¿Quién dicta el veredicto en el caso Epstein? Marcelo Marchese
09.02.2026
Medida en el tiempo y la intensidad, jamás se ha visto una campaña mediática tan furiosa para defenestrar a una persona. Epstein ha pasado a la categoría de leproso social, pues quienes han tenido contacto con él, se desmarcan, y sin embargo, las pruebas que lo condenan son circunstanciales.
La condena se basa en una suma de indicios, por lo que importó la suma de indicios y no las eventuales pruebas por separado.
Veamos los indicios.
1- Confesión por parte del acusado, cosa que bien pudo hacer para reducir la pena, así que no es prueba suficiente.
2- Denuncias varias. El problema es que desde que existen las leyes de género, hay estudios jurídicos que se dedican a preparar estas denuncias que en ocasiones resultan falsas y no se castiga a quien denuncia falsamente, por lo que tiene todo para ganar y nada para perder. Las denuncias de género y relativas a cuestiones sexuales, mueven mucho dinero en forma de reparaciones. El sistema de justicia abandonó la presunción de inocencia y el principio de igualdad ante la ley.
3- Registros de vuelos, llamadas y correos con las eventuales víctimas. Tampoco es prueba suficiente. Si te encontrás con una amiga y hablás de Borges, encuentro que registra una cámara de seguridad, y ella luego afirma que le ofreciste dinero a cambio de sexo, el registro de la cámara no es prueba suficiente del delito, pues sólo captó un encuentro, no su modalidad.
4- La condena de su esposa y eventual socia. Tampoco es prueba, pues su condena repite la lógica anterior.
¿Qué es lo que no hay? No hay una sóla muestra de ADN. No hay ningún video que confirme nada.
¿Estoy diciendo que Epstein es inocente? No. Sólo digo que no puede asegurarse que sea culpable, pues las pruebas que han dado no son concluyentes y puede haber sido víctima de una operación por la cuál la suma de pruebas circunstanciales generaron la culpabilidad. Es una valoración conjunta de indicios que conduce a una valoración de culpabilidad por inferencia lógica. El problema radica en que si el sistema judicial no concibe la posibilidad de una operación mediática, no puede concluir que la suma de pruebas parciales puede obedecer a esa operación. El sistema judicial opera aquí como el conductor que tiene un punto ciego.
Dejemos ahora de lado al dudoso sistema judicial norteamericano y vayamos a lo que en realidad condena a Epstein: el juicio de la gente.
La pregunta entonces es ¿por qué la humanidad de manera unánime tachó como culpable a Epstein?
Se lo considera culpable pues su primer apellido es Epstein, pero su segundo apellido es "Pedófilo", y como la humanidad desprecia sabiamente la pedofilia, acusado alguien de pedófilo ya pasa a ser culpable de canibalismo.
Según Freud, y según un razonamiento elemental, en sus inicios, el hombre fue pedófilo, bisexual, zoofílico y pansexual. Tras milenios de crímenes y desastres, prohibió la pedofilia al prohibir el incesto, primera ley humana.
¿Se prohíbe volar batiendo los brazos? No, pues se supone que nadie vuela batiendo los brazos ¿Se prohíbe comer lava volcánica? No, pues nadie come lava volcánica. Se prohíbe sólo lo que puede ser una tendencia natural, así que el asco es la espuma que genera el sabio rechazo a algo nuestro, aunque también es nuestro establecer ese rechazo.
Hay una segunda razón para la condena unánime: Epstein era un magnate financiero, yanqui y judío, lo cuál, en la fantasmagoría de gran parte del público, encarna al Diablo.
Acá entramos a un asunto escabroso, "los rituales satánicos de la élite" ¿Estuviste en alguno? No, pues como yo, sos un pobre sudaca que jamás estará en ninguna fiesta o ritual de magnates, así que lo tuyo son meras sospechas. Yo también, como Stanley Kubrick, me imagino cosas truculentas de ciertos magnates, pero soy consciente de un detallecito: los inquisidores imaginaban que las brujas copulaban con el Diablo de pene helado. Linda imaginación. También imaginaban a los fascinantes súcubos e íncubos que visitaban a hombres y mujeres en sueños para poseerlos sexualmente. A lo que voy es que estas imaginaciones no hablan de la realidad, salvo de la realidad de los deseos ocultos de quien imagina.
Le pregunto al amigo lector si conoce algún caso mediático en donde la opinión unánime no haya estado equivocada. Llama la atención la furia mediática del caso y la condena unánime al "pedófilo depredador sexual". A la postre, la gente lo condena a partir del fallo de un sistema judicial que padece de fallas estructurales y a partir de la obra interesada de los medios de comunicación masivos.
Tenemos un elemento más que arroja una considerable sombra de duda sobre la narrativa impuesta: el suicidio de Epstein. Resulta que el FBI dice que entregó un video que registra de manera completa la filmación de la cámara de seguridad, pero luego se supo que faltaban algunos minutos.
La conclusión de todo esto es bien triste. Lo que aquí es evidente, es que la masa proyecta en un hombre sus deseos ocultos. Sea culpable o inocente, lo que importa aquí es el veredicto unánime.
¿Qué es lo que sabemos? Desde hace tiempo hay un constante y decidido ataque a la sexualidad que involucra a una serie de ismos, como el feminismo, el ambientalismo y sus variantes, el animalismo y el veganismo, un ataque a la sexualidad que involucra a los medios de comunicación, a los organismos internacionales, a la educación y al sistema judicial.
No es seguro el veredicto de culpabilidad de Epstein. Lo único seguro es este otro veredicto: el inconsciente de la humanidad tiene aspectos extremadamente lúgubres. Lisa y llanamente, el Tánatos se encuentra desencadenado, y amenaza devorar al Eros. Muy mal signo, y no se vislumbra en el horizonte qué pueda cambiar esta tendencia suicida.
Marcelo Marchese
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias