Bueno para Estados Unidos. Bueno para el mundo. Ruben H. Díaz
04.11.2026
Las elecciones de Estados Unidos y Brasil definían muchas cosas decisivas para el mundo y la región. Se dieron tres circunstancias positivas. Los resultados electorales y, tal vez lo principal, la reacción de Trump.
El Presidente de Estados Unidos recibió dos golpes terribles. Perdió en los dos comicios y mucho. Por primera vez actúo como un demócrata. Acepto la derrota y reconoció que se equivocó en Irán. Este Trump no tiene nada que ver con el talante, por decir lo menos, con que perdió su reelección y su intento de copar el Parlamento.
Se dio un paso formidable hacia la paz. Creo en el instinto de sobrevivencia de la especie. Tal vez pueda darse, o uno desea, una situación parecida a la que se vivió cuando se superó la crisis de los misiles en 1962 en Cuba. Se había estado al filo de la tragedia. Cuando se sale de una situación así nadie quiere volver al borde del precipicio. Entonces se dan pasos muy importantes hacia la cordura y los espíritus se serenan. Queda cada cual con sus fortalezas y sus debilidades. No hay confrontación.
Luego se dieron, como en esos días, confrontaciones terribles en Europa. Porque estaba latente la violencia, pero no tenía ya sostén. Estados Unidos hizo la paz aumentando el gasto militar, liderado por un Reagan que nadie recuerda, pero sería bueno aceptarlo. Ese hombre fue el único Presidente de Estados Unidos, que no acepto tener los elementos que todos los mandatarios poseen desde Hiroshima para ordenar un ataque atómico. ¿Inconsistencia o sabiduría? .
Se desfondo el régimen soviético. Tal vez fue el único imperio que cayo sin disparar un tiro. Una flor para los ancianos líderes de la URSS, los discípulos del terrible Stalin. Entre la guerra y la paz, eligieron paz. ¿Cómo no creer en el hombre?
Ruben H. Díaz
El detonante, o lo que marco el cambio entonces, fue la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. La idea fue dada entre el 6 y 7 de noviembre en Washington, en un documento que redacto el economista inglés John Williamson. La convocatoria estuvo a cargo de los Organismos de Crédito Internacionales. Se conoce como el consenso de Washington. El consenso de Washington y la caída del muro de Berlín fueron contemporáneos.
El documento tenía diez puntos, Disciplina fiscal, Reducción del gasto Público, Reforma Tributaria. Tasas de Interés, Tipos de cambio competitivos, Liberación comercial, Apertura a la inversión extranjera Directa, Privatización, Desregulación, Derechos de Propiedad.
Las consecuencias no se hicieron esperar. El mundo se abrió a China desde entonces con mayor énfasis. Los países subdesarrollados empezar a mejorar en forma clara, potente, con estabilidad, a través del producto bruto que se instaló por encima de los guarismos que tenían los países desarrollados, principalmente Estados Unidos y Europa. En medio de un crecimiento muy fuerte en lo demográfico, empezó a bajar la pobreza de manera no esperada, con intensidad. Con un liderazgo claro de China e India. En nuestra región surgió el Mercosur, se recibió inversión importante, eran los tiempos Fernando Enrique y Menen en Argentina y Brasil, y de Lacalle Herrera y Sanguinetti en Uruguay. Hubo crisis, es cierto, pero se sentía que la región empezaba a importar en el mundo.
Ya nadie sostiene que el déficit fiscal es un tema irrelevante en el bienestar social de los países. Por ejemplo. Ahora el gran cambio lo tienen que hacer Estados Unidos y principalmente Europa. No se puede desfondar demográficamente un continente, tener el mejor nivel de vida del mundo, y no trabajar. Si pasa eso, ocurre lo que estamos viendo, vienen otros a ocupar esos espacios. Eso es la historia de la humanidad. La gente va, por las buenas o por las malas, a donde se vive mejor. Eso es la prosperidad. Cayó el muro de Berlin, ojalá anoche hayamos presenciado la caída de los dos muros que Trump quiso imponer al comercio mundial con los aranceles y para no dejar en libertad a las personas a vivir donde puedan y quieran. Por suerte no pudo construir el muro en la frontera con México.
No sé si todo esto va a suceder. Es muy pronto para afirmarlo. Pero se dio un paso formidable en ese sentido.
Hubo otra elección, a la que no le dimos la importancia que tiene. La de Israel. Ese país juega un gran rol, a pesar de sus limitaciones, en el contexto internacional. Israel tiene que cambiar, volver a sus raíces, y cambiar, aunque parezca incoherente. Sería bueno que ahora allí empiecen a gobernar políticas de centro con palestinos que se integraron a esa democracia y hoy tienen la mejor bancada de la historia. Es hora que la derecha y los fundamentalistas pasen a ser minoría y aprendan a construir paz desde Jerusalen.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias