¡Qué final! Danilo Arbilla

16.10.2026

La legislativas en EEUU del 3 de noviembre próximo sin duda concitan mucho más expectativas, esperanzas y temores que el balotaje en Brasil en su recta final. Pero éste tiene lo suyo, aunque no tanto fuera de la región como se cree.

En America Latina sí importa: si Lula pierde implica el derrumbe del Foro de SanPablo, por ejemplo, y él pasa a la categoría de bufón o, a lo sumo  de un gran vendedor de pececitos de colores; que fue. Pero si triunfa puede ser peor, deberá hacerse cargo de todas las medidas de estas semanas: una fatal apuesta a "después de mi el diluvio". Heredará su herencia; puede ahogarse en sus propios vómitos demagógicos.

 Es difícil hacer un pronóstico. Bolsonaro según las encuestas sigue arriba -arribita- pero cualquiera de los dos puede ganar. Yo creo en las encuestas pero las reacción de la gente, en ese ratito a solas con el sobre abierto aún sin contaminar es difícil de predecir con exactitud.  La desesperación de estos día de Lula y  su arremetida demagógica e irresponsable -con posibilidades de desplazar del podio al propio kirchnerismo- es un dato de la realidad: él la ve fea. Otro, ya comprobado hace tres semanas, es que la mayoría de los brasileños está decepcionada, está aburrida de Lula.

  Puede pasar que los brasileños se confundan con   la lluvia de estrellas y se dejen llevar por el jolgorio: menos días de trabajo, condonación de deudas más créditos a tasas más bajas y con mayores plazos, ampliación de las "asistencias" o canastas familiares (los "planes" del kirchnerismo) cubriendo todos los rubros desde alimentación a la salud, licencia de conducir  para todo el mundo, ha gusto y pedido del consumidor. Todo bueno, bonito y barato; solo faltan la calles en bajada, para ahorrar esfuerzos o combustible y las canillas con cachaza y leche gratis en todo  el territorio más otras con caipiriña y guaraná en el cinturón playero. Es de locos. Es importarle "un carajo" la suerte del país y de su conciudadanos. Solo él, su ego, su arrogancia, su necesidad de evitar el revolcón final. Si gana, será divertido ver como arregla sus desastres.

 Una  misma ideología -progresistas-, Massa ayer y Lula hoy, al que ahora se suma Sánchez en España con aumentos de salarios y otras yerbas de ese tipo.

 Puede sí que los brasileños se den cuenta y se agravien con razón -¿por qué todo eso que propone y resuelve hoy no lo hizo durante sus cuatro años de gobierno?- y le den un buen cachetazo.

 Allá ellos. Solo a ellos corresponde resolver. Bien  por ellos si aciertan y si erran que se embromen por escuchar cornetas que hacen ruido.

  Para Uruguay nada cambia. Los brasileños no van a dejar de ser como lo han sido siempre: rascan para adentro y muy poca solidaridad, ni fraterna ni ideológica. Con Lula quedó patente: jamás actuó en defensa del Uruguay, aun cuando nos atacó gratuitamente el kirchnerismo. En cambio nos utilizo, incluso induciéndonos a indignidades que no se tapan.

 De todas formas aquí lo tomamos como una gran final. Una razón más para ensanchar la grieta. Unos y otros ansiosos por "refregárselo por la jeta". Habrá manifestaciones, gane quien gane. Si gana Lula será más grande. Todo huele a coloniaje.

 

PD. Por si se precipitan las cosas, no olviden que el pasado 12 se conmemoró el día en que los españoles comenzaron a canjearnos espejitos y cornetas por oro. Quinientos y pico de años y siguen en eso. Cuidado. Hay mucho para ver y tener en cuenta. Después no hay vuelta atrás.

 

Danilo Arbilla

Columnistas
2026-10-16T20:44:00

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