¿Estamos cerca de la guerra mundial? Esteban Valenti
23.03.2026
Es una pregunta que nunca quisiéramos hacernos, desde aquellos lejanos y terribles días de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, donde el mundo cambió radicalmente, no solo por los daños causados por una sola arma, sino porque el ser humano inició una carrera hacia la posible destrucción de su planeta.
A inicios de 2026 y según los datos más recientes de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) y el SIPRI, existen aproximadamente 12,321 ojivas nucleares en el mundo. Alrededor de 2,100 ojivas están en estado de "alerta inmediata", lo que significa que podrían ser disparadas en cuestión de minutos.
Para comparar el poder destructivo en comparación con la bomba arrojada sobre Hiroshima utilizando el kilotón (kt) (mil toneladas de TNT) y el megatón (Mt) (un millón de toneladas de TNT), como referencia. La bomba de Hiroshima ("Little Boy"): Tenía una potencia de 15 kilotones. Si sumamos el poder de todas las armas nucleares activas hoy en día, se estima que el arsenal global tiene una capacidad de unos 4,000 megatones. El arsenal nuclear actual tiene el poder equivalente a unas 260,000 bombas de Hiroshima. La bomba en Hiroshima fue un petardo en una habitación...
Más allá de la explosión inmediata, el mayor peligro actual es el Invierno Nuclear. Se estima que el uso de apenas el 1% del arsenal actual (unas 100 bombas) sobre ciudades causaría tal cantidad de humo y ceniza que bloquearía la luz solar, bajando la temperatura global y provocando una hambruna mundial que podría matar a miles de millones de personas, independientemente de dónde caigan las bombas.
Todos estos datos técnicos, estos números del terror más absoluto, no los maneja la mayoría de la población, pero la inmensa mayoría de la población adulta, siente, sabe que se terminaría toda forma de vida en el planeta. ¡Que es el fin!
Hasta seres muy peligrosos como los gobernantes de las naciones que poseen esas armas, también los saben perfectamente. No hay que jugar con esa pregunta.
La respuesta honesta es que el riesgo de un conflicto a gran escala se encuentra en su punto más alto desde el fin de la Guerra Fría. Los analistas y expertos coinciden en que no estamos en una situación de "paz estable". De hecho, el famoso Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock) se ajustó en enero de este año a 85 segundos para la medianoche, lo más cerca que la humanidad ha estado nunca de una catástrofe global.
Actualmente existen dos escenarios donde un error de cálculo y un paso más de la carrera alocada de algunos paises podría escalar a una Guerra Mundial, Ucrania y la OTAN, la guerra en Ucrania ha entrado en su quinto año. Tras el fin del tratado New START en febrero de 2026 (el último pacto de control de armas nucleares entre EE. UU. y Rusia), ya no hay límites legales para que ambas potencias aumenten sus arsenales. Cualquier incidente fronterizo con un país de la OTAN (como Polonia o Rumanía) podría activar el Artículo 5 de defensa mutua.
Medio Oriente (Irán vs. EE.UU. e Israel, los recientes ataques directos y la tensión por el programa nuclear de Irán mantienen a la región en un estado de guerra latente que involucra intereses de todas las potencias globales.
Este año 2026 es especialmente peligroso, por el colapso de la diplomacia, ya no existen tratados activos de desarme nuclear. Estamos en lo que los expertos llaman la "Tercera Era Nuclear", caracterizada por una crisis grave de comunicaciones de las naciones más poderosas en términos de armamento nuclear.
La inmensa mayoría de la opinión pública en el planeta, incluida la de EE.UU. tiene la creciente sensación que Donald Trump no tiene límites y ha superado barreras que nunca antes había sido aplastadas y olvidadas, ni siquiera por EE.UU. que tiene un pasado tormentoso. Solo Hitler, Mussolini e Hirohito y el general Hideki Tojo llevaron el mundo a la segunda guerra mundial y sus secuelas: 70-85 millones de muertos en total, 50-55 millones de muertos incluyendo las hambrunas y 21-25 millones de militares muertos.
Cifras atroces, el 3% de la población mundial de 1940, pero si las comparamos con el peligro nuclear actual, hablamos de categorías totalmente diferentes. La desaparición en un corto periodo de todos los seres humanos y vivientes en el planeta Tierra. Les recuerdo, tenemos acumulado el poder para destruir 260.000 Hiroshimas.
Es un pésimo criterio evaluar la situación, los peligros considerando los aspectos solo materiales, incluso de la vida humana, hay que incluir obligatoriamente la destrucción de todo futuro posible, no habrá más nuevas generaciones, liquidaremos todo lo que la cultura, las civilizaciones, la ciencia, la tecnología han acumulado a lo largo de los miles de años de historia. Resulta difícil de imaginar.
Todo ese horror está al alcance de algunas pocas manos, y de una sucesión de acontecimientos que se encadenen uno con otro. Si alguien con poder nuclear cruza la línea roja, desata un ataque local, parcial con una sola arma nuclear, cambia todo el escenario del mundo y el peligro de una escalada incontenible se hace presente.
Nadie va a esperar, a especular, cuando la primera bomba, el primer misil o incluso un proyectil de artillería nuclear sea disparado, se rompen los límites mentales, sicológicos y no solo militares y la respuesta puede ser total. Las 2.100 ojivas nucleares que pueden dispararse en pocos segundos, serán el holocausto final.
Olvidemos esas películas superficiales, sin ningún sustento científico, que a lo largo de los años nos han mostrado un planeta monstruoso, pero con algunos sobrevivientes, luego de la guerra mundial (casualmente...casi todos films norteamericanos) y leamos la cruda realidad, no van a quedar personajes de la peor especie dominando el mundo y algún héroe solitario tratando de redimir el genero humano. No quedará nada, ni el relato, ni el recuerdo. Nada.
Es muy difícil imaginarlo, rompe con mecanismos automáticos y casi genéticos, que nos diferencian de los animales, el sentido de la muerte total y del final absoluto.
No hay relatos, ni películas de ese mundo devastado para siempre, porque ni en la literatura ni en el cine, se puede concebir una realidad sin testigos, sin vida. Relatar una piedra estéril, sin más existencias que la de minerales y fuego.
Hago un esfuerzo para relatar esa realidad que ni siquiera tendría adjetivos, porque hemos suprimido todos los sustantivos y lo llevo a mi entorno. Hagan ustedes ese ejercicio y de esa manera podrán comprender, levemente a que nos enfrentamos y la importancia de no ser observadores. Hay que enfrentar ese peligro, que es obra de los seres humanos, por haber creado las armas nucleares y por acercarse paso a paso hacia el precipicio total.
Es la máxima alerta cultural de todos los tiempos, con el peligro de utilizar palabras demasiado grandes, aplastantes, paralizantes.
No hay retorno y por ello debemos apelar a todas las fuerzas más poderosas de la razón, de la sensibilidad, del respeto por nosotros mismos y nuestros semejantes, pero por todos los seres vivos del universo para librar la batalla contra la guerra. Porque esta sucesión de guerras, nos van acercando a la Tragedia.
Cuando hablo de todos los seres vivos del universo, es porque a pesar de buscamos, imaginamos, nos preparamos, dedicamos ciencia, tecnología y todas las religiones y los mitos, nadie absolutamente nadie ha logrado probar que existe vida en otra parte que en esta pequeña esfera azul donde habitamos nosotros.
La guerra termonuclear con armas atómicas, de neutrones o cualquier variante de ese tipo es el último episodio de la maravillosa vida que existe sobre la Tierra y es nuestra responsabilidad. Ahora, porque no hay un después.
Con un pequeño "detalle", no habrá latitudes ni longitudes.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)