11 setiembre 2001: ¿dos historias?: ambas no pueden ser verdaderas. Luis E. Sabini Fernández
22.09.2026
La historia, ya sabemos, -a diferencia de los recitados de los sistemas cerrados, ya sea religiosos o políticos o los círculos históricos de historias oficiales y consagradas-, suele presentar enfoques diversos, a veces complementarios, pero a menudo diferenciados y contradictorios.
Pero pocas veces el divorcio de las versiones llega a ser tan absoluto, radical, como con lo acontecido en EE.UU. el 11 de setiembre de 2001.
Todos los canales mediáticos aparecidos el 11 de setiembre de 2026, presentan documentales de CNN, de una comisión oficial específicamente dedicada al relevamiento del 11 set. 2001, ofrecen la misma versión: aviones secuestrados por Al Qaeda, todo el operativo dirigido por Bin Laden, y la respuesta de EE.UU. ante el traicionero ataque de "el terror", que semanas después se descargará con una invasión militar en toda regla sobre Afganistán.
Si, en cambio, revisamos la ilación de los hechos que nos presentan publicaciones críticas y muy diversas, vemos que Israel está en el origen y en todo el decurso de lo acontecido el 11 de setiembre de 2001. Ya sea la hispana rebelión.org o el portal de geopolítica global SurySur, la red brasileña Outras palavras o la revista digital estadounidense Unz Review.
Grosso modo podríamos decir que coexisten dos versiones históricas para un mismo acontecimiento: la oficial, con Bin Laden y los afganos y una suboficial, inoficial, ¿alternativa?, con agentes del MOSSAD israelí moviendo los hilos de semejante acontecimiento (que al margen de la espectacularidad y la destrucción material, asesinó literalmente a unas tres mil vidas humanas).
Veamos, por ejemplo, lo que presenta Hua Bin, un analista chino que escribe regularmente para agencias de análisis internacional y medios de periodismo independiente.[1] Para evitar polémica, nos dice, conciliador, que se referirá a una "teoría de la coincidencia" [2]: "existen numerosas conexiones [...] entre el ataque terrorista del 11 de setiembre y personas y organizaciones de origen judío".
Invoca el cui bono; "¿Quiénes fueron los más beneficiados por los ataques del 11 de setiembre?" Y nos recuerda que el mismo día de los ataques, un periodista le preguntó a Netanyahu qué significaba el ataque para Israel, y que éste le respondió exultante: "Es muy bueno." Como se suele decir, el pez...
Bin nos recuerda algo que cualquiera con una pizca de memoria conoce: "La nación judía [sic: no reconozco certero el concepto de nación, aquí] ha demostrado sin duda al mundo que es el estado que más prolífica y despiadadamente recurre al terrorismo de bandera falsa y a los asesinatos selectivos."
No hacía falta llegar a las atrocidades acaecidas luego del 7 de octubre 2023 para advertirlo, porque ya en la década de los '60, y en la de los '50 y en la de los '40 (y hasta en los orígenes de la actividad sionista en Palestina) proliferaba esa modalidad, que llegó al asesinato político (de judíos refractarios al sionismo). Bin verifica los avances del implante sionista: recuerda que "tras los atentados del 11 de setiembre, la administración Bush integró plenamente el conflicto de Israel con los palestinos en la guerra global contra el terrorismo". Confundiendo deliberadamente los atentados tipo Al Qaeda con las inmolaciones palestinas en las que un palestino ofrece su vida para acabar con la de un jerarca sionista (emprendimiento de alto riesgo no sólo moral sino de vida porque lo hacen a costa de sus propias vidas con la incerteza del desenlace).
Bin hace otras observaciones que otorgan mucho peso a las coincidencias: "Bush [empezó a reconocer] que, dadas "las nuevas realidades sobre el terreno", no era realista esperar que Israel volviera por completo a las fronteras de 1967, reconociendo así las expansiones territoriales ilegales de Israel. [Rechaza así] "el derecho de retorno [palestino] a su territorio soberano bajo ocupación israelí." Habría que acotar que "las fronteras de 1967" eran todo menos fronteras; el fruto de uno de los pasos de conquista de Israel, como fueran las "fronteras consolidadas de 1948". Y tan arbitrarias como aquéllas.
Y Bin sigue con las coincidencias: "Barak estaba en directo en BBC World justo durante los atentados del 11 de setiembre, y una hora después de la explosión en North Tower, señaló acusatoriamente a Bin Laden y concluyó: "Es hora de lanzar una guerra operativa y completa contra el terrorismo". Premio mayor a la deducción inmediata, al don de oportunidad, a su despliegue docente para elaborar un programa al instante y ¡a la fortuna de estar en el lugar indicado del exministro Ehud Barak! Amigo y protegido o protector de Jeffrey Epstein.
Hua Bin pasa revista a la craneoteca neocon, que está tan relacionada con el comienzo del s xxi en EE.UU. y a la hechura del informe Rebuilding America's Defenses. A Report of the Project for the New American Century, de setiembre 2000, presentado por Thomas Donnelly y Donald Kagan a nombre de los neocon (que ocuparan la Casa Blanca con la presidencia de G. W. Bush).
El nuevo siglo empieza así fructificando una nueva constelación de poder. Un nuevo siglo american. Que se anuncia mediante un acontecimiento traumático que no tarda en producirse: 11 set. 2001. Bajo esa constelación nos encontramos ahora, todos nosotros; el mundo entero (que es cada vez más diminuto, porque los tecnodesarrollos nos han ensanchado hasta los confines planetarios).
Y es en esta situación que observamos la hybris del poder sionista. Que va por la desaparición de lo palestino, que constituye un recordatorio permanente de un conflicto de origen, de un menoscabo para el poder sionista.
Un poder que no puede desplegarse exclusivamente desde EE.UU., pese a que es su fuente principal de difusión y control planetarios. Porque su razón de ser, la irradiación de su fuerza no puede sino proceder desde su base histórica, ligada íntimamente con su fe: el territorio bíblico palestino/israelí.
Ese origen "obliga" al sionismo, al poder judeosionista, a "liberar" ese suelo de la maleza que, según la jerga militar israelí, lo daña o lo profana: lo que hacen con los palestinos es, periódicamente "cortar el césped", "rasurarlos". La población aborigen o al menos la que lo habitaba inmemorialmente es convertida por el sionismo, no ya en población animal (algo que el Talmud prescribe), sino -menos aun- en vegetal.
La necesidad, entonces, de que desaparezca lo palestino como testimonio de algo, cualquier que sea ese algo (que además, no es sólo una población, sino que es propiamente una sociedad, con sus relaciones, sus creencias, que lógicamente expresa la resistencia y el rechazo a su aniquilación).
Con el 7 oct. 2023, el sionismo -valido de la actividad de los refractarios y guerrilleros palestinos que se largaron a una acción de "Todo por el todo" al ver la inviabilidad de un reconocimiento a lo palestino ante la implantación judeosionista- traza una estrategia de dominio aplastante y absoluto. Que coincide, además, con su concepción absolutista, monológica.
Desde octubre de 2023, toda la humanidad ha entrado en una nueva fase. Que nos acerca aún más a cierto cambio de época, a una suerte de fin de los tiempos; una inauguración que entiendo absolutamente ominosa; una época de sinceramiento de atrocidades (y su consiguiente normalización).
Nos pueden ayudar a captar semejante momento las opciones que un pensador de nuestro tiempo, Franco Bifo Berardi [3] nos "ofrece". Al iniciar su cuenta regresiva, Berardi alude a una de las condiciones básicas de nuestra ecuación contemporánea: "Dada la actual hegemonía de la mafia etnonacionalista sobre la maquinaria global".
¿A qué alude Bifo con la maquinaria global? A que nuestro planeta está globalizado, unificado en el sentido que lo que se hace en una parte, repercute en el resto;
¿A qué alude con la hegemonía? A que hay alguna configuración del poder principal, que tienen preeminencia sobre otras;
¿A qué alude con la mafia etnonacionalista?
Voltaire siempre nos recuerda que: "Si quieres saber quién te controla, mira a quién no puedes criticar". Bifo nos lo pone a mitad de camino: alude a un poder fuerte, inmenso, de origen racial, nacional o étnico. Si observamos, por ejemplo, el sobrecogedor recorrido que Hua Bin hace por las responsabilidades sionistas sobre enorme cantidad de acontecimientos mundiales de los últimos tiempos, tenemos que reconocer y advertir, con Voltaire, la enorme responsabilidad que le corresponde al poder judeosionista; que desde hace décadas ha quedado con manos libres, con licencia al estilo Bond para llevar adelante su política o frustrar cualquier otra ajena.
La humanidad debería pedir y rendir cuentas otra vez, con el nazismo y con el sionismo. Y no solamente. Porque el colonialismo rampante de los siglos anteriores fue la cantera ideológica de las monstruosidades totalitarias del siglo XX. Y la humanidad, al menos occidental, ha perdido con los totalitarismos políticos y la absolutización religiosa buena parte de la imprescindible autoestima ética que deberíamos recuperar, y cuanto antes.
