Cambios irreversibles del siglo XXI. Rúben H. Díaz

02.04.2026

Siempre, a lo largo de la historia, al hombre le costó racionalizar las transformaciones que se iban produciendo en la sociedad por distintas razones. No es el tema de esta nota, pero tengo que mencionarlo porque si no, no tendría fundamento la misma.

Nunca se produjeron tantos cambios como en el momento actual. A medida se van produciendo con mayor rapidez, la percepción está más alejada de la realidad. La explicación, en mi opinión, la da Hans Roslling, aunque debería ser analizada con mayor rigor científico. El cambio cromosómico sigue al ritmo de antes y en lo demás, cada vez es más intenso y rápido el cambio. Por lo tanto, la contradicción permanencia o transformación se convierte en una situación dramática.

Por eso políticos, sociólogos, opinión pública en general, viven conceptualmente en un mundo que ya no es, los conflictos y las soluciones no tienen salida razonable. Se piensa que esto es por el desarrollo científico y la investigación. Es verdad, pero no solo por eso. Hoy quiero hacer un análisis, dentro de las limitaciones de un artículo, que esto ocurre también por situaciones que no necesariamente están vinculadas a lo científico. Y porque, ideas que hace treinta o cuarenta años se consideraban de vanguardia, ahora son regresivas y por lo tanto negativas. Estos cambios, propios del siglo XXI, interactúan con lo científico pero tienen desarrollos propios.

Me refiero a los derechos de la mujer, por ejemplo. La disminución del crecimiento demográfico, que se convertirá muy pronto en un descenso de la población. La familia tradicional. La extensión de la vida útil en medio de una baja de la población. Esta situación está cambiando paradigmas. La unidad social dejo de ser la familia, es el individuo. Que hoy tiene más libertad que antes, aunque esa libertad no se expresa en un régimen político determinado, o aún descubierto, sino por las situaciones que producen estos cambios.

Hoy la gente vive en libertad y en soledad. Se realiza desarrollando sus potencialidades al margen de lo que se registra en la sociedad. Los paradigmas cambiaron. Los conceptos de República, democracia representativa, laicidad, religión, monoteísmo no sirven. No tienen vigencia. Cada vez más nuestra sobrevivencia, está vinculada al espacio exterior, que recién estamos conociendo y lo hacemos con mayor intensidad. En pocos años, ahí estarán concentradas nuestras inquietudes y afanes.  La paradoja es la incertidumbre. La ciencia nos presenta a la incertidumbre. Que convivirá por mucho tiempo. Me refiero al espacio exterior, la sociedad cuántica y, reitero, la incertidumbre. Están desapareciendo las fronteras entre lo material y lo espiritual. La vida inteligente tendrá un escenario de ese tipo.

Estamos muy cercanos a tener una mayoría de la sociedad global viviendo fuera de las estructuras de las familias tradicionales. Si seguimos así, producirá un promedio de un hijo por vientre y eso hará que la población mundial va a bajar en forma sostenida. Seremos menos y viviremos mejor y más tiempo.

Todo esto producirá otra sociedad y otro individuo. Ni mejor ni peor, distinto. No habrá violencia y acoso infantil, que es producido por la familia y en la familia en la mayoría de los casos. Tendremos más salud y ocio. Trabajaremos mucho menos. El problema será administrar de la mejor forma posible el ocio. No tendremos miedo a un conflicto con armas nucleares. Pero comprenderemos que sobrevivir será un tema complejo, en el cual tenemos que actuar sabiendo que no dependerá de nosotros solos asegurar nuestro destino.

Este es un tiempo donde lo importante es -valga la paradoja- ganar tiempo. Procurar que los ignorantes que nos gobiernan, hagan la menor cantidad de disparates posibles. De sembrar ideas y de señalar procesos que nos lleven a la excelencia.

¿Cuántas personas jóvenes están empezando a organizase para tener un hijo fuera de un hogar tradicional ?. ¿Cuántos están sustituyendo hijos con mascotas?. ¿Cuántos están aburriéndose de las mascotas porque también cuestan tiempo, dinero y cansan ?. ¿Cuántos jóvenes varones están tomando decisiones que les impidan ser padres ?. ¿Seremos grandes egoístas en el futuro ?. ¿O es que lo importante será cuidarnos nosotros mismos y gestionar nuestras vidas a partir de esas realidades?. Vamos a las mujeres: ¿Cuántas son ya las que prefieren tener una vida laboral plena y sin hijos ?. ¿Cuántos son los que prefieren tener una sexualidad libre de compromisos y convenciones para asumirlas en todas sus variantes posibles ?. Creo que el peor peligro no está en quienes asumen las nuevas formas de vida y socialización. Sino en los que no quieren aceptar los cambios. Esos son el verdadero peligro.

En lo conceptual, me parece que en el siglo XXI, la cuántica trascendió la física. Se convirtió en filosofía. Desvirtúo la dicotomía espiritualismo y materialismo, y convirtió a la incertidumbre en algo que es una forma de pensar y de vivir. Aceptar que no existen verdades absolutas, abre posibilidades muy importantes para nosotros los humanos. Destruye límites y permite nuevos horizontes. ¿Qué va a pasar con las religiones ?. ¿Se van a adaptar ?. ¿Quedaran de lado?, o, ¿van a ser repudiadas ?. Esto último no me gustaría porque en su momento y a su manera, crearon instrumentos necesarios para el desarrollo de nuestras sociedades.

El principal objetivo del hombre, como lo anuncio premonitoriamente Isaac Berlin, es sobrevivir. Para eso es necesario vivir en el cambio permanente. No existir para conservar. El cambio permite conservar y crecer.

 

Rúben H. Díaz

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2026-04-02T07:57:00

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