Abelardo de la Espriella gano en la primera vuelta y se proyecta como el próximo presidente de Colombia. Rúben H. Díaz

01.06.2026

De nuevo, como viene sucediendo en otros sitios, las encuestas no acertaron en sus predicciones en la primera vuelta electoral en Colombia. Vaticinaron que el candidato más votado iba a ser Iván Cepeda y eso no sucedió.

El desarrollo de la jornada electoral fue ejemplar, como generalmente sucede en Colombia. Lo que fue reconocido por observadores internacionales, la OEA y Estados Unidos. Sin embargo, en un hecho que sorprende, el Presidente Petro dice que no reconocerá el resultado hasta tanto se haga el escrutinio final mesa por mesa. Lo que en los hechos no modificara el resultado. Esta actitud genero discursos fuertes y agraviantes de los dos candidatos que quedan en camino.

Ambos marcaron el tono de confrontación, lo que sin duda preocupa en un país que como todos sabemos tiene problemas de violencia.

El análisis señala que el pronunciamiento es acorde a lo que sucede en las elecciones que se vienen registrando en América y otras partes del mundo. Ganan grupos de derecha, con un discurso duro y desafiante, alejados del sistema político tradicional, que ponen énfasis en el tema de la seguridad y el desarrollo del capitalismo.

Como en otros sitios, triunfa ese enfoque. Pero queda una izquierda con una presencia importante. Nadie esperaba que Abelardo iba a superar a Cepeda en la primera vuelta. Sin embargo, también es cierto que la izquierda tiene como resultado un millón de votantes más que hace cuatro años. Lo que significa que para gobernar Abelardo tendrá que encabezar una coalición de gobierno.

Fue esta la elección con mayor participación. 57.52 del padrón electoral. Colombia es un país de grandes bellezas y controversias. En el centro, donde están las principales ciudades, se gestó el triunfo de la derecha. Pero en dos de las tres ciudades más grandes gano el candidato de Petro. Bogotá (por estrecho margen) y Cali (con amplitud). En realidad, las ciudades de entre medio millón de habitantes y poco más de un millón, que son entre catorce y dieciséis, fueron las que definieron y definen las elecciones. Primero Medellín. Que tiene tres millones y medio. Pero después todo el eje cafetero, con Manizales, Pereira y Armenia. También hay que incluir a Bucaramanga y otras ciudades de Santander.

En los sitios donde existen mayores problemas de seguridad, en términos generales, se votó al candidato de derecha. Me refiero a Arauca, Putumayo, Caquetá, Meta y Norte de Santander. Para romper la regla, en el Sur, en Popayán, gano Cepeda.

Los dos primeros candidatos obtuvieron más del ochenta por ciento de los votos emitidos. El tercero y cuarto tienen más de dos millones de votos. Parece muy claro que la mayor parte de esos dos millones de votos, serán para Abelardo. Todo indica que en el exterior mantendrá la tendencia a favor de ese mismo candidato. Es decir que lo razonable, es pensar que en la segunda vuelta la diferencia entre los dos candidatos se ensanche aún más.

Lo importante, es que no se produzca una crisis de violencia. Luego, vendrá un gobierno que tendrá viento a favor en materia económica. Aún con las dificultades que tiene el mundo en la materia. Habrá una coalición, y una izquierda con más de un cuarenta por ciento de fuerza electoral. Tal vez un poco menos.

Siempre el desarrollo de elecciones en un clima razonable, como ocurrió durante todo el día, sin ningún evento violento, tendría que generar serenidad y alegría. Sin embargo, el hecho de que el propio Presidente cuestione el resultado, y el talante de los dos candidatos que disputaran la segunda vuelta, generan sin duda inquietud. Ojalá que el sentido común prevalezca. Lo razonable era pensar que el Presidencia en Ejercicio iba a festejar el desarrollo normal del evento electoral.

Colombia será, casi con toda seguridad, otro país en el que la izquierda pierde el poder por el voto popular.

 

Rúben H. Díaz

Columnistas
2026-06-01T06:45:00

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