Lo que hoy nos trastorna y cuestiona más radicalmente es el sionismo (el estalinismo en particular y el comunismo en general han perdido filo; y el nazismo y hasta el fascismo han perdido buena parte de sus pujos protestatarios e imperiales). Y el sionismo ha adquirido enorme vuelo, particularmente por el dominio mediático (hay hoy otro factor no tan pesante en nuestras latitudes, y es el Islam).
El sionismo ha sido una escuela de impunidad. Garantizada por la acción del nazismo, a su vez destruido en 1945. La ONU se funda también en 1945 y desde el primer momento Israel, el sionismo y lo judío quedaron amparados y exonerados de culpa y cargo por nacimiento y por definición. El caso Bernadotte lo expresa trágica pero rotundamente.
Folke Bernadotte resultó el primer mediador de la flamante organización internacional. Pertenecía a la familia real sueca. Con sus conocimientos idiomáticos y culturales y su empatía se convirtió en referente de enorme valor y valentía personal en conflictos internacionales. Como mediador entre palestinos y sionistas, tuvo intercambios "con tirios y troyanos". Y procuró contemporizar y reconocer derechos de ambas partes. Los sionistas no querían "medias tintas" y directamente lo mataron a tiros. El matador fue identificado, detenido y encarcelado. Duró pocas semanas su prisión. En libertad, pasó a formar parte, sin tapujos, del equipo protector del primer ministro israelí David Ben Gurión. La ONU se conformó con exigir indemnización por el funcionario asesinado, pero no dijo ni una palabra por la condena y su pena irrisoria.[4] Estamos en 1948. Año de fundación del Estado de lsrael. ¿Quién podía enmendarle la plana al flamante estado? El juicio de Nurenberg, ese año, no fue llevado adelante por Los Aliados, como se dijo. Se lo hizo en su nombre, pero fue dirigido por sionistas organizados previamente. Jueces y parte.
Esa hybris política ha llevado, paso a paso, poco a poco, a lo que hoy vemos, conocemos y sufrimos.
Berardi plantea otros nudos problemáticos que la humanidad tiene a la vuelta de la esquina, que expone como posibles ejemplos de un desenlace traumático para todos nosotros: ¿cortocircuito en la relación entre criptomonedas y la deuda estadounidense?, ¿enfrentamiento armado entre autoridades federales y estatales (también) en EE.UU.?,
¿una pandemia en medio de una negación generalizada de la salud? [5]
Por nuestra parte, sin que Bifo nos lo pida, nos atrevemos a agregar otros nudos problemáticos ante nuestro futuro:
¿contaminación de nuestros cuerpos y sus sistemas endócrinos por micropartículas plásticas generalizadas?;
¿la consigna No Limits -consigna y meta de sectores altamente tecnologizados-, pertenece a la economía o a la insensatez?;
y apenas una tercera más:
¿sufrimos una crisis éticopsíquica en nuestra relación con la mortificación y la muerte de quienes son nuestros semejantes, es decir, nosotros mismos?
¿Y si esta última crisis se nos hace biológica y transitamos a una esterilidad postraumática (la crisis demográfica resulta cada vez más actual)? ?
Luis E. Sabini Fernández
https://revistafuturos.noblogs.org
[1] Hua Bin parece tener doble biografía ya que no la doble personalidad habitual: para alguna IA es un ser humano "tradicional" y para otra IA es una entelequia construida.
[2] "Teoría de la coincidencia del 11-S", https://www.ujnz.com/bhua/9-11-coincidencia-theory/.
[3] Franco Berardi, "Creando espacios de solidaridad entre quienes abandonan este juego loco y suicida", https://substack.com/@francoberardi1.
[4] Vale la pena recordar que luego del asesinato a cara descubierta de Bernadotte, otro secretario de la ONU, partidario de la descolonización, Dag Hammasrkjöld, viajando en África, en 1961, también como mediador, resultó muerto con el avión estrellado, y muchos elementos y datos permiten entender la tragedia como un asesinato y no un accidente. Y en 1986, Olaf Palme, enfrentado a ciertos sectores habilitados de la extrema derecha estadounidense, fue asesinato en plena calle en Estocolmo. Tres suecos sacrificados por molestar a ciertos intereses que prefieren no aclarar lo que defienden.
[5] Remitimos cálidamente la lectura completa del escrito de Berardi, así como el de Bin.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias