105 aniversario del PCCh. El partido que alumbró una nueva era. Daniel Barrios

03.07.2026

Beijing, julio 2021. «La fundación de un partido comunista en China fue un acontecimiento que cambió profundamente el curso de la historia china de nuestra época, transformó el futuro de la sociedad y la nación chinas, y alteró el panorama del desarrollo mundial», destacó Xi Jinping celebrando el centenario de su partido ante decenas de miles de compatriotas que desbordaron la plaza de Tiananmén.

Beijing, 1 julio 2026. El Partido ha "escrito la mayor epopeya en los miles de años de historia de la nación china", transformando un país "pobre y débil" en una potencia moderna y creando "los dos grandes milagros del rápido desarrollo económico y la estabilidad social a largo plazo"."Siempre se ha situado del lado correcto de la historia y del progreso de la civilización humana» . afirmó Xi Jinping  el 1 de julio o en el Gran Palacio del Pueblo en su discurso por el 105.º aniversario de la fundación del Partido comunista. "Debemos promover continuamente la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad", añadió el mandatario chino.

Shanghái, julio de  1921. Doce jóvenes chinos, entre  ellos Mao Zedong,   y un holandés caminan por las calles de la ciudad-puerto, la Perla de Oriente, dividida en zonas ocupadas por ingleses, franceses, estadounidenses y japoneses. Representan, además de Shanghái, a incipientes células comunistas de grandes ciudades como Beijing, Hangzhou y Changsha. Recorren la concesión Francesa -donde los controles policiales son menos agresivos- y se dirigen, por separado, a una vetusta casa de ladrillos de estilo shikumen en la calle Xingye No 76 del barrio Xintiandi, para celebrar una reunión clandestina.

Casi todos son intelectuales y estudiantes. Todos comparten las ideas del socialismo de la triunfante revolución rusa de octubre de 1917 y los acomuna el antiimperialismo y anti feudalismo del Movimiento cuatro de Mayo de 1919, donde confluyeron, por primera vez, la izquierda estudiantil e intelectual china y la incipiente clase obrera.

Ese día, en ese lugar, con esas ideas y el objetivo superior de recuperar la independencia y la dignidad de su victimizado país, esos jóvenes rebeldes más un delegado de la Internacional Comunista celebran el congreso fundacional del Partido Comunista, cuyas conclusiones fueron aprobadas, por razones de seguridad, a bordo de una barca en un lago a las afueras de Shanghái.

Seguramente ninguno de ese puñado de militantes clandestinos era consciente de que estaban constituyendo  el partido político que llegaría a ser  el más importante e influyente del mundo, por su cantidad de miembros, por sus recursos, por su longevidad en el poder y por su capacidad de gobierno y gestión.

«La fundación de un partido comunista en China fue un acontecimiento que cambió profundamente el curso de la historia china de nuestra época, transformó el futuro de la sociedad y la nación chinas, y alteró el panorama del desarrollo mundial», destacó Xi Jinping celebrando el centenario de su partido  ante decenas de miles de compatriotas que desbordaron la plaza de Tiananmén.

Único por sus características

Quizás la diferencia más grande entre China y el resto del mundo es su Partido comunista, que puso sobre sus hombros los destinos de más de un quinto de la población mundial.

El PCCh es intrínsecamente chino; para algunos, más chino que comunista. No se parece a ningún partido del mundo, ni siquiera a los partidos comunistas que gobernaron la Unión Soviética y varios países de Europa oriental.

El Partido Comunista  se identifica y se legitima con la civilización milenaria del "Pais del Medio". Parte importante de su extraordinario éxito se debe a que durante sus 105 años de historia combinó una enorme capacidad reformista con un profundo arraigo en la sociedad y la cultura chinas.

Es imposible entender china sin entender su Partido comunista.

Sin descifrar las resoluciones que en sus congresos aprueban sus delegados cada cinco años -12 en el primero y 2296 el último-, elegidos por todos los afiliados -50 en el congreso fundacional y 96 millones en el XX congreso de octubre de 2022-;sin desencriptar las acciones que se deciden en Zhonanghai, el complejo de oficinas en Beijing donde trabajan los principales líderes del PCCh, la sede referencial del poder chino.

