¿Qué hacer? Esteban Valenti

03.06.2026

Es una de las preguntas más importantes del quehacer humano, en todos los órdenes de la vida, e incluso ante la muerte de un ser humano importante para nosotros. De la capacidad que tengamos para responder dependen soluciones o desastres en momentos fundamentales.

Es una conocida obra de Vladimir Lenin, por su mérito propagandístico, incluso en aquellos tiempos, pero en realidad es la pregunta explícita o implícita que se formulan todos los políticos, ante todo tamaño de problemas, pero cuanto más grande es el problema, más importante es la pregunta y la respuesta.

Bueno Valenti..., déjate de dar vueltas y entrá en el problema concreto y actual.

¿Tengo que describirlo? No, aunque tengamos visiones diferentes ya adoptadas, esa pregunta sobre la situación del actual gobierno nacional, sobre el futuro de nuestro pueblo en los próximos 42 meses, sobre la izquierda y sobre nuestro Frente Amplio, esa pregunta está presente como una enorme piedra.

Es una piedra pesada y cada día más agobiante, no solo sobre nuestra visión política, lo es sobre nuestras expectativas, también sobre nuestros sentimientos, nuestra sensibilidad, en algunos casos sobre muchos años de nuestras vidas caminando por estas sendas.

Para algunos, es posible que sea sobre la seguridad de sus cargos o sus destinos políticos e institucionales. Esos me importan bastante menos.

Los que me importan, nada o menos de nada, son los que están festejando, los que hace 14 meses no hacen otra cosa que agredir, insultar, tratar de acorralar al gobierno y al Frente Amplio y sobre todo de ocultar los saqueos, los robos, las porquerías que han hecho en los últimos años de gobierno, bajo banderas históricas que ya nada tienen que ver con su comportamiento actual. Los blancos y los colorados. Ya son otra cosa, ni siquiera son la continuidad de los partidos tradicionales. Ellos saben perfectamente que hacer ahora.

Seguir por este camino de agresión política, parlamentaria y en cualquier plano contra un gobierno que les facilita día a día su tarea y los envalentona, les abre todas las puertas para su retorno y casi sin salir de su guión, del más bajo nivel político e ideológico, seguir adelante alegremente mientras desde el gobierno los convocan a las políticas nacionales, a la concordia y sobre la Torre Ejecutiva y la sede del FA y de todos sus partidos y grupos, les cae, nos caen, las encuestas de opinión pública y sobre todo la absoluta convicción de que nuestra gente es la que está cada día más enojada.

Por eso creo que debemos afrontar con mucha franqueza, con crudeza y con inteligencia esta pregunta, más actual y más grande que en cualquier otro gobierno del Frente Amplio. Más de 16 años y también décadas de gobiernos departamentales de Montevideo que se nos están viniendo abajo.

Para contestar, lo primero en este caso es asumir quienes son los responsables de la situación, sin los cuales es imposible encontrar una respuesta, encontrar un camino de salida, que es lo que necesitamos y no un conjunto de balbuceos.

La primera responsabilidad es del Presidente de la República y en una medida muy inferior, su entorno. No todos tienen la misma responsabilidad, pero la tienen. Están allí y deberían asumir plenamente sus responsabilidades.

La duda no puede ser si el Presidente declaró bien o mal, que ya es terrible, si fue mal asesorado o fue su iniciativa personal: la duda principal es, ¿si podemos salir de esta situación y de esta tendencia creciente?

Para ello y, creo que esta pregunta se la formulan muchos en la izquierda, si no hay cambios muy importantes, si seguimos descendiendo de esta manera, aún en medio de obras y acciones del gobierno, no tenemos ninguna. Nunca tuvimos ante nuestra fuerza política, una interrogante de este tipo.

No quiero menearla, quiero hablar claro: si no hay cambios radicales en el conjunto del gobierno del FA y en particular en el entorno del Presidente y además Yamandú Orsi se deja ayudar, en serio, nos precipitamos.

Hay gente para esos cambios, no es cierto que estamos encadenados a esos compañeros y compañeras, que no en todos los casos son iguales. Lo que está claro como una cosa es que la responsabilidad primera y absoluta es del Presidente, hay posibilidades de remontar la situación, no para ganar las próximas elecciones, sino para que estos 42 meses no sigan siendo una senda en bajada, a veces hasta por causas absurdas, como la compra de una camioneta.

¿Hay temas más importantes que tratar? Si, es obvio, el problema es que los errores, las declaraciones, las conferencias sobre un hecho lamentable, donde hay factores éticos, morales y legales, ocultan todo, sirven para ocultar los grandes e importantes problemas que tendrían que ser el centro de la vida política. Y además tapan las inmoralidades de blancos y colorados. Sobre todo, de los blancos, pero los colorados han soldado su destino a los más corruptos de la historia nacional.

Nosotros hemos ayudado, porque el "olor a queso" como le llamaba el general Seregni, aplaca las identidades y hasta la historia de los débiles, de los que están dispuestos a hipotecar la historia de sus partidos.

Hay respuestas que tienen que venir desde el Frente Amplio, de sus estructuras de dirección, de sus parlamentarios, de los que siguen creyendo en la política -cada día menos-. Pero la responsabilidad no es igual para todos. Los dirigentes deben, están obligados a hacer valer su peso y su responsabilidad, convivir con esta situación, sin respuestas adecuadas a la gravedad del momento, es un suicidio y hay que discutirlo y admitirlo. Siempre hay espacios, iniciativas para poder incidir de manera distinta en el gobierno nacional y departamental.

Los problemas no son los mismos a nivel nacional y departamental. En la Torre Ejecutiva las nubes son más oscuras y más peligrosas, pero en el edificio de ladrillos de la Intendencia de Montevideo también hay oídos sordos y no hay una actitud mínimamente responsable. Y la vamos a pagar en ambos frentes, con derrumbes simultáneos.

El otro nivel, es que no todos los partidos y grupos del FA tienen la misma responsabilidad, no solo es cuestión de números, de cargos, de votos, todos estamos cayendo en picada, pero el MPP debe asumir su responsabilidad, mirar la situación de frente y ayudar a los cambios en las responsabilidades, pero también en las políticas, en las grandes orientaciones y en el clima actual de conformismo y falta total de sentido crítico y de combate. Sacar muchos votos, trae muchas responsabilidades. Y hay que asumirlas. Ahora, si algún cándido, por no decir algo mucho peor, cree que lo que pierda el MPP lo ganarán otros, vive en la estratósfera. Estamos ante una destrucción histórica de la izquierda. ¿Por la compra de una camioneta?

No seamos tan tontos, tan reducidos, tan fanáticos, es por una tendencia política, social, cultural que ha crecido, no solo de la mano de la ferocidad de nuestros enemigos, sí enemigos, sino por el nivel de estupidez de nuestras acciones.

¿Es un problema de comunicación? Sí, esa puede ser la mecha, pero la bomba es otra, es política, es la estrecha relación entre las políticas, las declaraciones, los vacíos que dejamos en nuestra acción general.

¿Tengo responsabilidad directa? No hay que obviar ninguna pregunta y menos una respuesta. No, y yo asumo siempre mis responsabilidades, cuanto más grandes con más fuerza. Desde que asumió este gobierno que estoy tratando de ayudar, lo hice todas las semanas, casi todos los días, como nunca antes con otro gobierno del FA a ningún nivel. Cuando no hay voluntad de dejarse ayudar, sistemática, empecinada, no hay nada que hacer. Resignarse o pelear. Esta es una columna de pelea.

Como las decenas de columnas y artículos que escribí en todos estos meses, tratando de caminar por el borde, por el límite, para dejar abiertas los diversos oídos, no solo en los pisos más altos, sino en diversos sectores del gobierno. No me arrepiento, pero a esta altura es totalmente insuficiente, es un grito en el desierto.

¿Elegimos mal? Me incluyo, porque yo 20 meses antes de las elecciones me volqué a trabajar por la candidatura de Orsi. Lo confieso, no fue por olfato, hicimos encuestas cuantitativas y cualitativas y a pesar de que el 40% de la población no lo conocía, era el único con posibilidades de ganarles a los blancos pillos. Y estuvimos aportando en muchos planos de comunicación y otros, con gran esfuerzo porque algunos, que ahora se lavan las manos dificultaban todo e incluso en momentos cruciales contrataron a consultores estrellas argentinos.

¿Nunca se preguntaron, porqué fue la primera vez, con excepción de la elección del 2004, donde Tabaré Vázquez salió electo en primera vuelta, por qué tuvimos el mismo porcentaje de votos en las internas que en las elecciones nacionales?

No lo voy a contestar ahora, hay temas mucho más importantes y urgentes. Hacer las cosas que nos dictan las respuestas adecuadas a la pregunta del título. Y que cada uno se ponga el sayo.

Esteban Valenti
2026-06-03T07:17:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)