Cada vez más está cuestionado el liderazgo de Estados Unidos a nivel global. Rúben H. Díaz

03.02.2026

La moneda, el comercio y la milicia, es clave para los imperios. Sin esos liderazgos, es muy difícil mantener vigente un imperio. Es imprescindible para ello, además, una gran tecnología e investigación.

Soy de los pocos que sostienen que los imperios han sido mucho más importantes y positivos, a lo largo de la historia, que las revoluciones. Las revoluciones son producto de una etapa de progreso y expansión, que deja necesariamente a porciones importantes de la sociedad sin solución inmediata por la rapidez del desarrollo tecnológico. Por eso las revoluciones son casi siempre autoritarias y regresivas. Estados Unidos ha sido el imperio que gestiono la etapa más importante de la historia de la humanidad, pero ahora empieza a tener que sobrevivir en medio de grandes dificultades.

En la medida que ese proceso crítico se materializa, el conocimiento del universo es cada día más accesible a nuestro entendimiento. Allí debemos señalar que no hay paraísos, ni verdades, sino evolución y procesos cíclicos que van cambiando todo, o casi todo, para llegar a puntos ya conocidos.

Ahora no puede haber dudas. Para saber nuestro futuro necesitamos conocer cada vez más del universo. Que, por el momento, permanece sin principio ni fin para nosotros.

El corazón de los imperios son su sabiduría. En general los imperios pierden vigencia por puro aburrimiento. La gloria y el poder, entre otras cosas, aburren. Por eso a los imperios no se les vence, implosionan por fatigas de éxito. Al final terminan perdiendo  alicientes y espíritu emprendedor.

Eso le está pasando a Estados Unidos. Que ahora tiene un Presidente ideal para hacerle perder su supremacía. El ejemplo de Groenlandia demuestra su tendencia autodestructiva. Esa isla, es fundamental en caso de una confrontación atómica. Tiene más superficie que el propio territorio de Estados Unidos, y solo cincuenta y siete mil habitantes. Si Trump hubiera planteado el tema donde correspondía, la OTAN, nadie podía negarse a buscar y encontrar una solución. Se le ocurrió comunicar el tema por los medios de difusión anunciando anexarla a Estados Unidos. Ahora tuvo que retroceder y todo se va a solucionar. Pero el daño está hecho. Es muy fácil, que ese país tenga las instalaciones necesarias para defender el mundo occidental, si así lo admite Dinamarca y los habitantes del lugar. Lo único imprescindible es explicarlo de manera razonable y no a golpes de micrófono.

Si el universo son ciclos, la tierra también puede tener esa característica. La primera potencia del mundo, fue China. Que se definía y consideraba el centro del mundo. Tenía la mejor tecnología. La economía más abierta. Comerciaba a través del Océano Indico y por lo que se terminó llamando el camino de la seda, una ruta que comunicaba a Asía con Europa. Eso fue así hasta el siglo XV después de Cristo. Allí implosiono a través de dos procesos simultáneos y bien complejos. Su estructura de poder estaba organizada con la figura del emperador, los eunucos y los líderes regionales. En ese siglo los chinos, que siempre fueron generosos en cuanto a compartir los resultados de sus desarrollos tecnológicos, y tuvieron la primera flota naval que pudo llegar prácticamente a todo el planeta, entregaron por su propia voluntad la cartografía que habían elaborado, a occidente (este material fue fundamental para que Portugal y España hicieran su expansión en el Atlántico que les permitió llegar al cabo de la Nueva Esperanza y entrar al Índico por un lado y cruzar a América por otro) y compartir tecnología que no conocía Europa, imprenta, pólvora y brújula entre otras.

En ese mismo momento, se enfrentaron en China los líderes locales y los eunucos, que manejaban la flota y actuaban como la burocracia del imperio. Triunfaron los primeros y entonces la flota y el comercio desapareció. Si bien la muralla China empezó a construirse en el siglo VII antes de Cristo, también es verdad que su extensión mayor estuvo entre el siglo XV y XVII después de Cristo. Otro elemento que prueba que China se cierra a partir del siglo XV.

Desde ese momento Europa se abrió, desarrollo más tecnología y avanzo mientras China se aislaba y retrocedía. Algo similar había sucedido con el mundo islámico desde el siglo XI.

China vuelve a ser potencia mundial cuando se abre y va al capitalismo. Desde la visita de Nixon a ese país, a principios de la década del 70 hasta que asume su actual presidente. Se convierte por entonces en la segunda economía del mundo, deja de ser el país más poblado y queda segundo detrás de India, crece en forma muy significativa en el comercio, y compite con éxito en investigación y tecnología.

Rusia, la tercera potencia, tiene presencia por su poder atómico. No lo es por su producto bruto, población, tecnología ni moneda.

Hoy el mundo tiene a tres grandes potencias que se alejan de los sistemas democráticos, crean políticas que provocaran serias dificultades al desarrollo del comercio. El mundo global tendrá que soportar la caída del dólar. Eso supone un sistema monetario que va a la inestabilidad. Cuando estas situaciones se han presentado, siempre hubo duras confrontaciones. Ahora no va a ser la excepción, me parece.

Los partidarios de Trump hace pocos meses decían que usar como instrumento económico los aranceles, que cierra las economías, iba a fortalecer a Estados Unidos. Ahora cambiaron de discurso, dicen que lo va a fortalecer la baja de valor del dólar. Esto último es aún peor.

Tres superpotencias, por más superpotencias que sean, no van a contener a la humanidad. Mucho menos a una humanidad de más de ocho mil millones de habitantes. La libertad no es un tema racional, es un asunto antropológico. En esta loca carrera contra la libertad, podemos terminar con la humanidad.

 

Rúben H. Díaz

 

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2026-02-03T13:34:00

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