Argentina: 50 Años de Memoria sin Olvido. Oscar Destouet

18.03.2026

Demográficamente 50 años incluyen dos generaciones. Ese es el tiempo transcurrido desde el último golpe de Estado en la hermana Argentina. Dos generaciones nacieron bajo su sombra. y otras la padecieron en carne propia. El daño transgeneracional, con su secuela de miedo y legado de violencia, impunidad y negacionismo continua en el presente, y todo indica que distara mucho en ser superado.  

El 24 de marzo de 1976 no fue solo un cambio de gobierno; fue el inicio del capítulo más oscuro de la historia argentina y uno de los más terribles en América Latina por responsabilidad del Estado. La lógica de la Guerra Fría adoctrinó a las derechas y en especial a las Fuerzas Armadas convenciéndolas que su propia causa es tan justa y la del adversario tan odiosa que la utilización de todos los medios no sólo es legítima, sino necesaria para alcanzar la victoria o evitar la derrota. La certeza de estar haciendo el bien justificó la tortura sistemática, el asesinato y de la desaparición forzada. Comportamiento que no necesariamente se extendía a la vida privada de los represores. Son numerosos los registros de militares o policías que dentro de tal horario cumplían el trabajo como torturador, violador de mujeres maniatadas o arrastrar a muertos aún con vida hasta un avión para ser lanzados al mar o simplemente secuestrando gente y quedándose con sus pertenencias (robar en nuestro léxico), y luego, más tarde jugar en un parque con sus hijos o ayudar a una vecina mayor con sus compras en un supermercado. No padecían una enfermedad mental ni una doble personalidad, eran personas simples transformadas en seres que optaron en vivir también el lado inhumano de los humanos en su fase de extrema violencia.

Al cumplirse medio siglo del golpe de Estado, Argentina se encuentra en una encrucijada entre la consolidación del pacto democrático que comenzó a construirse en 1983 y el resurgimiento de discursos que desafían el consenso del "Nunca Más", e incluso justifican en lo público las torturas, asesinatos y la desaparición forzara. La política del presidente Milei lidera esta nueva época de negacionismo y de desprecio a los que él y su grupo consideran enemigos a ser eliminados, o por lo menos no considerados como beneficiarios de las políticas públicas del Estado.

Desaparición forzada y Plan Cóndor

No solo se persiguió la disidencia, sino que institucionalizó la desaparición forzada que fue el método represivo por excelencia. Buscaba eliminar el cuerpo, el rastro y el duelo, dejando a miles de familias en un limbo de incertidumbre. Fue un plan sistemático, clandestino, por momentos visible el secuestro, pero nunca reconocido el destino de las víctimas ni las fuerzas intervinientes. Hoy conocemos por testimonios, documentación desclasificada y por los juicios a los responsables, la participación ideológica y de asesoramiento técnico de organismos de los Estados Unidos que formaron, armaron y ampararon a las fuerzas locales al igual que en el resto de los países del subcontinente. En noviembre de 1975 en Santiago de Chile representantes de las agencias de Inteligencia de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil (no firmó el acuerdo) dieron nacimiento a un eslabón más sofisticado de coordinación de la represión transnacional. Lo denominaron Plan u Operación Cóndor. El intercambio de prisioneros y la inteligencia compartida permitieron que el terror no tuviera fronteras, convirtiendo a la región en un campo de caza para las fuerzas de seguridad. 134 compatriotas son parte de los 30 000 detenidos - desaparecidos, otros fueron asesinados y pocos secuestrados liberados o trasladados clandestinamente a nuestro país. Algunos asesinados ampliamente conocidos, como los del senador Zelmar Michelini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, secuestrados el 18 de Mayo de 1976 cuyos cuerpos aparecieron junto a los de Rosario Barredo y William Whitelaw el 21 de mayo. El 19 fue secuestrado el conocido Dr. Manuel Liberoff, aún desaparecido. Otro de los líderes políticos cómo Wilson Ferreira Aldunate pudo salvarse en aquellos días debiendo refugiarse en de Embajada de Austria y luego partir a un nuevo exilio en Europa. Camino compartido por miles de compatriotas.

El Pañuelo Blanco, símbolo de amor, resistencia y dignidad

Un rasgo destacado, ante la desarticulación de las organizaciones política partidarias, fue el auge combativo de colectivos de familiares de víctimas, en particular de mujeres que irrumpieron con fuerza en el escenario público, y con su voz puso en jaque al poder militar; nos referimos a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada de hijos y nietos se transformó en uno de los movimientos de Derechos Humanos más importante del mundo, ejemplo de dignidad y coraje. Las Madres desafiaron el estado de sitio caminando alrededor de la Pirámide de Mayo. Recorrieron cuarteles, juzgados, apelaron a gobiernos y organismos internacionales en todo el mundo denunciando el martirio de sus hijos. Muchos le cerraron las puertas. Algunas de sus fundadoras fueron secuestradas y desaparecidas, entre ellas Azucena Villaflor, Mary Ponce y Esther Ballestrino (nacida en Río Negro, Uruguay). La lucha de las Abuelas logró la restitución de 140 nietos (hasta la fecha) de los más de 400 denunciados. Su lucha legó al mundo un gran aporte de la ciencia, el índice de Abuelismo que permite identificar la coincidencia de ADN entre un abuelo y la descendencia de su hija/hijo.

La lucha contra la impunidad y el negacionismo

El 10 de diciembre de 1983 asumió la Presidencia el Dr. Raúl Alfonsín y con ello la instalación de la CONADEP (Comisión Nacional de la Desaparición de Personas). Emitió un Informe denominado Nunca Más, y con el Juicio a las Juntas Militares constituyeron hitos fundacionales de la nueva era democrática, a pesar de las posteriores leyes de Punto Final y Obediencia Debida. En el 2003 bajo el gobierno de Néstor Kirchner se derogó esas leyes y permitió reanudar los juicios y ampliar la acción de la justicia. 1 200 represores fueron condenados por delitos de lesa humanidad, y en menor medida civiles y empresarios.

El desafío del presente

Asistimos al auge de los discursos del odio, al avance de la derecha violentista y al intento de cambiar la historia, como si fuera posible que los hechos del pasado se puedan modificar por voluntad de un presidente. Los porfiados hechos se mantienen y siguen reclamando alcanzar la luz e iluminar el presente con justicia y reparación.

Este aniversario 50 no es un ejercicio de nostalgia sino un acto de resistencia y de solidaridad para con las víctimas, sus familiares y por todas y todos los que luchan contra la pobreza, la explotación, los sin techo y sin trabajo. Por todas las que hoy sufren violencia de género y discriminación por pensar, ser y vivir como sienten para ser felices y con dignidad.

Sentimos como nuestro este 50 aniversario, Somos Hermanos. Somos Solidarios. Es Nuestra Historia. 30 000 Detenidos Desaparecidos Presentes.

Nunca Más Genocidio

 

Montevideo, marzo de 2026

Prof. Oscar Destouet, docente en Historia egresado del Instituto de Profesores Artigas y Director efectivo por concurso (jubilado). Especialista e investigador en temas de Pasado Reciente y Archivos de Agencias de Inteligencia del Estado. Activista en Derechos Humanos. 


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2026-03-18T13:16:00

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