Campeones que se transforman: por qué tantos exdeportistas de élite terminan con obesidad. Homero Bagnulo, Carlos Vivas
13.07.2026
Cada vez que se acerca un Mundial de fútbol, los medios buscan a los ídolos del pasado. La cámara los encuentra, y con frecuencia el contraste resulta llamativo: el mismo hombre que durante décadas fue sinónimo de velocidad, potencia y disciplina física aparece hoy con un sobrepeso notorio, o directamente con obesidad. No es una excepción ni una casualidad. Es un patrón reconocido por la medicina, y merece una explicación más honesta que el cómodo "se descuidó".
El cuerpo que se adaptó demasiado bien
Durante años de entrenamiento de élite, el organismo atraviesa una transformación profunda. El músculo se vuelve más abundante y metabólicamente activo, el corazón y los pulmones trabajan con una eficiencia extraordinaria, y el cuerpo aprende a quemar enormes cantidades de energía cada día. Un futbolista profesional en actividad puede gastar entre 3.000 y 5.000 calorías diarias solo en entrenamiento y competencia.
El problema es que esa maquinaria biológica no se apaga de golpe ni se recalibra fácilmente. Cuando llega el retiro, el gasto energético cae de manera abrupta, pero los hábitos alimentarios y las señales del apetito que el cuerpo aprendió durante años no desaparecen al mismo ritmo (1). El resultado es un desequilibrio: el organismo sigue demandando, en parte, lo que recibía antes, pero ya no tiene adónde mandar esa energía.
La masa muscular, el gran motor que se pierde
Uno de los factores clave es la pérdida progresiva de masa muscular. El músculo no es solo tejido de movimiento: es un órgano metabólico. A mayor masa magra, más calorías consume el cuerpo incluso en reposo. Cuando el entrenamiento intenso se detiene, esa masa comienza a reducirse semana a semana, y con ella cae el metabolismo basal, es decir, la cantidad mínima de energía que el organismo necesita para funcionar (2).
La investigación muestra que este proceso puede llevar a que un exdeportista gane entre 10 y 18 kilos más que una persona sedentaria de su misma edad que nunca fue atleta. Paradójicamente, el cuerpo que fue más eficiente en el deporte resulta más vulnerable cuando ese estímulo desaparece.
El engaño del índice de masa corporal
Cuando se evalúa a un exdeportista de élite, los médicos deben ser cuidadosos con una medición habitual: el índice de masa corporal, o IMC. Este indicador, que relaciona el peso con la altura, fue diseñado para la población general y puede resultar engañoso en personas que tuvieron una gran masa muscular. Un exfutbolista puede aparecer en la categoría de "sobrepeso" según su IMC cuando en realidad su problema no es el peso en sí, sino el exceso de grasa corporal, especialmente la que se acumula en el abdomen y los órganos internos. Por eso los especialistas prefieren medir directamente la composición corporal, distinguiendo músculo de grasa. De hecho, un estudio francés con exdeportistas de disciplinas con categorías de peso (remo, lucha, boxeo, judo) encontró que, paradójicamente, estos retirados terminaron con un IMC promedio más bajo que la población general de su misma edad (3).
Las hormonas también cambian de bando
El retiro del deporte de élite desencadena cambios hormonales que favorecen la acumulación de grasa. Varias hormonas que durante los años de actividad ayudaban a mantener y construir músculo -y a mantenerse más delgado- tienden a disminuir con la inactividad y el paso del tiempo. Al mismo tiempo, el organismo puede volverse menos sensible a la insulina, la hormona que regula el azúcar en sangre: cuando eso ocurre, el cuerpo tiende a almacenar más energía en forma de grasa, especialmente en el abdomen. Estudios en exdeportistas confirmaron que este deterioro metabólico puede ser incluso mayor que el de personas que nunca practicaron deporte a ese nivel.
No es falta de voluntad
Quizás el aspecto más importante de este fenómeno, y el más ignorado en la conversación pública, es el psicológico. El deporte de élite no es solo un trabajo: es una identidad. Años de vida organizada alrededor de los entrenamientos, la competencia, el equipo, la disciplina y el reconocimiento construyen una forma de ser en el mundo. Cuando eso termina, muchos exdeportistas atraviesan un período de desorientación que puede derivar en depresión, ansiedad y pérdida de rutinas. Algunos recurren a la comida como forma de compensación emocional. Otros simplemente pierden la estructura que ordenaba su alimentación.
Esto lleva a un hecho que los estudios documentan con claridad: alrededor del 80% de los exdeportistas no ajusta su dieta a su nuevo nivel de actividad tras el retiro. Siguen comiendo como cuando entrenaban varias horas por día, pero sin el gasto energético que justificaba esa ingesta (4).
La lección que emerge de toda esta evidencia es incómoda para los discursos simplistas: el exfutbolista con obesidad no encaja en el relato de "persona sin disciplina ni fuerza de voluntad". Estamos hablando de alguien que durante décadas demostró una capacidad extraordinaria de sacrificio y autocontrol. Lo que cambió no fue su carácter, sino las condiciones biológicas, hormonales y sociales que sostenían su equilibrio.
Las lesiones, un capítulo aparte
Las carreras de élite dejan marcas físicas. Cirugías de rodilla, problemas articulares, fracturas que consolidaron mal: esas secuelas hacen que retomar la actividad física después del retiro sea doloroso o directamente imposible para muchos. El exdeportista que quisiera correr tres veces por semana puede encontrarse con que su cuerpo simplemente no se lo permite. Esto agrava el sedentarismo y cierra un círculo difícil de romper.
Qué dice la ciencia sobre las soluciones
El abordaje que la evidencia muestra como más efectivo no es ninguna fórmula mágica: combina ejercicio adaptado a las posibilidades reales de cada persona -no necesariamente de alta intensidad, pero sí regular-, una reducción moderada y supervisada de la ingesta calórica, y acompañamiento psicológico para la transición de identidad. Un ensayo clínico realizado en Portugal con casi cien exdeportistas con sobrepeso demostró que este tipo de programa integral logró una pérdida de alrededor de cinco kilos en doce meses, con mejoras en varios indicadores metabólicos (5).
En los casos de obesidad más avanzada o con problemas de salud asociados, hoy existen medicamentos eficaces que los médicos pueden indicar. Algunos de ellos actúan sobre las señales del apetito y ayudan al organismo a regular mejor su peso; son los mismos que en los últimos años han demostrado resultados importantes en el tratamiento de la obesidad en la población general (6).
Una imagen que merece otra lectura
La próxima vez que una cámara encuentre a un exfutbolista con décadas encima y kilos de más, vale la pena recordar que lo que estamos viendo no es el resultado de una caída moral ni de un abandono. Es, en buena medida, la consecuencia de una biología que se adaptó durante años a una realidad extraordinaria y que, cuando esa realidad desapareció, tuvo que reorganizarse sin guía, sin red y muchas veces sin apoyo. Entender ese proceso es el primer paso para abordarlo con más inteligencia y con más compasión.
Referencias
1. Barbieri A, Fuk A, Gallo G, Gotti D, Meloni A, La Torre A, et al. Cardiorespiratory and metabolic consequences of detraining in endurance athletes. Front Physiol. 2024;14:1334766.
2. Emami M, Behforouz A, Jarahi L, Zarifian A, Rashidlamir A, Rashed MM, et al. The risk of developing obesity, insulin resistance, and metabolic syndrome in former power-sports athletes - does sports career termination increase the risk. Indian J Endocrinol Metab. 2018;22(4):515-9.
3. Marquet LA, Brown M, Tafflet M, Nassif H, Mouraby R, Bourhaleb S, et al. No effect of weight cycling on the post-career BMI of weight class elite athletes. BMC Public Health. 2013;13:510.
4. Yao PL, Laurencelle L, Trudeau F. Former athletes' lifestyle and self-definition changes after retirement from sports. J Sport Health Sci. 2020;9(4):376-83.
5. Silva AM, Nunes CL, Jesus F, Francisco R, Matias CN, Cardoso M, et al. Effectiveness of a lifestyle weight-loss intervention targeting inactive former elite athletes: the Champ4Life randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2022;56(7):394-401.
6. World Health Organization. WHO guideline on the use of glucagon-like peptide-1 (GLP-1) therapies for the treatment of obesity in adults. Geneva: World Health Organization; 2025.
Dres. Homero Bagnulo; Carlos Vivas