“Llegamos tarde, siempre llegamos tarde”. Adriana Tróccoli García
26.03.2026
Así, hace unas semanas, titulaba Radio Flor de Maroñas un comunicado sobre el violento asesinato, por parte del padre, de un adolescente del barrio de solo 15 años
Cada año en nuestro país se registran cerca de 40000 denuncias por violencia de género e intrafamiliar, según datos del Ministerio del Interior (Deberíamos sumar aquellas que no logran, por miedo o a tiempo, denunciar)
Hay muchos Jonatan en Uruguay, con historias de vida que no tuvieron oportunidad de ser amparados por los cuidados de instituciones estatales. Infancias vividas desde el miedo y la carencia de afecto. La no construcción de las mínimas estructuras necesarias para salvaguardarlos desde sus primeros días de vida. Niños, niñas que ya nacen sabiendo que no serán libres, salvo si se les cruza la contención de ciertas varitas mágicas que provienen de sus propias estrategias de resiliencia o del encuentro con otros adultos referentes que logren salvarlos, como puede ser la Escuela.
Esa segunda institución educativa que continúa a la primera, tratando de abrazar y denunciar desplegando los protocolos que mapas de ruta indican, del sentir humano primario de proteger y cuidar a los más vulnerados.
Si no hay políticas sociales educativas de impacto que sostengan a la primera institución Familias, estamos liquidados. El tramo inicial es el fundamental.
Si Uruguay no logra desde sus distintas instituciones de cuidados dar respuestas rápidas sin tanto protocolo y papeleo administrativo de tiempos largos en la justicia, no propiciaremos las lógicas necesarias que hoy necesita la población más vulnerable de nuestro país para salvaguardarse.
Pasan gobiernos de turno pero no se logra llegar al nudo de esta madeja social entretejida de violencia hereditaria.
En noviembre 2025, la Directora del gremio de Magistrados expresaba: "Pedimos 24 Juzgados de género y violencia doméstica, y se nos dieron 2"
Uruguay aumentó notoriamente la población en necesidad de cuidados. Esto no corresponde exclusivamente a una administración sino que es la sumatoria de gobiernos que no han podido revertir lo más desafiante, el enquistamiento de violencia social. La imposibilidad de construir una vida digna, es la mayor de las desesperanzas que se traduce en no estimas, no identidad y no sentido de pertenencia.
El sociólogo Sebastián Aguiar, profesor de Facultad CCSS, hace unos días expresaba en un programa radial, "Hemos encontrado muchos fracasos institucionales. No podemos perder más niños, adolescentes, más vidas cuando las señales y las denuncias están"
Aún no hemos logrado construir capital cultural, ese capital que trasciende lo educativo para lograr salvaguardar y salvaguardarse.
Son necesarias acciones rápidas desde ese atravesar instituciones, cuando la denuncia llega a cualquier adulto referente en cualquier institución estatal, o informal.
El Inau, Mides, Ministerio del Interior, si bien tienen programas ya instalados de su interacción con la Anep y con MEC (Caif), no son suficientes y eficientes, por tanto no llegan a esas soluciones prontas necesarias de autonomía, para que todo niño o adolescente en situación de violencia doméstica sea separado del victimario y pase a la cubierta de otra institución, que para esto está, para cuidar, para salvaguardar.
Sabemos que luego de la denuncia, la Justicia, desde fiscalías, llega tarde o con decisiones a veces nefastas, como la idea que un niño, niña violentada va a estar mejor en su propio hogar, donde muchas veces el victimario/a retorna o no acata dictamen judicial, o esa madre retoma relación desde no poder decidir libremente.
Pensando en el cometido primero del INAU, Garantizar el ejercicio efectivo de su ciudadanía a todos los niños y niñas y adolescentes del Uruguay como corresponde a su calidad de sujeto pleno de derecho, ¿No será momento que el INAU y Fiscalías de Jurisdicción trabajen desde la propia interna de la ANEP y del MEC? Capaz que Urgen cambios en el organigrama estatal para que con otra lógica y sin ataduras, las instituciones puedan lograr cometidos efectivizando recursos y tiempos.
Cuando el estado de situación nos abruma y violenta como sociedad, debemos ir a dónde comienza el vacío de no interacción entre las instituciones que deben de cuidar la vida de nuestros escasos niños y adolescentes. No es que fallamos todos.
Eduquemos desde toda institución estatal, formal y no formal, a construir sentido de cuidados en nuestra ciudadanía colocando el foco en las poblaciones más vulnerables.
Ante cualquier tipo del ejercicio de la violencia, la población debe saber que si o sí debe denunciar a través de la Policía, Línea Azul Inau, instituciones educativas formales y no formales de referencia en el barrio. Esto también se Educa.
El "todos lo sabíamos pero callamos o no nos metimos", debe transitar hacia "al saber de un acto de violencia o tener sospechas, denunciar ya que el callar es ser cómplice". Esto también se educa y debería construirse como ley primera de protección.
Interactuemos, Intencionemos, Denunciemos, Actuemos, Eduquemos, para que Nunca más, lleguemos tarde.
(INAU Línea azul denuncia de Maltratos 08005050)
Adriana Tróccoli García es Maestra. Mag. Educación
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias