Algo bueno pasa en el Norte. Oscar Destouet

13.02.2026

 

Día 8 de febrero de 2026, Santa Clara, California

Día domingo, Show de medio tiempo del Super Bowl LX, Levi's Stadium

 

En el día más esperado del año, del deporte favorito del publico norteamericano, Bad Bunny en una gigantesca puesta en escena junto con artísticas de la talla de Lady Gaga, Ricky Martin y otros frente a una audiencia calculada de 142 millones de televidentes montaron un espectáculo de 14 minutos retratando la vida y el sentir latinoamericano. Los inmigrantes tan odiados en el presente por la ultraderecha política y la acción represiva de la ICE fueron visibilizados como lo que son seres humanos con derechos. Son quienes aman la vida y con su trabajo construyen riqueza y cultura. "Aquí estamos" grito Bad Bunny a la multitud y dio punto final junto a cientos de bailarines, cantantes y actores rodeados por las banderas de todos los países que integran el continente Americano. Todos los países nombrados en español a excepción de Estados Unidos que lo pronunció en inglés. Un grito de rebeldía e identidad donde nadie quedó fuera, desde el más humilde trabajador de los cañaverales y el comercio junto al amor de una pareja que celebró su casamiento en plena cancha, a señales de identidad cultural. Un duro mensaje político desde el arte. A Donald Trump no le gustó y calificó el show como "absolutamente terrible", agregando que fue "una bofetada al país". "Nadie entendió una palabra". Quienes vieron el espectáculo afirmaron que no necesitaron conocer el idioma. No era necesario, solo con los movimientos, bailes, escenografía, banderas y con la actual coyuntura nacional e internacional comprehendieron a cabalidad  el contenido del mensaje. Trump también lo entendió pero dudo que lo haya comprendido.

Un cartel luminoso en el estadio dejó firme la consigna a transmitir "Lo único más poderoso al odio es el amor".           

Día 11 de febrero de 2026, hora 17.00. - 

Día 109 en Washington, DC Estados Unidos. -

19 monjes budistas caminaron casi 3700 Km parando en 10 Estados bajo frío, lluvia y durante muchas semanas bajo nieve, el día 11 próximo pasado arribaron a la capital de los Estados Unidos. Partieron un 26 de octubre del 2025 desde el Centro Budista Huong Dao Vipassana Bhavana, en Fort Worth (Texas). Salieron 20 monjes pero un automóvil atropelló la marcha hiriendo a uno de ellos al que le tuvieron que amputar una pierna. Nada los hizo detener. Solo un desvío para saludar a su compañero en el Hospital. El objetivo de la caminata, tomar conciencia de la Paz como vía de solución de conflictos. El monje Bhik Khu Pannakara manifestó (...) "en las condiciones más duras la paz todavía encuentra un camino. En los momentos más fríos, los corazones están aún calientes de compasión. En las circunstancias más difíciles, las bendiciones todavía fluyen entre las almas. Esta es la razón por la que caminamos. Para corazones que esperan, incluso en el frío". Parafraseando a Paulo Freire[1] la Marcha por la Paz no cambiará al mundo ni torcerá la política belicista del Presidente Donald Trump, ni siquiera impedirá las acciones antinmigrantes de ICI. Su valor radica en poder cambiar a cientos de miles de hombres y mujeres que sí serán quienes puedan cambiar el mundo. No es tiempo de la indiferencia. Es tiempo de unión frente a la injusticia. Los monjes y sus seguidores no son una corriente política partidaria ni lo pretenden ser en el futuro. La primera parada dentro de la capital federal fue en el Templo Metodista para invitar a sus pastores y fieles a sumarse. Luego partieron juntos hacia la Catedral Católica de Washington con igual motivo, y celebraron en conjunto por la Paz. Continuaron las actividades con un encuentro en la Universidad George Washington, un acto frente al Memorial a Abraham Lincoln y una parada frente a la Casa Blanca.

Sin estar conectadas entre si ambas actividades tuvieron algunas similitudes. Apuntaron directamente al corazón de la política de la ultraderecha: contra la guerra y a favor de la Paz y la dignificación de los más humildes, los desplazados del goce del derecho a tener derechos. Ambos se dirigieron a un mundo conectado por las redes digitales, a pesar de ello a la Marcha por la Paz la acompañaron presencialmente cientos de miles de hombres y mujeres a lo largo de la ruta, pero el fuerte fueron las redes. Ejemplos de vivir en el siglo XXI.

El cambio comienza a veces con los pasos más silenciosos. -  

Ningún gobierno, autoritario o no, se sostiene en el tiempo solo por las armas. Necesita muchos amigos y pocos enemigos. Cuando los amigos dejan de ser activos colaboradores y asumen un rol de indiferentes y los enemigos del régimen se organizan pasan cosas buenas y es el comienzo del fin del régimen opresor (aunque sea electo en las urnas). Algo bueno comenzó a suceder en el Norte.

Desde la antigüedad los tiranos han soñado perpetuar su poder eternamente. Pasaron los siglos y esa característica se mantiene. Cambiaron las formas, pero algo permanece: hicieron que sus pueblos perdieran libertades y derechos, y sufrir grandes represarías si no obedecen a los amos de turno; pretenden extender su dominio fuera de sus fronteras originarias, y justifican su accionar en una supuesta superioridad racial/ étnica o por mandato divino. En su discurso se oculta siempre razones de apropiación económica de bienes de otros Estados o ansias de poder personal o el beneficio de algún grupo nacional en particular que el tirano representa.

Día 12 de febrero de 2026, hora 23.00

El Día siguiente, jueves. -

El siglo XXI amaneció con el mayor bagaje científico tecnológico de la historia de la humanidad y es el tiempo con mayor conectividad  entre poblaciones de todos los continentes sea esta presencial o digital. Nunca antes fue tanta la integración y el desarrollo alcanzó a tantos (aunque no a todos). Sin embargo es el tiempo más complejo para conocer la realidad, incluso la de cercanía. Estamos en el siglo donde las mujeres alcanzaron el mayor índice de derechos en buena parte de los países, y colectivos históricamente marginados e invisibilizados se abrieron paso a siglos de olvido y explotación. Al mismo tiempo nos encontramos en un siglo sumido en un permanente conflicto de odio y segregación entre los que todo lo tienen y aquellos privados de los recursos básicos para vivir. El dialogo para resolver conflictos se vio desplazado por el ataque físico o verbal y la aparición de bandas criminales fuera de la órbita de control del Estado. El insulto e incitación al odio proviene de las más altas autoridades políticas de los Estados y las normas internacionales de convivencia se rompieron naturalizando la violencia. La guerra es hoy el arma utilizada por algunos de los Estados más poderosos de la Tierra para mantener posiciones de privilegio y poder. El sistema internacional de contención y solución de conflictos colapso. Vivimos un tiempo de conflicto permanente sin vislumbrar salidas consensuadas ni soluciones para los quintiles más pobres del mundo. Los marginados de la Tierra se reproducen más rápidamente que los que todo tienen y pasan a engrosar la franja de los humanos no humanos. Es tiempo de represar la política, los vínculos inter sociales, el dialogo y el fortalecimiento de la identidad en la diversidad. Es tiempo de la solidaridad. Es tiempo de las artes y el amor. En definitiva es tiempo de la lucha por la Paz.

 

Oscar Destouet, docente egresado de Historia, activista por y para los Derechos Humanos

Montevideo, febrero 2026

 


[1] Paulo Freire, pedagogo y filósofo brasileño (1921 - 1997) quien con su lema "La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo" influyó enormemente entre varias generaciones de activistas por la vigencia de los Derechos Humanos y la Justicia Social. 

 

Columnistas
2026-02-13T11:31:00

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