Solamente un partido como el comunista chino podía ser capaz de liderar un experimento político e ideológico como es el modelo de su socialismo, que combina teoría y práctica, tradiciones y modernidad.

Solo el PCCh  puede sintetizar eclécticamente su socialismo con el mercado, la democracia liberal con un proceso deliberativo y consultivo, las lecciones confucianas con las enseñanzas de Marx, Lenin y Mao. Un partido que enlaza al estado, el gobierno, las fuerzas armadas, las instituciones y la sociedad civil en una férrea unidad para alcanzar sus objetivos políticos, económicos, sociales y militares.

El PCCh es confuciano y civilizacional, un híbrido de marxismo y confucianismo. Pero, por sobre todas las cosas, fue, es y seguirá siendo -desafiando a la ortodoxia y al revisionismo- comunista, marxista, leninista y maoísta.

Único en el poder

El partido es la clave del sistema político chino. Dirige las instituciones del estado y podríamos decir que es un Partido-estado o un estado dentro del estado. Orienta y planifica, designa los funcionarios más importantes, marca la estrategia y toma las decisiones políticas fundamentales, tanto a nivel central como local, que luego son legitimadas por otras entidades estatales. Su omnipresencia está consagrada en la constitución de la re- pública Popular.

«El partido, el Gobierno, el ejército, la sociedad y la universidad. este, Oeste, sur, norte y centro: el partido lo dirige todo», suele repetir Xi Jinping, exhumando un dicho de Mao Zedong.

Para la dirigencia, sin el monopolio del PCCh en la toma de decisiones sería prácticamente imposible programar objetivos de mediano y largo plazo en una nación de las dimensiones geográficas y demográficas de china.

En el amanecer de sus reformas, Deng se preguntaba: «en realidad, si se prescinde de la dirección del Partido comunista, ¿quién va a organizar la economía, la política, los asuntos militares y la cultura socialistas de china? Y ¿quién va a organizar sus cuatro modernizaciones?».

Una de las críticas más extendidas en Occidente respecto a los sistema de partido único  es la incapacidad de reformarse, de innovar, de adaptarse a los cambios que tiene un sistema de partido único. en el caso de china, el Pcch ha demostrado, más que cualquier otro partido en el mundo, una extraordinaria capacidad de reformarse basándose en la autocrítica, el pragmatismo y el método científico.

No es el caso  de los comunistas chinos, todo lo contrario. solamente un partido con una extraordinaria capacidad de innovación puede concebir y experimentar con éxito un modelo político que combina teórica y pragmáticamente tradiciones milenarias y modernidad, el socialismo de cuño marxista y leninista y el mercado de matriz capitalista, la democracia vertical y la democracia deliberativa y consultiva, la virtud confuciana y la moral comunista.

Solo un partido con una profunda confianza en sí mismo y arraigado en la sociedad es capaz de una transformación económica y una renovación política extraordinaria, mucho más impactante que las alcanzadas por los países occidentales pluripartidistas.

Comprenderlo no es tarea fácil. El PCCh no se parece a ningún otro partido del mundo, ni siquiera a los partidos comunistas que gobernaron la ex Unión Soviética y la Europa del este. Mientras los partidos comunistas de socialismo real se autoinfligieron un daño irreparable, el PCCh, durante el último siglo, ha sido posiblemente el partido político más exitoso del mundo.

Tampoco es fácil aceptar que «el milagro chino», su espectacular crecimiento y su modernización épica -el acontecimiento más importante de la historia moderna- fue obra y gracia de un partido comunista, un modelo, un sistema de gobierno, que poco o nada tiene que ver con el nuestro.

Cambio epocal

El 18 de octubre de 2017, en su discurso de apertura del XIX Congreso Nacional del Partido, Xi proclamó que el «socialismo con características chinas entra en una nueva era» y esbozó sus planes para convertir al país asiático en una «potencia socialista moderna».

Una nueva era empezó a escribirse una tarde de invierno, en diciembre de 1978 en beijing, cuando la tercera se- sión plenaria del comité central del Partido comunista de china aprobó el informe de Deng Xiaoping, dando inicio a la reforma y apertura de la república Popular, el proceso de desarrollo, modernización y crecimiento económico más extraordinario de la historia del hombre.

Como ocurriera, primero con el ascenso de europa y luego de estados unidos, la (re)emergencia de china transformará al mundo, en muchos aspectos ya lo hizo y lo seguirá haciendo. Pensar lo contrario es irreal y ahistórico. La hegemonía occidental ha dejado una enorme huella en el mundo, pero nunca estuvo destinada a durar para siempre.

El mundo ha cambiado y debemos reconocer que la historia no termi- nó con la desaparición de la unión soviética y el final de la Guerra Fría. al contrario, china empezó una nueva historia que quebró (para siempre) la hegemonía de estados unidos.

China es el acontecimiento histórico más importante de los últimos 100 años y el mayor desafío internacional de todo el siglo XXi.

Nunca en la historia del hombre un país vivió transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales más profundas y extraordinarias en tan poco tiempo y en todos los planos. Las opiniones que lo niegan o los países, encabezados por Estados unidos, que se esfuerzan por aislar o contener a la república Popular están condenados al fracaso.

Sin duda su impacto y alcances representan un cambio epocal, una revolución copernicana de dimensiones planetarias.

Por primera vez en la historia la economía más grande del mundo será -ya lo es, si se mide en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA)- la de un país en desarrollo y de una ex colonia, como en los hechos lo fue china desde su derrota a manos del ejército británico en la primera Guerra del Opio (1839-1842) hasta la fundación de la República Popular el 1.o de octubre de 1949, lo que los chinos llaman el «siglo de la humillación».

Por primera vez en la historia moderna el país más poderoso del planeta no es occidental, sino de una civilización absolutamente diferente a la nuestra.

Por primera vez el ascenso de un país se produce sin recurrir a guerras contra otros países, como sucedió con el ascenso de las potencias occidentales en el pasado.

En cuatro décadas la república Popular pasó de ser de los países más pobres del mundo a la segunda potencia económica planetaria, y lo hizo con recursos y capacidades adquiridas pacíficamente, no mediante saqueos o comportamientos expropiadores y explotadores, como fue el caso de varias potencias occidentales.

Es también epocal el desplazamiento del centro de gravedad económica y política de Occidente a Oriente.

Medidos en términos de PPA, en 2025 el PIB total de las economías asiáticas representa casi la mitad  del total mundial y se pronostica que siga aumentando. Según el Banco Mundial y las principales consultoras del mundo, para el 2050 el PIB, medido en PPA, de China será casi el doble de Estados Unidos, que ocupará la tercera posición, detrás de India y por encima de Indonesia. Ninguna economía europea estará entre las diez más importantes del mundo, y seis de las siete mayores economías del mundo podrían ser lo que hoy son países emergentes.

Durante siglos el orden mundial dominado por Occidente tuvo muy poco de democrático: el 15% de la población mundial detentaba el poder sobre el 85 % restante. sin embargo, las décadas de la posguerra han visto la decadencia del viejo mundo desarrollado y la emergencia del mundo en desarrollo.

En esta perspectiva, el ascenso del gigante asiático es también un acto de democratización sin precedentes. un cambio de un orden mundial vertical, en el que Occidente estaba por encima del resto, a un orden más horizontal, en el que el resto, especialmente china, estará a la par de Occidente en política, economía e ideas.

El  28 de diciembre de 2017 durante su intervención en la Conferencia Anual de Misiones Diplomáticas de China en el extranjero, Xi Jinping afirmó por primera vez la frase «grandes cambios nunca vistos en un siglo»,  la evaluación geopolítica del Partido Comunista de China (PCCh), señalando el declive relativo de la hegemonía occidental (encabezada por Estados Unidos) y el ascenso paralelo del Sur Global.  Es precisamente su Partido el gran protagonista de las transformaciones de los últimos 100 años (FIN)

Daniel Barrios
2026-07-03T10:39:00

Ec. Daniel Barrios