De vacunas y geopolítica

Ariel Bank

31.12.2020

La carrera por conseguir la vacuna en América Latina nos muestra la intensa carrera de las potencias por ganar en influencia en la región.

Se acaba el 2020 y la noticia en todos los medios de comunicación del mundo es la misma: la llegada de las vacunas. Sisi, las vacunas, en plural. Es que diferentes laboratorios de diferentes países han avanzado al punto en que desarrollaron diferentes vacunas para atacar al mismo coronavirus. La mayoría de los gobiernos del mundo celebran esta noticia que permita comenzar la vacunación de sus pueblos y terminar con la pandemia. Este es el último punto de acuerdo entre los gobiernos ya que después se inicia la desenfrenada búsqueda de vacunas y donde cada país usa sus mejores resortes para obtener las mismas. América Latina no es la excepción.

La región es particularmente afectada por la pandemia por la gran cantidad de contagiados y fallecidos (recordemos que al día de hoy, Brasil y México ocupan el 2do y 4to lugar en el ranking mundial de fallecidos). Pero a nivel económico, el virus ataca a muchas actividades económicas basada en los servicios y esto genera un aumento dramático de la desocupación y la pobreza en todos los países. Aún incluso países donde el virus no había sido tan virulento y donde no se hizo una cuarentena como el Uruguay, la desocupación aumento al 11%. La imposibilidad de establecer certezas para ordenar la realidad de cada país y el gran daño que ocasionó la primera ola hace que sea crucial obtener la vacuna. Sin vacuna, América Latina volverá a vivir otro año desastroso en todo aspecto.

En esa lucha sin cuartel es que aparecen los diferentes laboratorios de diferentes países para ofrecer sus servicios en esa misión. Pfizer/Biontech aparece con fuerza en Chile, México y Costa Rica en donde la llegada de las primeras dosis permite a esos países comenzar con los procesos de vacunación primero. En Argentina, la vacuna que arribó al país fue la desarrollada por el Instituto Gamaleya de Rusia y que tiene el curioso nombre de Sputnik V. Sputnik, el primer satélite enviado al espacio y que fue un histórico logro de las ciencias de la Unión Soviética y la vacuna que lleva su nombre apunta a ser otro histórico logro para la ahora Rusia. En el resto de los países de la región, la distribución de las vacunas será repartida de acuerdo a las que vayan llegando con la excepción de los curiosos casos de Brasil y Uruguay.

En el caso brasilero, las vacunas empezaron a llegar al territorio pero la vacunación deberá esperar hasta finales de enero o primeros días del mes de febrero. Tal decisión definitivamente tendrá una gran consecuencia en el aumento de número de muertos que al día de hoy se aproximan a los 200.000. No solo eso, sino que el presidente de ese país mantiene sus posturas negacionistas intentando sabotear la confianza de una buena parte de los brasileros en la vacuna. La vacuna china Sinovac y la desarrollada por AstraZeneca con Oxford son las principales que Brasil tiene pensado usar en su vacunación. Bajando hacia la República Oriental del Uruguay encontramos una situación muy particular donde el gobierno se ha relajado tanto que ahora que los casos arrecian en el territorio descubren la importancia de tener la vacuna. El país más allá del mecanismo Covax, carece de contratos para la adquisición de vacunas e incluso de forma increíble en el mes de noviembre desde el Ministerio de Salud se ha enviado un mensaje a Pfizer afirmando que no estaban interesados en la vacuna contra el Covid. La economía lo va a pagar caro y esperemos que tampoco se cobre en muertos la desidia del gobierno.

Teniendo en cuenta este panorama, cabe preguntarnos por qué Uruguay no hizo los esfuerzos necesarios para adquirir la vacuna como si lo hizo Argentina. ¿Será porque Lacalle Pou también cree en la teoría de la inmunidad de rebaño como Trump, Bolsonaro o Macri?

En la Argentina, la polémica se dio por el rechazo basado en prejuicios de varios sectores de la derecha que no pueden aceptar que una vacuna que viene de Rusia tiene la capacidad de ser efectiva y segura para luchar contra la pandemia. Incluso se escuchó a periodistas de televisión hablar de que la vacuna venía de "La Unión Soviética", algo que exhibe claramente el nivel de ignorancia que poseen sobre el mundo donde vivimos. Además durante varias semanas alentaron diferentes fantasmas para desinformar y aterrorizar a la opinión pública con el único objetivo de desestabilizar a Alberto Fernández. El tiempo le dio la razón a Alberto y la Sputnik se prepara para convertirse en la salvación de millones de argentinos y de la economía argentina. El envío de 300.000 dosis de la Sputnik cuando la Pfizer apenas ha enviado 10.000 a Chile en su primer envío demuestra que la rusa es más accesible en la región para comenzar a aplicar que la norteamericana.

La búsqueda de la vacuna que ponga fin a la pandemia une a casi todos los gobiernos de la región pero hay algo que está sucediendo que muy pocos se están dando cuenta. La ausencia de vacunas suficientes para emprender grandes procesos de vacunación por parte de Pfizer o Moderna han abierto las puertas a un avance de la influencia china y rusa en la región. Los Estados Unidos no han hecho lo suficiente por ayudar a Latinoamérica en su lucha contra una pandemia que hace estragos en todos los ámbitos de la vida. La misma visión dogmática que tiene el país del norte a la hora de observar los acontecimientos en el sur del Rio Bravo es lo que genera incredulidad en algunos gobiernos amigos que tienen que buscar la vacuna en otro lado. Las gestiones de Perú y Uruguay con la Sputnik son claros ejemplos del fracaso diplomático de Trump en América Latina. Y a los que tienen responsabilidad de gestionar en los territorios no les interesa mucho la nacionalidad de la vacuna sino si es segura y efectiva para luchar contra la pandemia.



Ariel Bank

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2020-12-31T07:41:00

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