Cardamagate 2: La mayor estafa contra las Fuerzas Armadas. Esteban Valenti
14.09.2026
El 6 de agosto de 2026 se presentó la edición original y completa de Cardamagate. Se terminó de escribir dos meses antes de su publicación, y hoy me veo obligado a escribir una ampliación por tres motivos fundamentales.
Primero, por la acumulación de nuevos elementos a la causa judicial presentados por el Poder Ejecutivo contra los estafadores, jerarcas del Estado uruguayo y sus cómplices -altos oficiales navales-; y en segundo lugar, por el impacto producido por el libro en los integrantes de las fuerzas armadas uruguayas, aunque no, por cierto, debido al aporte de los grandes medios de comunicación.
Este segundo elemento me promovió reflexiones e interrogantes que seguramente no se agotarán en esta ampliación.
Hay una tercera razón: el surgimiento de una estafa en curso contra el Uruguay, mucho más peligrosa, más grande y que compromete seriamente el futuro desarrollo del país por muchos años: el intento de que el Estado uruguayo subvencione, a través del precio de la energía eléctrica, la construcción en el departamento de Paysandú de la planta de HIF para la producción del llamado "hidrógeno verde".
En este caso, al que hemos llamado en una columna el Hifgate -no por razones de impacto en la comunicación, sino porque las circunstancias de este intento de comprometer la entrega de un gigawatt (GW) en caso de requerirlo la empresa-, no solo le vendemos a un precio vil (cuya cifra definitiva nadie establece con claridad en un acuerdo con el Estado uruguayo, generando una desigualdad enorme con los precios que abonan los consumidores empresariales), sino sobre todo respecto al precio que pagamos la enorme mayoría de los uruguayos en nuestro consumo familiar o personal. Los datos de esta estafa serán detallados a lo largo de esta ampliación con el mismo método y la misma precisión que hicimos con Cardamagate.
La precisión y el detalle en las denuncias -que primero periodísticas y que luego fueron incluidas y ampliadas en el libro- y que ninguno de los implicados en la estafa, civiles y militares, uruguayos y españoles, se ha atrevido a desmentir. Se han refugiado en una pobreza franciscana de argumentos expuestos en la Comisión Investigadora Parlamentaria y en la locuacidad sin fin de Javier García.
La técnica política, extremadamente sutil y compleja, aplicada en el caso Hifgate es exactamente la misma que se aplicó en Cardamagate.
El gobierno de la Coalición Multicolor (2020-2025) firmó los primeros acuerdos con el grupo empresario para construir una planta en Paysandú que implicaría una inversión de más de 5.000 millones de dólares (la mayor inversión privada de la historia nacional), y le dejó el "paquete" al actual gobierno del Frente Amplio, con serios problemas ambientales que siguen pendientes de solución y determinaron, a pesar de lo afirmado por la cancillería uruguaya, roces y hasta denuncias, por ahora a nivel nacional argentino, sobre esos aspectos ambientales.
Aquí se presentan tres diferencias fundamentales entre ambas estafas. La primera es la actitud contradictoria por parte del actual gobierno -a pesar de la oposición explícita de la ministra de Industria, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona - el Presidente Orsi se manifiesta a favor de firmarle las garantías a HIF para que se construya la planta y se haga la "impresionante" inversión.
La segunda es que el monto requerido de una subvensión a través del precio de la energía eléctrica de hasta mil millones de dólares anuales convierte al Hifgate en la mayor estafa de la historia nacional.
Si el monto de la estafa de Cardama y sus socios uruguayos y españoles alcanzaría al final del proceso la cifra de entre 150 y 160 millones de dólares -y dentro de este monto una cantidad todavía no descubierta de algunas decenas de millones de dólares de "comisiones"-, en el caso de HIF nadie ha rozado siquiera este tema.
¿Por qué motivos deberíamos desconocer que existe también la posibilidad de esas circunstancias de las que nadie ha hablado?
La tercera diferencia es que los promotores blancos del Hifgate, tanto a nivel del expresidente Luis Alberto Lacalle como de su ministro del MIEM, que firmaron los primeros documentos, se han llamado a un silencio sepulcral. En el caso de Cardama fue exactamente lo contrario; incluso el expresidente Lacalle salió de su ostracismo público para sumarse a la defensa de esa estafa.
Quien encabeza la campaña nacional por el apoyo a la construcción de la planta es el intendente del departamento de Paysandú, Nicolás Olivera, levantando la bandera del gran crecimiento del empleo en ese departamento con la construcción de la planta de HIF. Cosa que nadie ha negado.
La posición adoptada por el intendente Olivera se basa en un concepto muy discutible: primero favorecer a Paysandú a cualquier costo, y luego que todo el resto del Uruguay se perjudique de manera irreparable por muchos años con el subsidio de mil millones de dólares anuales a la empresa HIF.
Por último, una diferencia relativa fuera del menú: la inversión en Paysandú tiene muy serias posibilidades de no concretarse por los cambios a nivel mundial en la producción de energéticos, donde la exploración, producción y distribución de petróleo está creciendo en forma constante con nuevos elementos que conocemos todos los días.
Este cambio es el resultado de la política del presidente Donald Trump en materia petrolera dentro de su país y en todo el mundo, comercialmente y militarmente, con el secuestro del exdictador-presidente Nicolás Maduro en Venezuela, la firma de escandalosos contratos de entrega del petróleo (en particular la refinación) por parte del gobierno títere actual -presidido por la exchavista y actual socia de EE. UU., Delcy Rodríguez, y todo su gobierno al servicio de los EE. UU.- y de la guerra contra Irán, de Israel y EE. UU. que todavía no ha terminado, y cuyo objetivo es cada vez más claro y evidente: obligar a todos los países del golfo Pérsico (los mayores productores de crudo del mundo) a volver al petrodólar.
Esta es la primera nota; continuaremos en diversas columnas en UyPress aportando todos los datos necesarios.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)