones rebuscadas y absurdas a una traición y a un retroceso histórico en toda la región y en el mundo.
Los que defendieron a Venezuela hasta hace muy poco y ahora están con la boca abierta, es posible que la pausa, les ayude a reflexionar, incluso porque que el Partido Comunista de Venezuela, proscripto por la dictadura de Maduro, discrepó desde hace varios años con la política del régimen y lo sigue haciendo ahora.
Hay algunos que ni siquiera este alud de hechos que se alimentan todos los días con nuevas vergüenzas y traiciones les alcanza, ya están demostrando que ni siquiera eso los obliga a pensar. Y no me vengan a hablar de principios, porque si hay algo que no tuvo ni tiene principios es la tragedia venezolana.
No insulten a los cubanos. Por lo menos eso. Yo soy crítico de Cuba y su situación actual, pero hay algo que es una vergüenza total. Saltarle por encima al hecho absolutamente innegable que los 32 militares cubanos fueron directamente asesinados por los militares traidores venezolanos.
No hay que ser un experto, no hay que haber estado en Angola y seguido la batalla de Cuito Canavale, contra la elite militar sudafricana, la derrota del batallón 32 Búfalo por las FAPLA angoleñas, pero sobre todo por los cubanos comandados por el general Arnaldo Ochoa, o haber seguido la guerra de Etiopía contra Somalia en el Ogaden, también con un papel fundamental de Ochoa, para saber que los cubanos siempre repatriaron los restos de sus militares muertos en ataúdes con sello militar. Siempre.
Ahora, en Venezuela tuvieron que repatriar a sus 32 combatientes en urnas con sus cenizas, para que no haya la mínima posibilidad de hacerles una autopsia. Hay que ser muy mal informado (y estoy siendo realmente tierno), en pensar que 32 militares cubanos altamente entrenados mueren en un ataque como el del 3 de enero, sin matar un solo norteamericano. Ni en la peor película bélica se puede ver esa imbecilidad. Otra que "defensa táctica".
Y que haya oficiales cubanos tratando de defender una versión agraviante hacia sus 32 compañeros asesinados, me da vergüenza ajena.
Al menos usted tiene que reconocer que la entrega de las cenizas de los militares asesinados es una afrenta más y una prueba irrefutable de la traición.
Fasano por favor no nos insulte, este gobierno venezolano no continúa ninguno de los planes del gobierno anterior, los está desarmando todos los días, en particular el control de los recursos fundamentales, el petróleo, los minerales, el oro. Y la dependencia absoluta de Trump y su banda de delincuentes. Ya está expulsando a todos los 13.000 médicos cubanos y los militares y va proseguir por este camino. Lo que es lento, es para liberar a los presos políticos y restablecer las libertades. Ahora si eso a usted le parece que es la continuidad, pues muchos años de amistad entre nosotros se fueron por el caño.
Parece que a los traidores venezolanos le salió un defensor. Yo también soy apasionado de historia, pero nunca vi a nadie llegar a manipular los hechos de una manera tal qué para justificar a un grupo de traidores, se permite citar desde Napoleón Bonaparte hasta Vladimir Lenin y casi los pone al mismo nivel de los traidores venezolanos.
Voy a tomar una sola de sus frases, donde llegar a reivindicar la cobardía y la traición porque para mí el soldado que huye es un cobarde y un traidor.
"Pero ni Masada, ni Numancia, ni la Comuna de París, ni la República española con su heroico testimonio, pudieron modificar la realidad injusta que los rodeaba. Y de lo que se trata es de cambiar la realidad, no solo de exhibir la dignidad y el testimonio de su heroísmo. Cambiar la realidad, para derribar los muros que impiden avanzar hacia la emancipación humana. Hay veces en que es inteligente aceptar que "soldado que huye sirve para otra batalla".
Usted tendrá siempre abiertas las páginas de UYPRESS, porque no censuramos a nadie, pero nuestra amistad ha terminado de la peor manera.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)