¡Qué empiece el mundial, ya!. Ramón Fonticiella
07.06.2026
Me gusta el deporte, pero no al extremo de clamar ¡Qué empiece el mundial, ya! Tengo claro que Uruguay (y el mundo) tienen miles de cosas humanamente más importantes que el gran entretenimiento (y negocio) de la Copa del Mundo de Fútbol.
Mi clamor responde a la necesidad de que es urgente que algo menos malo, sustituya en este país a los desvaríos, insultos, fábulas, enfrentamientos dialécticos y cruces de flechas envenenadas que se promueven para ensuciar al Gobierno Nacional. Hay diputados, senadores, ¿periodistas?, barras bravas disfrazados de políticos, que necesitan dedicar su menosprecio hacia actores menos relevantes de la realidad nacional. Quienes en el Senado o en Diputados ofenden la razón y la buena educación agraviando instituciones, porque no les gusta el accionar de sus representantes, necesitan ladrarle a algo para distraer su furia. En verdad no creo que sea rabia: es una forma escandalosa de hacerse ver, de bajar al sótano de la inteligencia, para ensuciar a ORSI y a su equipo, y distraer la atención.
Tomo como ejemplo más claro y reciente la conventillera acción del diputado blanco Juan Martín Rodríguez, al recibir en sala a los miembros de la Junta de Transparencia y Ética Pública, bautizándola infamemente "Jofep" :Junta de Opacidad y Falta de Ética Pública. Una chanchada propia de quienes chapalean en el chiquero de la vida política; un agravio a las instituciones, concretado por una persona que el Pueblo eligió para gobernar a través de la proposición de leyes. Espantoso ejemplo para las generaciones jóvenes, para quienes están postergados por la vida y la cultura. (Ver El Observador). Cuando una persona de "alto rango institucional", cree que combate ideas y acciones ajenas tirando "bombas fétidas", es claro que para quienes son como él ha llegado el momento del zafarrancho.
Hace tiempo que gente estudiosa viene diciendo que algunos opositores individuales, y por acción u omisión todo el colectivo opositor, han ingresado a la guerra sucia. No es una casualidad, el mundo gira hacia las injusticias, las prepotencias y el avasallamiento; quien no tiene elementos para convencer o como dijo Rodó en Gorgias "vencer con honor", se remiten a ofender, levantar ánimos populares retorcidos con ofensas asquerosas.
¡Que empiece el Mundial, ya!
Dos razones me alientan a desearlo. Los promotores de discordias, blasfemias políticas y agravios, quizás se entretengan insultando en el televisor a jueces, jugadores, organizadores y cuántos le vengan en mente y dejen gobernar tranquilos. Segundo "beneficio": quienes se regodean con lo dicho por los "bocas sucias políticos", también estarán prendidos a los encuentros y se ensuciarán menos el intelecto al no oír a senadores y diputados reconocidos por sus faltas de argumentos, mala educación y agresividad.
Lo más importante que estos políticos trazan normas morales hacia las clases desvalidas y los jóvenes infractores (seguro también hacia las barras bravas deportivas), cuando ellos desde las tribunas parlamentarias agreden nada menos que a las instituciones. No derrocharé su tiempo recordando las presuntas faltas de miembros de la oposición, que aún dan vuelta en las fiscalías. Posiblemente se promueven escándalos, para que usted olvide esas faltas....
Ramón Fonticiella es Maestro, periodista, circunstancialmente y por decisión popular: edil, diputado, senador e intendente de Salto. Siempre militante
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias