Batlle. "Abordando eso gris, que parece la teoría". Jorge Aniceto Molinari

09.03.2026

¿Podría darse un nuevo Batlle y Ordoñez en la vida política de Uruguay? La realidad económica del mundo ha cambiado, aunque poco se escribe y se hable de lo que ello significa. Hijo de un Presidente y General del ejercito Nacional, realizó un gran aprendizaje particularmente en Europa.

Admiró a Lenin, como también lo había hecho con innumerables intelectuales y científicos de su tiempo, entre ellos  Marx y Engels, aunque no en forma tan precisa como en el caso del conductor de la revolución rusa.

 Se deslindó del stalinismo, que sucedió a la derrota de Lenin en 1924, en forma clara y precisa. Lo que no ocurrió con nuestro Partido Comunista.

Ahora lo más importante es analizar cual fue su plan de gobierno, con la salvedad de que aquel mundo no tenía las condicionantes del actual, donde el capitalismo con un desarrollo imponente muestra contradicciones que parecen insalvables.

Delimitó los alcances del Estado, estableciendo instrumentos para el desarrollo de los ciudadanos de este nuestro país.

Como Marx, Engels, Lenin - los más destacados- comprendió y ayudó a entender el rol bivalente para la sociedad, del Estado.

Escudo de los débiles, - la salud, la enseñanza, la vivienda, el trabajo -, control ciudadano de la actividad económica, la financiera, el agua, el saneamiento, la energía eléctrica, las comunicaciones.

Organizó la actividad política, a través de los clubes, de la Convención partidaria. Los estímulos a la organización social fueron permanentes.

Su preocupación por la Constitución de la República,  la creación en ella de instrumentos de la voluntad popular, así como leyes - la de creación del Banco de Seguros del Estado, es un ejemplo paradigmático  - que atendieran las necesidades populares.

Es cierto, no pudo escapar a la burocratización a la que tienden sociedades como la nuestra. Entre otras cosas porque las inversiones - las más importantes de origen extranjero- tendían más que al desarrollo, a la rapiña.

En esta materia el imperialismo inglés fue más cuidadoso -hasta cuadros de futbol nos dejaron- ya con los yanquis, ellos se ajustaron a un plan en el que establecían contactos nacionales, en los partidos, en la prensa, en la justicia, en las fuerzas armadas, en los sindicatos...

Pasamos la terrible prueba del plan Cóndor, con archivos que aún hoy las instituciones democráticas de EE.UU. no han podido develar.

-Batlle como Artigas tenía una gran admiración por las Instituciones de países como EE.UU. pero a la vez su referencia se establecía en el marco del desarrollo nacional; conocida es su oposición al impuesto a la renta, en contra posición con el impuesto a la herencia.

Mujica para mucha gente, a pesar de su pasado quijotesco - no en la mejor versión del concepto - llegó hasta el discurso en la ONU, luego aflojó el tren de carrera como dice el tango; lo oímos: tenemos a un nuevo Pepe; dejo mucha reflexión, sin ideas programáticas acordes, salvo en el discurso en la ONU.

El Presidente Orsi es un gran administrador, como antes lo había demostrado desde la Intendencia de Canelones.

Ahora lo que necesitamos son ideas políticas plasmadas en un programa que aborden esta etapa crucial de la humanidad y la capacidad y la juventud de poder plasmarlas en el quehacer político. El Frente en esto tiene en estos tiempos un gran debe, con la ventaja de tener una Presidencia sin cargo burocrático en el Estado.

Nosotros en el gremio bancario, que habíamos conocido las iniciativas de Carlos Gómez en su tiempo, teníamos cifradas esperanzas en el accionar de Juan José Ramos, que por desgracia falleció demasiado joven aún.

Entonces la pregunta con que damos inicio a esta nota sigue planteada. ¿Es necesario un conductor político, o una política conductora?

 

Jorge Aniceto Molinari

Columnistas
2026-03-09T11:59:00

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