Bajo el velo del bicentenario. Marcelo Marchese
"... Que su voto general, constante, solemne y decidido, es y debe ser por la unión con las demás Provincias Argentinas, á que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce" (Sala de Representantes de la Provincia Oriental, Florida, 25 de Agosto de 1825)
.Acto seguido, la Sala de Representantes agrega: "Por tanto ha sancionado y decreta por ley fundamental (negritas mías) lo siguiente: "Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América, por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada en testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer periodo de la regeneración política de dichas Provincias"
Esta asamblea donde los orientales declaran que su vínculo con la Argentina es el vínculo más sagrado que el mundo conoce, los historiadores la han travestido en una fecha de independencia.
Recientemente, como el engaño era demasiado burdo, surgió un nuevo engaño que dice que en realidad, nuestra independencia fue un proceso que va desde el inició de la rebelión, que sitúan en 1811, hasta culminar en 1830 con la Jura de la Constitución.
Todo acontecimiento histórico es obra de un proceso, así que establecer una fecha podría ser algo arbitrario, pues todo hecho deviene de uno anterior y si tiramos de la piola, llegaremos a quienes comieron de la manzana y más allá aún, al instante mágico en que Dios crió los cielos y la tierra y sin embargo, se ha acordado que el nacimiento de una persona es cuando su madre lo trae al mundo y no cuando su madre conoció a su padre. Se entiende, cuando se habla de nacimientos, que primero hubo un padre y una madre que hicieron el amor, y antes, se conocieron, y antes, fueron paridos, y antes, hubo un instante mágico en que Dios crió los cielos y la tierra.
¿Qué busca este engaño reciclado donde el proceso iría de 1811 hasta 1830? Esconder la verdadera fecha, el día en que el niño vino al mundo. Para esconder la verdadera fecha, la primera trampa es comenzar el proceso en 1811 y no en Mayo de 1810 y en Buenos Aires, la capital del Virreinato.
Al situar el principio en el 11 y no en el 10, se quiere hacer creer que había una especie de voluntad determinada por un numen de este suelo, como si la pradera tuviera un Dios propio que dijera: "¡Quiero ser el Uruguay!" mas las cosas ocurrieron de muy otra manera, y el resultado final en absoluto respondió a los intereses de los orientales, sino a los intereses políticos de aquellos que habían erigido a Inglaterra como el imperio de su tiempo y a Brasil como su aliado sudamericano.
EL ORIGEN DE LA INDEPENDENCIA
En el 1700 ascienden los Borbones al trono de España, y con ellos, las nuevas ideas del iluminismo, lo que llevó a una serie de medidas que coadyuvaron a que España perdiera sus colonias americanas.
Una de esas medidas fue liquidar la orden de los jesuitas, lo que sería funesto para la soberanía española en estas tierras.
Los jesuitas habían construido un poderoso polo cultural en el Río de la Plata, y a modo de ejemplo, diremos que la mano de obra para la fundación de Montevideo fue aportada por indios de las misiones jesuíticas.
Debilitado de esta manera el dominio español en el Plata, el golpe de gracia lo constituyó la invasión napoleónica a la Península Ibérica que dio lugar a La Junta de Mayo de 1810.
En rigor, lo que aquí sucedió, fue que Inglaterra jugó sus cartas con la habilidad de un tahúr. La masonería británica entrenó a San Martín (los documentos son concluyentes) para que viniera a balcanizar esta zona de Sudamérica, ya que el principal objetivo era evitar que se reeditara la unión de las trece colonias de Norteamérica, y habida cuenta que la masonería tenía infiltrado de cabo a rabo el movimiento independentista, se salió con la suya.
La independencia no sería otra cosa que el amputarle a España sus colonias americanas que caerían bajo dominio inglés con la cobertura de la libertad de comercio.
UNA HISTORIA A LOS TUMBOS
Fíjese el lector en la producción intelectual latinoamericana del siglo XIX, y verá que estos pueblos no estaban preparados para ninguna rebelión y menos aún para ningún gobierno autónomo. Se carecía de densidad intelectual, de densidad económica, de densidad demográfica y a la postre, de densidad histórica.
Para resumir el proceso, diremos que gravitaron fuerzas centrifugas que no pudieron contrarrestar los planes de Inglaterra, aunque más preciso fuera decir "del capital financiero que usaba de Estado imperial a Inglaterra", mientras en las trece colonias, gravitaron las fuerzas centrípetas que lograron, no sólo resistir al imperio inglés, sino incluso suplantarlo en el siglo XX.
Fue tan desordenada la rebelión en el Plata, que aunque fue iniciada en mayo de 1810, recién en 1811 Artigas se pone a las órdenes de la Junta de Buenos Aires, y en ese lapso, como integrante del Cuerpo de Blandengues, es decir, de la policía colonial, se abocó a perseguir a los rebeldes al occidente del río Uruguay.
Luego, las divisiones debilitaron el bando de la rebelión, lo que permitió el posterior dominio portugués de la Banda Oriental, hasta que, desde Buenos Aires, se preparó la llamada "cruzada libertadora" de 1825, que devino, en primera instancia, en la declaración con que iniciamos este artículo.
Comenzaba la guerra con el Brasil, guerra en que las fuerzas argentinas (los de este lado del río éramos orientales argentinos) triunfaron, y sin embargo, en la mesa de negociaciones donde operaban masones argentinos, brasileros e ingleses, una funesta Convención Preliminar de Paz nos convertía en estado independiente, cosa la cuál no se le había ocurrido a ninguno de los orientales, ni siquiera, bajo el delirio de una atroz borrachera de caña brasilera licuada con cucumelos.
El cónsul norteamericano resumió ese lindo episodio con estas palabras: "De lo que se trata, es de crear una colonia británica disfrazada"
LA FECHA DE LA INDEPENDENCIA
La fecha de la independencia sería el 27 de agosto de 1828, cuando Brasil y Argentina firman la Convención Preliminar de Paz, un documento redactado en portugués que crea al Estado Oriental, y del que nuestro País no recibió siquiera una copia.
El problema es que la palabra "independencia" es incorrecta, ya que pasamos de la órbita española a la órbita inglesa, y de la inglesa a la norteamericana, así como de la norteamericana pasaremos a la china.
El asunto es que los administradores locales del imperio inglés, debían hacerle creer a los orientales que éramos independientes, y de esa manera, convertirnos en uruguayos. El proceso no fue sencillo, pues la corriente de la historia iba en otro sentido, mas el empuje imperial de la segunda mitad del siglo XIX, sumado (que es lo mismo) a las funestas consecuencias de La Guerra del Paraguay, reunieron las fuerzas suficientes para que, militarismo mediante, un conjunto de intelectuales se confabularan para engañar, por siglo y medio, a todo el País: nacía la historia oficial, según la cuál, desde el origen de los tiempos quisimos ser este pequeño Estado, y desde aquel lejano origen que acaricia la eternidad, una fuerza bondadosa gestó a un padre que se unió con la patria para darnos su semilla, un padre que no sería otro que José Gervasio Artigas, que a veces firmaba como José y otras como Josep.
NUEVAS AGUAS CORREN TRAS LAS AGUAS
La falsa narrativa está llamada a desaparecer y será suplantada por otra falsa narrativa, pues los estados nacionales están llamados a desaparecer bajo la dictadura global en ciernes.
Con toda certeza, ante la nueva falsa narrativa, se levantarán los vestigios de la vieja y falsa narrativa, pero nadie está obligado a escapar del fuego para caer en las brasas.
¿A la postre, Marcelo, qué proponés?
La pregunta es bien peregrina, pues dados a pensar, el objetivo no puede ser otro que perseguir la verdad, ya que quien construye sobre mentiras, erige castillos de arena. Vivimos uno de esos momentos en que la historia avanza a paso acelerado. Entender la contradicción esencial de nuestro tiempo es vital para definir un rumbo soberano.
Sea lo que fuere de todo esto, y sea a donde sea que vaya a parar nuestra identidad y nuestro paisito, me despido de mis amigos lectores con esta consigna de un maestro: "La verdad os hará libres".
Marcelo Marchese
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias