¿Qué puede aprender Uruguay del fracaso sanitario más caro del mundo? Homero Bagnulo y Carlos Vivas

04.06.2026

El gasto en salud es un problema que no distingue fronteras. Incluso las economías más desarrolladas vienen discutiendo con urgencia la eficiencia de sus sistemas sanitarios. Para eso sirven los análisis comparativos internacionales: no solo como herramientas técnicas, sino como instrumentos de persuasión política capaces de enmarcar problemas y movilizar voluntades.

El Commonwealth Fund -fundación filantrópica privada sin fines de lucro, fundada en 1918, que se financia con su propio patrimonio sin depender de gobiernos, empresas ni laboratorios farmacéuticos- acaba de publicar su edición 2026 de El sistema de salud americano desde una perspectiva global (1), un análisis robusto que compara a Estados Unidos con 19 países de la OCDE -organismo internacional de 38 naciones que promueve políticas para mejorar el bienestar económico y social- en cuatro áreas clave: cobertura, accesibilidad económica, calidad del cuidado y equidad. Un gobierno puede saber desde hace décadas que su sistema tiene problemas. Pero cambiarlo requiere mucho más que un informe.

Las conclusiones no sorprenden a quienes siguen el tema: el sistema americano es ineficiente, extraordinariamente caro, profundamente inequitativo, y ocupa consistentemente los últimos lugares entre las naciones desarrolladas. En una clasificación que agrupa a los países de acuerdo a su desempeño global, el informe señala que España, Suiza, Japón, Países Bajos y los países escandinavos integran el grupo mejor calificado, mientras que Estados Unidos y México presentan los peores indicadores en cobertura, mortalidad evitable y esperanza de vida.


Pero ¿qué tiene que ver esto con Uruguay?

En un momento en que los principales partidos políticos coinciden en la necesidad de actualizar el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), este informe ofrece algo valioso: un mapa de los errores que conviene evitar y de los caminos que han funcionado en otros lugares. No para copiar modelos, sino para aprender de la experiencia ajena.

La cobertura universal es necesaria, pero no alcanza

La mayoría de los países analizados por el Commonwealth Fund tienen cobertura universal o prácticamente universal. Sin embargo, sus resultados en esperanza de vida, mortalidad evitable o eficiencia del gasto son muy distintos entre sí. La lección para Uruguay es clara: la expansión de la cobertura lograda con el SNIS es un logro importante, pero la agenda futura debe enfocarse crecientemente en la calidad de la atención, la oportunidad del acceso y la efectividad de los servicios. No basta con que las personas estén cubiertas; hay que asegurarse de que reciban atención adecuada cuando la necesitan.

La atención primaria no es gasto, es inversión

Los sistemas sanitarios con mejores resultados comparten una característica: un primer nivel de atención sólido. España, Dinamarca y los países nórdicos construyeron buena parte de sus éxitos sobre redes de atención primaria capaces de coordinar cuidados, prevenir enfermedades y acompañar a los pacientes en el tiempo. La OCDE ha señalado reiteradamente que una atención primaria robusta contribuye a sistemas más efectivos, eficientes y equitativos (3, 4). Uruguay avanzó en esta dirección en las últimas dos décadas, pero la experiencia internacional muestra que este esfuerzo debe ser permanente. Los sistemas sanitarios tienden a privilegiar inversiones más visibles políticamente -nuevos hospitales, equipamiento de alta complejidad- mientras descuidan gradualmente el primer nivel. Los datos muestran que esa estrategia suele conducir a mayores costos y peores resultados (5).

La fragmentación tiene un costo invisible

Uno de los problemas más señalados en el caso estadounidense es la complejidad y fragmentación de su sistema. Uruguay presenta una realidad muy diferente, pero no está completamente a salvo de este riesgo. La coexistencia de prestadores públicos y privados, distintos mecanismos de financiamiento y diversas modalidades de gestión exige esfuerzos permanentes de coordinación. La evidencia internacional indica que la integración entre niveles asistenciales mejora la continuidad de los cuidados y reduce duplicaciones innecesarias (6).

El envejecimiento es una urgencia que se viene

Uruguay comparte con Japón, España, Italia y Alemania una transición demográfica avanzada para su contexto regional. Eso significa que los problemas asociados a la dependencia, las enfermedades crónicas, las demencias y los cuidados de larga duración adquirirán una importancia creciente. Informes recientes de la OCDE muestran que la mayoría de los pacientes mayores de 45 años atendidos en atención primaria presentan al menos una enfermedad crónica, y muchos conviven con varias simultáneamente (7). Reorganizar el sistema en torno a la continuidad asistencial, más que a la atención episódica, es una tarea que no puede seguir postergándose.

Los recursos humanos no se improvisan

La escasez de médicos de familia, enfermeros y profesionales de salud mental es una preocupación creciente en gran parte de la OCDE. Uruguay no es ajeno a estas tendencias. La planificación estratégica de recursos humanos debería ocupar un lugar central en cualquier discusión sobre el futuro del SNIS: formar nuevos profesionales lleva muchos años, y los déficits pueden aparecer con relativa rapidez.

Gastar más no garantiza mejores resultados

Una de las conclusiones más consistentes de los informes comparativos internacionales es que el crecimiento del gasto sanitario es prácticamente universal (8). Pero algunos países logran transformar ese gasto en mejores resultados, mientras que otros obtienen beneficios modestos. La OCDE ha señalado que mayores niveles de gasto no garantizan automáticamente mejores resultados: la eficiencia depende en gran medida de cómo está organizado el sistema y de la calidad de las políticas implementadas. El verdadero desafío no es aumentar el presupuesto, sino maximizar el valor sanitario generado por cada peso invertido.

La advertencia que viene del norte

La experiencia estadounidense muestra los riesgos de sistemas excesivamente fragmentados, con altos costos administrativos, barreras financieras para los usuarios y acceso económico desigual. Uruguay está lejos de esa realidad, pero el análisis comparativo actúa como una advertencia: los sistemas de salud son construcciones institucionales complejas que evolucionan lentamente. Los errores también pueden consolidarse y volverse difíciles de corregir.

Quizás la conclusión menos evidente del informe sea también la más importante: los países que obtienen mejores resultados no lo lograron mediante reformas espectaculares ni soluciones únicas. La evidencia comparativa de la OCDE muestra que no existe un modelo universal. Los avances más consistentes se construyen con políticas sostenidas durante décadas, apoyadas en información confiable, evaluación permanente y capacidad de adaptación.

En ese sentido, la posible incorporación de Uruguay a la OCDE podría ofrecer beneficios que van más allá de lo económico o diplomático: el acceso sistemático a información comparativa de calidad permitiría fortalecer la capacidad nacional para anticipar problemas, evaluar políticas y aprender de la experiencia internacional (9).

El informe del Commonwealth Fund no proporciona recetas para copiar. Su mayor aporte es mostrar que los sistemas de salud enfrentan desafíos similares y que la experiencia de otros países puede transformarse en una herramienta valiosa para tomar mejores decisiones. Para Uruguay, esa perspectiva comparada puede ser tan importante como cualquier indicador específico.

Nota elaborada con el apoyo de herramientas de IA generativa de lenguaje, bajo supervisión y edición de los autores.

Referencias

  1. Gunja MZ, Gumas ED, Williams RD II. U.S. Health Care from a Global Perspective, 2026: Expanded Edition. New York: Commonwealth Fund; 2026.
  2. Organisation for Economic Co-operation and Development. Multi-dimensional Review of Uruguay. Paris: OECD Publishing; 2014.
  3. Organisation for Economic Co-operation and Development. Primary healthcare. Paris: OECD; 2025.
  4. OECD. Does a strong primary care system improve performance? In: How Do Health System Features Influence Health System Performance? Paris: OECD Publishing; 2025.
  5. OECD. Health at a Glance 2025. Paris: OECD Publishing; 2025.
  6. OECD Health Overview 2025: What Challenges Lie Ahead? 2025.
  7. OECD. Indicator overview: Country dashboards and major trends. In: Health at a Glance 2025. Paris: OECD Publishing; 2025.
  8. OCDE. Healthcare quality improving, but financial pressures rise. OCDE Press Release. 2025.
  9. Pan American Health Organization. Functioning of the Health System in Uruguay. Washington DC: PAHO/WHO; 2021.

 

Homero Bagnulo y Carlos Vivas
2026-06-04T08:12:00

Dres. Homero Bagnulo; Carlos Vivas