Contra fáctico
¿Qué hubiera pasado si no se hubiera formado el Frente Amplio? Esteban Valenti
05.08.2026
No es cierto, no está prohibido para ninguna ley divina, hace falta solo un poco de imaginación y simultáneamente rigor político. No es contradictorio.
Si no hubiera nacido el Frente Amplio, fundado oficialmente el 5 de febrero de 1971, fecha en la que se firmó su acta constitutiva (la Declaración Constitutiva del Frente Amplio) en un acto celebrado en el Palacio Legislativo, unificando a diversos sectores de izquierda, socialistas, comunistas, demócratas cristianos, colorados y blancos escindidos, además de personalidades independientes, a lo que se sumó el gigantesco acto del 26 de marzo de 1971, el Uruguay hubiera sido muy diferente, mucho más injusto y mucho peor en todo sentido.
Fue una experiencia única desde el principio, al unificar en un frente de clara definición de izquierda sectores tan amplios que incluían al Partido Demócrata Cristiano (PDC) e importantes sectores de los dos partidos tradicionales. Hace 55 años que existe, sobrevivió a una campaña de represión de 12 años, durante la dictadura, cuyo objetivo principal fue destruir a la izquierda, en particular al Partido Comunista, pues el MLN había sido destruido política y militarmente antes del golpe de estado.
El Frente Amplio, una experiencia política única en el mundo que además, gobierna la capital del país desde el año 1989 de manera ininterrumpida, gobernó el Uruguay desde el 2005 hasta el 2020 y volvió a ganar las elecciones nacionales y gobierna desde el 1 de marzo del 2025. Solo escribirlo me produce escalofríos, espero que a muchos de ustedes también.
La incorporación del MLN
Ese Frente Amplio, que tiene el nombre muy bien puesto, en su fundación todos sus fundadores aceptaron el año en el año 1971 que se incorporaran a sus filas y se presentara a las elecciones, a través del Movimiento 26 de marzo, que no tenía nada que ver con el actual Movimiento 26 de marzo.
En las elecciones de ese año, el Movimiento 26 de marzo apoyó claramente a la lista encabezada por el senador Enrique Erro.
Y lo que no figura en ningún documento, es que todos los integrantes originales del FA nos hicimos los distraídos de que el MLN, que en su estrategia no apoyaba en absoluto el camino electoral, respaldara la existencia y la presentación en esas elecciones.
También en el Partido Socialista, hubo dirigentes como José Díaz, que siendo partidario de la línea guerrillera, no apoyó al principio la participación del PS en el FA. Si no hubiera sido por José Pedro Cardozo y Reynaldo Gargano no se habría producido la incorporación del Partido Socialista. Nuestra historia está hecha de demasiados vacíos, algunos escandalosos.
La incorporación del MPP
El Movimiento de Participación Popular, se incorporó formalmente al Frente Amplio en 1989 (de cara a las elecciones de ese año), tras el proceso de salida de la dictadura cívico-militar en Uruguay.
Esta incorporación se concretó cuando el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y otros grupos y corrientes de izquierda decidieron unirse para fundar el MPP dentro de la coalición de izquierdas.
Su incorporación fue motivo de polémicas importantes al punto que, la integración orgánica del MLN-Tupamaros jugó un papel gravitante y de profunda tensión en las fracturas que sufrió el Frente Amplio en ese período.
Hugo Batalla y su sector se alejaron del Frente Amplio en 1989 -dando origen al Nuevo Espacio-, impulsados por fuertes discrepancias ideológicas, tácticas y de convivencia política ante la nueva correlación de fuerzas que se configuraba con la llegada de los tupamaros y sectores afines a la legalidad electoral del FA.
El PDC también protagonizó fuertes tensiones y se retiró del Frente Amplio en ese mismo año (1989).
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) regresó formalmente al Frente Amplio en 1994, integrándose a través de la coalición del Encuentro Progresista que se había formado para competir en las elecciones de ese año bajo la candidatura de Tabaré Vázquez.
Esta reincorporación se produjo tras la ruptura del espacio político (Nuevo Espacio) que el PDC había integrado desde 1989, luego que el Partido por el Gobierno del Pueblo, liderado por Hugo Batalla, decidiera aliarse con el Partido Colorado. Era el fracaso definitivo del proyecto de Batalla de crear una alternativa a los partidos tradicionales, y cambiar el cuadro político completo en el Uruguay con el Frente Amplio reseco y aislado.
Hasta aquí, no hay nada de contra fáctico, es la dura y pura realidad y si alguien en esta izquierda tan callada, tan poco afecta al debate quiere rebatir estos hechos, tiene abiertas nuestras páginas. También es una realidad de que en ESA izquierda, el debate era una parte fundamental de su existencia, del proceso de formación del propio FA. La polémica dentro de la izquierda. No hay que ser muy contra fáctico para señalar que los dirigentes de esa época, si hoy le levantaran no reconocerían en absoluto esto que hoy llamamos izquierda.
Si no se hubiera fundado en 1971, defendido y desarrollado el Frente Amplio, que es algo indivisible, viviríamos en un país totalmente diferente, sin gobiernos progresistas en Montevideo, Canelones, Salto, Paysandú, Rio Negro, Rocha, Maldonado, Florida, Lavalleja y naturalmente a nivel Nacional, durante 16 años y medio. No hay que ser Robert Cowley para imaginarse lo que representaría para el pueblo uruguayo ese vacío: una enorme tragedia política, social, económica y cultural.
No quiero detenerme en los detalles, sino en las cosas grandes. La izquierda dividida estaría reptando en un crecimiento a partir del 10% del electorado, hasta llegar a nuestros días a un porcentaje casi insignificante de votos.
El golpe de estado se hubiera dado de todas maneras, porque todos recordamos que fue favorecido por dos elementos, por un lado las acciones del MLN, que las intensificaron ferozmente el 14 de abril de 1972 y que le permitió a Bordaberry y sobre todo a los mandos golpistas militares instalar el Estado de Guerra. No fue solo por eso que dieron el golpe, también por las acciones sindicales en protesta por las políticas salariales y en general, por el respaldo escandaloso a la Rosca.
También lo hubieran dado porque estaba Wilson Ferreira Aldunate, que fue un factor de quiebre de la política entreguista y reaccionaria de su partido y las denuncias de las FF.AA. iban dirigidas contra todo el sistema político uruguayo. Lo recuerdo perfectamente.
La CNT, la FEUU, la CESU y el tejido de la sociedad civil existía sin la necesidad del Frente Amplio y era un bocado apetecido por las FF.AA. Y dentro de los partidos de izquierda, más allá que odiaban unidos o separados a todos los partidos, el Partido Comunista era una presa muy apreciada para borrarla del mapa.
La batalla democrática hubiera sido mucho más reducida y dispersa, eso no lo duda nadie. Y los sectores más conservadores, reaccionarios y algunos golpistas de los partidos tradicionales, estarían todavía bailando en sus festejos. ¿Escribo algo muy difícil de imaginar?
Viviríamos en un país mucho peor que el actual.
Las tratativas secretas
Me falta un detalle, no menor: la convocatoria a formar un Frente Grande por parte del MPP en el marco de una paz negociada en el batallón Florida entre varios dirigentes guerrilleros y los mandos militares, encabezados por el General Esteban Cristi, el Coronel Ramón Trabal y el Capitán Armando Méndez. Que fracasó estrepitosamente y las 30 mil hectáreas de Silva y Rosas en el departamento de Artigas nunca llegaron a ser un grupo de Kibutz.
No me voy a quedar en la parte más dura, pero más necesaria, porque incluye a los que participaron, pero excluye a los otros. Por parte del MLN estaban Eleuterio Fernández Huidobro, Julio Marenales, Mauricio Rossencof y Héctor Amodio Pérez. Ni José Pepe Mujica, ni Lucia Topolansky, que no tenían ninguna relevancia ni mando en el MLN, tuvieron participación activa. ¿Manejarán estos datos en el propio MPP, a qué nivel?
Una gran diferencia
Aquí viene otra pregunta: ¿Hicimos bien en votar la integración tanto del Movimiento 26 de marzo en 1971, como en condiciones muy diferentes al MPP en el año 1994?
La mayoría de la historia y de la historiografía nacional, incluso de autores de izquierda, es bastante hipócrita en este sentido y en el de la "imaginación - realidad".
Hicimos muy bien en resolver que el MPP se integrara al FA en 1989, por razones que van mucho más allá de lo electoral. Ayudamos a la pacificación nacional, favorecimos dentro del MLN las corrientes más proclives a recorrer caminos de integración a la democracia, incorporamos un conjunto de cuadros jóvenes y lo más importante: nos demostramos a nosotros mismos que por encima de nuestra visión de que continuaban siendo "Los iluminados de siempre", pero era obligatorio en una izquierda sin exclusiones abrir las puertas de par en par, como lo hicimos después con el Encuentro Progresista en 1994.
Hicimos bien por razones humanas, que en política no pueden desconocerse, conocimos y nos hicimos compañeros y amigos con varios militantes del MPP con los comparto la mejor relación, incluso con algunos luego de un tortuoso camino, como en el caso de José Mujica y Lucia Topolansky. No con todos.
Hicimos bien porque en la crisis del 2002, Pepe Mujica (lo escribí en varias notas) fue el puente entre la política y los sectores más desesperados de la sociedad y evitó en el Uruguay que avanzara la peligrosa consigna de que se "Vayan todos", que en Argentina dejó a todos y hundió todo.
Nos hizo bien a nosotros y bien al MPP. Que es la única manera de que las cosas sirvan en la vida. Ganamos, ganamos.
Nos hizo un gran bien a nosotros, a los izquierdistas, nos permitió reafirmar nuestro sentido unitario, no declamatorio, sino profundo, forjado como parte de la identidad de todos, en camino a formar rasgos importantes de una identidad común, aún manteniendo las diferencias. Uno de los rasgos principales de los frenteamplistas uruguayos. Más allá de los programas y de los estatutos. Vida, gente y alma.
Sigo siendo sincero y a pesar de todos los que hemos afirmado y negado, no puedo decir lo mismo de la incorporación del MLN-26 de marzo en el año 1971, al FA recién nacido.
Nosotros hicimos bien, izquierda sin exclusiones y que consideremos que debía ayudar a pacificar el país, tenía que aceptar el ingreso de los guerrilleros. A nosotros los frenteamplistas, a todos nos hizo muy bien. Y LO HICIMOS.
Al MLN no le cambió nada, al contrario, al otro día de las elecciones, obviamente desilusionados por los resultados, o peor aún porque consideraban que dentro de la estructura del FA, de sus Comités de Base iban a poder capitalizar el desencanto de la gente con la derrota electoral. Me juego por esta última tesis y no la adjetivo para no pasarme de la raya.
El 1 de marzo asumió Bordaberry y el 14 de abril, hicieron la serie de atentados donde mataron a 4 integrantes del Escuadrón de la Muerte y murieron 8 integrantes del MLN el mismo día. Lo que demuestra que su aparato de inteligencia era nulo o casi.
El 1 de setiembre de 1972, fue herido y capturado Raúl Sendic y permaneció internado y bajo estrictas medidas de aislamiento en el Hospital Militar durante aproximadamente dos meses y medio a tres meses (setiembre, octubre y parte de noviembre de 1972).
Debido a la gravedad de la herida de bala que le atravesó el rostro -por la cual debieron practicarle una traqueotomía de urgencia y cirugías maxilofaciales complejas-, su convalecencia inicial ocurrió bajo un régimen de absoluta incomunicación y fuerte custodia militar.
Las tratativas y contactos entre oficiales de las Fuerzas Armadas y dirigentes presos del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) en el Batallón de Infantería N.º 1 (conocido como Batallón Florida) se desarrollaron principalmente entre el 26 de junio y el 26 de julio de 1972.
Como ustedes pueden ver, Raúl Sendic, el máximo líder y fundador del MLN, independiente de la posición de mando que ocupara en ese momento, el referente público principal del MLN, NO PUDO PARTICIPAR EN ABSOLUTO en las negociaciones del Batallón Florida. Fue el gran ausente.
Hubo otras consecuencias, pocos días después del ataque del 14 de abril, una tromba de policías con brazaletes amarillos y ninguna insignia asaltó la sede del Partido Comunista mientras funcionaba una actividad de jóvenes comunistas, disparó a mansalva dentro del local y separó un grupo y los colocó en el frente de la sede de Sierra 1720. En pocos minutos, llegaron varios legisladores, Héctor Gutiérrez Ruíz, Jaime Pérez y otros e impidieron que se cumpliera el objetivo central del asalto, el fusilamiento de los compañeros colocados delante del local.
Esta no es ninguna especulación, el 17 de abril de 1972 un grupo de asalto del ejercito y la policía allanaron en la madrugada el local de la seccional 20ª del PCU y asesinaron 8 militantes, de la manera más vil y cobarde que se pueda imaginar.
¿El objetivo? Bastante simple: empujar al Partido Comunista a responder violentamente e ir a un baño de sangre contra la izquierda, los partidos, el MLN y los sindicatos.
No hay que ser muy astutos para deducir, esto es lo que se ha buscado silenciar este objetivo por parte de los golpistas pero también de una parte de la izquierda.
¿Fue responsabilidad directa de los Tupamaros? Soy arriesgado y no tengo pelos en la lengua, pero no deliro, no fue responsabilidad de los guerrilleros de manera directa, lo fue en crear el clima propicio para el desenfreno asesino y golpista de los mandos militares favorables a la dictadura, que se concretaría el 27 de junio de 1973, cuando lograron cambiar toda la correlación interna del Ejército y la Fuerza Aérea. Con el aporte de Juan María Bordaberry.
Se me hizo largo:
Les anunció otras notas de esta historia:
¿Qué hubiera pasado si la izquierda no se hubiera convencido de los comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas?
¿Qué hubiera sucedido si no se hubiera aprobado en el Parlamento, el Estado de Guerra en el 15 de abril de 1972, luego de los ataques guerrilleros del 14 de abril?
¿Qué hubiera pasado si el Partido Colorado se hubiera sumado al enfrentamiento a los golpistas de junio de 1973, con la misma fuerza que la CNT, la izquierda y el Partido Nacional?
Y seguirán preguntas. Voy a continuar de acuerdo a las lecturas que se obtengan. Para comprobar si los temas del pasado ya no le interesan a nadie.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)