¿Porqué no preveer un 'crecimiento cero' para el próximo período de gobierno? Rúben H. Díaz
23.07.2026
En el Uruguay, dos temas de muy diferente raíz, son peermanentemente fuente de controversia política, a pesar de que todos sabemos que no tienen solución aparente. Me refiero al déficit fiscal que se genera en los años electorales y al aumento de homicidios. Este último asunto será analizado en otra nota.
La Constitución de 1966 significó, sin duda, un gran paso adelante para impulsar y racionalizar el manejo de la economía en el Uruguay. Quitarle al Parlamento la posibilidad de aumentar el gasto por su propia iniciativa, abrió las puertas a una política económica seria y responsable. Solo con iniciativa del Poder Ejecutivo se puede desde entonces aumentar el gasto.
Esto no quiere decir, que no hubo desde entonces políticas expansivas en lo económico. Pero la verdad es que el mundo político tendió, en la inmensa mayoría de los gobiernos, a mantener criterios razonables. Sin embargo, en esos tiempos, se creía todavía mucho en la predicción y planes en materia económica. Por eso se dispuso que cada nueva administración, que como sabemos en Uruguay tiene un período de cinco años, debe en el primer año de gestión, presentar el Presupuesto para toda la legislatura. En él tiene que estar el crecimiento esperado para todo el período. Casi nunca se acierta. Por diversas razones. La primera, recién llego el nuevo gobierno, todo lo quiere y piensa que lo puede. Entonces la meta al final no es realista. Además, si se pone una meta baja, todo el mundo sale a criticar al gobierno y decir que no se puede esperar nada de él. La recaudación, a su vez, esta alineada con el crecimiento. Al final del cuento se recauda menos, se crea déficit fiscal, y el siguiente gobierno empieza con la necesidad de hacer un ajuste. Que nunca fue anunciado por supuesto en la campaña electoral y se adjudica a la administración anterior. A la corta o a la larga, por esta situación tiene que aumentarse los impuestos lo que trae como consecuencia aumento del costo país. Se hace necesario un ajuste que nadie quiere y se realiza con acusaciones de unos y otros.
Esta calesita, en algún momento tiene que romperse. El Uruguay necesita crecer. No va a hacerlo en altos porcentajes. Porque no se dan las circunstancias. No tenemos crecimiento demográfico, por suerte. Aquí surge otro tema. Que el crecimiento demográfico es cero en los hechos en el Uruguay, Yo creo que el crecimiento demográfico bajo, para el Uruguay y el mundo, es muy beneficioso. Porque ayuda en el tema ambiental, y da estabilidad. Reconozco que soy uno de los pocos que piensan así.
Si uno tiene una tasa de crecimiento demográfico del cinco por ciento, que hoy por hoy, y para siempre, no se va a dar, necesita un crecimiento como mínimo de esa magnitud y a partir de allí está dando un resultado realmente positivo. Para Uruguay un crecimiento del dos por ciento es muy positivo. Pero es difícil de lograr, en los lechos, en las últimas administraciones, cuesta llegar a más del diez por ciento, salvo cuando por fue rebote de la crisis del 2002.
Este circuito negativo, que tanto mal hace, y crea a su vez, un motivo de controversia política que no sirve para nada, solo puede romperse, como es necesario, si tenemos algún día un candidato presidencial que en la campaña electoral tenga la espalda suficiente para anunciar que si gana va a presentar un presupuesto con crecimiento cero para todo el período de gobierno.
Eso no significará que no vaya a haber más crecimiento. Al contrario, lo promoverá, porque no habrá déficit, ni expansión monetaria, ni inflación. Y entonces, con equilibrio y estabilidad, todo el crecimiento se podrá utilizar para inversiones que permitan seguir creciendo y gastando en lo que el país necesite, y no para cubrir en forma insuficiente el déficit fiscal como ocurre ahora. Los recursos que se obtengan, deberán ingresar en las rendiciones de cuentas respectivas. Entonces se va a producir un diálogo constructivo. El enfoque no estará centrado en conseguir recursos, reitero, sino en la forma de gastarlos de manera productiva. Con todas las garantías. El proyecto lo hará como corresponde el Poder Ejecutivo y la aprobación se logrará en una discusión parlamentaria, con la presencia de todos los partidos políticos.
Cuando uno conversa de estos temas, en seguida sale a cuento lo que le ocurrió a Jorge Batlle en 1989. Cuando anuncio que iba a vender el oro y hacer una reforma de la seguridad social. Al final las dos cosas se hicieron igual, pero a él le costó una elección. Tardo diez años más para llegar a la Presidencia. Creo que eso fue porque todo lo presento muy mal, sin explicarlo en forma razonable.
El Uruguay es el país de América Latina que está más cerca a ser considerado como desarrollado. Tenemos el producto bruto per cápita más alto de la región. Debemos tomar decisiones claras y fuertes para lograrlo.
Este período de gobierno prácticamente ya no puede lograr nada significativo. Sin embargo, hay que cuidarlo para no crear dificultades institucionales. Pero es necesario empezar a pensar en grande. Podemos volver a ser un país modelo, como lo fuimos en buena parte del siglo pasado. Es preciso romper la inercia para crear y crecer en forma sana.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias