¿Qué manuales? Danilo Arbilla
14.02.2026
Me provocaron confusión e inquietud las impresiones de Pablo Abdala (PIT-CNT), tras su visita a China. De sus declaraciones, recogidas por Leo Sarro, surgen contradicciones en que se mezclan simpatías y bastante de propaganda tipo pancarta, como la contraposición del "imperialismo norteamericano" y esa especie de milagro chino.
No se extendió mucho sobre la dinámica sindical china y su relación con el gobierno, "estuvimos muy pocos días y además fuimos a cumplir con labores de una, este, actividad oficial. Por tanto, tampoco es que nos quedó demasiado tiempo", explicó. Por lo poco que dijo pienso que podría haberlo resumido citando Lenin: "el Partido", es el conductor y la vanguardia del proletariado ( los 'trade unions' nada que ver). Sería lo que pasa en China, o algo parecido; ¿o tendría que haber hablado de capitalismo salvaje?
Cuando se le preguntó "¿Es comunista china o capitalista?" su conclusión me lleno de perplejidad; dijo: "Yo creo que está o en un capitalismo de Estado, podría decirse, o está en una forma de tránsito hacia una sociedad diferente. La historia lo dirá. Lo cierto es que se le rompen todos los manuales a los neoliberales, ¿no?"
¿A los liberales? (o neo si le gusta más).
Los liberales no tienen manuales, si los tuvieren no son rígidos, no implican verdades absolutas y únicas, no constituyen una doctrina sagrada, inflexible e incambiable ni se ajustan a dogma de ningún tipo ni religioso ni materialista. Tolerancia, simplemente.
En todo caso al "que se le rompe todos los manuales" es al marxismo , a lo dictado por Marx y reforzado en su concepción totalitaria -y ainda mais- por Lenin, Stalin y Mao.
Como explican por ejemplo aquello de la "plus valía" de la que se alimenta el capital a costa de los proletarios. ¿Cómo se explicaría en el caso de los chinos? Para empezar hay una "plus valía" destinada al propio estado y particularmente a financiar al "Partido" y cada uno de sus miembros, otra que va a los "empresarios" o compañías, otra para contemplar a los inversionistas y también para las exportadores de los productos fabricados en China. Una cuota se la llevan los importadores e intermediarios de casi todo el mundo y ni que decir de las multinacionales - imperialistas, occidentales y cristianas y de donde sea, que en todos lados se cuecen habas,- que recurren al trabajo de los proletarios chinos para la elaboración de sus productos "de marca" que distribuyen urbi et orbi. Los productos Temu, tan en boga y tan baratos, deben tener algún tipo de subsidio, por lo menos una parte será plus valía a cargo de los trabajadores chinos. Y así sigue y suma.
Nadie se lo preguntó a Abdala que habló del "proceso de desarrollo tan vertiginoso" de China, sobre tantas décadas en que para los trabajadores chinos funcionaba un régimen denominado del 996 - horario de trabajo de 9.00 am a 9.00 pm, 6 días a la semana ( 12 horas diarias y 72 semanales, violentando incluso las propias leyes chinas). Esto, para felicidad de los chinos, ha cambiado en los últimos años, merced a la protesta de las nuevas generaciones que no quieren ser explotadas y reclaman más libertades y derechos.
Pasa que superadas las primeras urgencias la gente se da cuenta y comienza a valorar y exigir sus libertades y derechos que le son inalienables y de los que no pueden abusar ni dictadores ni partidos únicos.
Pregunta, ¿qué manuales son los corren realmente el riesgo de romperse? Revise Abdala.
Danilo Arbilla
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias