¿Golpe de estado obradorista? Ruby Soriano
24.08.2026
Era una profecía que tarde o temprano se tenía que cumplir. El cisma en las cúpulas del poder morenista hoy tiene a un México con un ambiente enrarecido, donde una sociedad atestigua el choque de trenes entre los "claudistas" y los "lopez-obradoristas", unidos por la impunidad, la ambición de poder, los contubernios con la delincuencia, pero sobre todo, la imposición de intereses personales.
El regreso de Rubén Rocha Moya a ejercer sus funciones como gobernador de Sinaloa aludiendo una decisión personal, duró apenas unas horas, pues el político tuvo que entregar nuevamente su licencia para ausentarse del cargo, luego de la oleada de rechazo que recibió no sólo de gobernadores, diputados, de la dirigencia de su partido, sino de la propia Presidenta Claudia Sheinbaum, quien sin aludirlo, envió un mensaje durísimo hacia quienes intentan imponer los intereses personales, sobre los de la ciudadanía.
Las tensiones entre las cúpulas del poder morenista señalan que la lucha entre el grupo obradorista liderado por el expresidente y el grupo de la Presidenta de México, apuntan a mantener el blindaje para personajes como Rocha Moya, los Senadores Adán Augusto, Enrique Inzunza y el heredero de AMLO, Andy López Beltrán.
De lado de la mandataria, es más que evidente que su hombre fuerte Omar García Harfuch es quien concentra la interlocución con Washington, convirtiéndose en la pieza clave para todas las acciones que se están dando entre los gobiernos de México y EUA para cuestiones de seguridad.
El brevísimo regreso de Rocha Moya a la gubernatura envió un contundente mensaje de impunidad. ¿Quién lo instruyó, con qué respaldo se atrevía a regresar sabiendo que arrastra señalamientos del gobierno norteamericano?
La sombra política que lo persigue, es la de los testimonios que acusan su triunfo en 2021 con levantones, violencia y muchísimo dinero de los dos principales líderes del Cártel de Sinaloa.
Pero el análisis en perspectiva es obligado cuando las versiones más recientes señalan que la mano del ex mandatario Andrés Manuel López Obrador se ha dejado sentir no sólo luego de hacerse público el retiro de la visa de su hijo Andrés López Beltrán, sino después de los halagos y el reconocimiento que Omar García Harfuch recibió en Buenos Aires, Argentina de parte de Terrance Cole, director de la DEA.
Hoy se devela que al interior de Morena hay dos agendas, una más desdibujada que otra.
Por un lado, la Presidenta Claudia Sheinbaum con el aparente montaje de una comedia desde su mañanera donde defiende a la estirpe de AMLO, pero por debajo de la mesa, el gobierno norteamericano reconoce su colaboración y festina el desempeño de su principal hombre de confianza.
La otra agenda es la del Grupo Obradorista, que arrinconados empiezan a pisar minas donde cada vez salta más información que sigue conduciendo a dos personajes: Andrés López Beltrán y Adán Augusto López.
La detención de Fausto Corrales es otra mina que activó el nerviosismo dentro del morenismo. Quizá de esa manera se explica la urgencia de Rocha Moya para recuperar su fuero como mandatario de Sinaloa.
A esta trama como de tragicomedia de política mexicana, sumemos las declaraciones de Fernando Farías Laguna en el penal del Altiplano.
El desfile de comunicados en contra de la decisión de Rocha Moya lo inició la Secretaría de Gobernación, quien de alguna manera tiró línea para que siguieran los pronunciamientos del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, el del Poder Legislativo y el de los gobernadores morenistas del país.
Todos estos personajes cerraron filas para respaldar a la Presidenta Claudia Sheinbaum y evitar algún pronunciamiento que apoyara la decisión del mandatario sinaloense.
Una estampa brutal en cifras nos deja ver de manera real el mandato de Rubén Rocha Moya en Sinaloa:
- 3 mil 72 homicidios
- 4 mil 113 personas desaparecidas
- ?113 niñas, niños y menores asesinados y 334 desaparecidos
- 145 feminicidios
- 11 mil 120 carros robados
- 52 fosas clandestinas
- 3 mil familias desplazadas
La batalla interna está cantada en Morena. Sin embargo, lo más delicado de todos estos acontecimientos son la muestra de impunidad que en horas mostraron a un México donde presumen tener millones de militantes que votaron y creyeron en esas máximas del pueblo bueno, la austeridad republicana y primero los pobres.
Hoy nada de eso se mantiene ileso con el halo de un movimiento que internamente se disputa el poder por poder.
Para Morena se han caído no sólo las narrativas, sino también la unidad que hoy está rota y fragmentada por la ambición, la corrupción y la impunidad. La gran pregunta es:
¿Entregarán al gobierno norteamericano a Rubén Rocha Moya?
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UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias