Apatía vs. Incertidumbr. José Antonio Vera (desde Asunción)
08.03.2026
La población paraguaya está dividida, en estos días, en su habitual y masiva apatía por la política, consecuencia de la decepción que provoca en sus filas el fracaso de los 37 años que lleva la transición hacia la democracia, tras sufrir cuatro décadas de despotismo, un malestar que suman y agravan dos hechos relevantes que generan incertidumbre colectiva.
El primero, y el más comentado, es la hospitalización de urgencia del exPresidente Horacio Cartes, Presidente del gobernante Partido Colorado, aquejado, sin confirmar, dado el blindaje que lo rodea, de un ACV o de un infarto. Su estado actual es secreto fuera del reducido grupo de sus incondicionales y del equipo médico que, en las últimas horas habría sido reforzado con especialistas extranjeros.
El segundo es el acuerdo suscrito esta semana por el Presidente Santiago Peña con el Gobierno de Estados Unidos, autorizando la militarización del país, con la presencia del ejército en el control de la población, vigilalncia resaltada por la predominancia impune, en todo el territorio nacional, de soldados y expertos norteamericanos, facultados para operar libremente. En el caso de cometer algún delito, inclusive crímenes, ninguna autoridad paraguaya los puede, siquiera convocar.
El primer hecho trasciende todas las capas sociales, porque Cartes es uno de los más fuertes empleadores del país, propietario de numerosas empresas en diversas ramas, situándose a fuerza de sus chequeras, como el mandamás del país.
Cómplices y adversarios lo reconocen Comandante en Jefe del Estado, con pruebas irrefutables de su conducción del Ejecutivo, el Legislativo, la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Electoral, 15 de las 17 gobernaciones y unos 200 municipios. En algunos rubros, su influencia supera la del General Alfredo Stroessner, en sólo 20 años contra cuatro décadas del tirano.
Si la salud de Cartes se agrava, el país temblará y el Partido Colorado ingresará en un caos, en una derivación política con efectos parecidos, pero de mucha mayor repercusión, a los que, hace pocos años, generó una enfermedad oncológica de Fernando Lugo, también expresidente. El exobispo enfermó cuando era Senador y cabeza indiscutida de la Alianza Frente Guasú, que, hasta ahora, paga el precio de una casi desintegración. De siete senadores le queda una, la doctora Esperanza Martínez, exministra de salud en su gobierno..
A juicio de personas mejor informadas, se impondría esperar tres a cuatro semanas para conocer el grado de respuesta del organismo de Cartes, adicto a varios vicios, según allegados y de anteriores aliados. Las especulaciones vuelan, entre optimistas y agoreros, presentes en su partido, en todo el Estado, en el mundo financiero y en las actividades ilegales que van del narcotráfico a todo tipo de contrabando, según informes del Departamento de Estado.
TE DOY UN POQUITO SI ME DAS MUCHO
El gobierno de Joe Biden calificó al "patrao" de "justificadamente corrupto y cabeza regional del lavado de dinero", retirándole la visa de ingreso a ese país, al igual que a su familia y a los inversionistas más cercanos. Estados Unidos, coherente con su vieja costumbre, le congeló sus activos en todo el territorio y lo amenazó con extradición para ser juzgado por tribunales del norte.
Tiempo después de asumir Donald Trump, una pequeña parte de esas sanciones fueron negociadas personalmente por Peña, aceptando recibir un pequeño alivio por obediencia, trueque que el lenguaje diplomático traduce por extorsión. Muestra irrefutable: Cartes, que se mostraba muy poco en público, protegiéndose de esa amenaza, reapareció autorizado a viajar a Israel para comprometer el apoyo de Paraguay al genocida régimen sionista.
Otros pasos del entreguismo fueron comprometer al país en la cruzada contra el régimen de Nicolás Maduro, al punto de celebrar oficialmente su secuestro. Continuar sus relaciones con Taiwán contra la República Popular China, es otra de las imposiciones de Trump, que suma la oferta del país para recibir miles de inmigrantes expulsados de EEUU. Dos millones de paraguayos emigrantes andan por el mundo, sin la mínima intención estatal de recuperarlos.
En similar comportamiento entreguista de la Patria, en línea con el argentino Milei, Santiago Peña sumó a Paraguay como miembro de la Junta de la Paz, cuyo costo de ingreso es de mil millones de dólares por país. Ambos gobiernos estarían pagando con territorios para que el Comando Sur instale bases militares. Argentina en Ushuaia y Paraguay con su parte en las tres fronteras, en las Cataratas del Iguazú, que comparte con Brasil y Argentina.
Esos acuerdos significan injerencia imperial, y legalización, por los gobiernos de turno, del pisoteo de la Soberanía Nacional de las naciones sudamericanas gobernadas por la ultraderecha.
Ese entreguismo fue rubricado este viernes 06.03 en Miami, en la Cumbre de la Seguridad, también tildado Escudo de América (la de EEUU, claro), convocado por Trump y animado por Peña, Milei, Rodrigo Paz, de Bolivia, los sabuesos de Ecuador, Daniel Noboa, Nayib Bukele y el inventado por la Casa Blanca Presidente de Honduras, Nasry Asfura. A tres días de asumir la presidencia, también asistió el chileno José Antonio Kast y otra media docena.
TERROR A LA ORFANDAD
Entre la cúspide colorada, sometida por Cartes, últimamente surgen disputas personales y grupales, de grado inocultable. Esos enfrentamientos confirman que el aparato partidario está convertido en empresa unipersonal, que se mantiene a flote por los privilegios de los cargos, de impresentables actores en un teatro de operaciones codiciosas y angurrientas, protagonizado por algunos cientos de familias que usurpan el poder de espaldas al pueblo.
Informes del Banco Interamericano de Desarrollo, del Fondo Monetario y del Banco Mundial, coinciden en que, cada año, dos mil millones de dólares son robados de las arcas del Estado, en un acelerado frenesí de corrupción. Muy difícil resulta explicarse la fastuosidad que exhiben unos pocos miles de familias que acaparan inmensas fortunas, frente a un par de millones de paraguayos con precariedad material y cultural, hambre y miseria.
Peña, el "apuesto y joven presidente", según el pervertido Donald Trump, cada 15 días, en lo que va de sus 30 meses de mando, viaja por el mundo, presentando a Paraguay como la nación sudamericana que marca el rumbo económico a los gobiernos de la región, y también en el combate del narcotráfico.
Pruebas?: Erico Galeano Senador colorado y relevante miembro del anillo íntimo de Cartes, fue condenado esta semana a 13 años de cárcel, pero continúa libre, asistiendo a la Cámara un par de día por semana. Hace algo más de un año, el díscolo correligionario Diputado Eulalio Gómez, fue asesinado en su domicilio en horas de la noche. Se presume que jugaba a dos puntas.
Entre sonrisas, Peña olvida decir que hay dos millones, entre los 6.5 que habitan el país, que sub-existen en la miseria material y cultural, con miles de familias en extrema pobreza, con un millón y medio de niños desnutridos, y sólo 10, de cada cien que empiezan la primaria, llegan a la universidad. Se lee mal y no se comprende lo leído.
El 75 por ciento del cuarto de la población en edad de producir, percibe el salario mínimo y carece de seguridad social aunque la pague con el descuento de su salario. Escuelas taperas, y hospitales vacíos de insumos, con pacientes muriendo en los pasillos esperando ser atendidos, con una tasa de mortalidad infantil de 14 por mil nacidos vivos, forman del mapa social de este protectorado sudamericano, jamás sometido como ahora.
En la otra orilla de este charco fangoso, sin sistemas de desagüe, que es cuna de raudales profundos en cada lluvia importante, y cuyo arrastre siempre se cobra alguna vida humana, se manifiesta una oposición multicolor, cuyas dirigencias optan por limitarse a las gastadas, aunque legítimas, reivindicaciones gremiales, de mejores condiciones laborales y aumento de salario. Sean campesinos, docentes, obreros fabriles o funcionarios.
El binomio colorado-liberal, que se ha repartido los gobiernos del último siglo y medio, con predominancia colorada en 100 años, 80 casi interrumpidos con regímenes tiránicos, es el responsable de la baja cultura política del país, de un ejercicio de debate filosófico fértil, de discusión, de polémica sana.
Es fácil escuchar a dirigentes gremiales manifestar que su organización es apolítica, sin que puedan explicar la afiliación de muchos líderes al Partido Colorado y algunos menos al Liberal, desviación de principios que alimenta corrupción en sus propias filas, y genera decepción entre las bases que dicen representar. La hidra estronista continúa germinando herederos y no sólo en el seno colorado.
José Antonio Vera Arenas
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias