Consolidación o decadencia de la sociedad uruguaya
Carlos Santiago
03.07.2012
Ante la liberación de la marihuana.
Mucho dolor, con secuelas de violencia, asesinatos, zonas geográficas tomadas por el narcotráfico, guerras, destrucción se seres humanos, deterioro de personalidades, disolución de familias, etc., etc., etc., son algunas de las lacras que ha sido el corolario, para los humanos, del consumo de drogas...
Mucho dolor, con secuelas de violencia, asesinatos, zonas geográficas tomadas por el narcotráfico, guerras, destrucción se seres humanos, deterioro de personalidades, disolución de familias, etc., etc., etc., son algunas de las lacras que ha sido el corolario, para los humanos, del consumo de drogas, tras el cual ha crecido un muy poderoso y activo mecanismo mafioso que está tras la producción, distribución, venta y siniestro marketing utilizado para multiplicar el consumo, haciendo caer en el atroz vicio, por medio de engaños atroces, a los sectores más débiles de las sociedades.
El cigarrillo de marihuana que nuestro gobierno quiere vender libremente a la población, de acuerdo a informes médicos, provoca: psicosis (esquizofrenia), ansiedad, crisis de pánico, crisis de angustia, depresión, alucinación, náuseas y vómitos, sequedad de la boca, adicción (toxicomanía), riesgo de caer en la adicción a la heroína y a otras drogas, como la cocaína y sucedáneos, problemas de memoria (síntomas similares a la enfermedad de Alzheimer), disminución de la atención, trastornos motrices, trastornos del sueño, cáncer (en particular el cáncer de pulmón), bronquitis crónica.
Por ello es difícil para una persona en su cabales estar a favor del uso de esta droga, y tampoco sostener subterfugios como el de asignarle a la misma algunas cualidades medicinales, especialmente sin tener suficiente información sobre los daños que su consumo provoca o torciendo y minimizando claros informes científicos al respecto. También es poco serio, más bien incalificable por su significado como introductor del flagelo, realizar análisis asignándole a la drogadicción aditivos esotéricos que, solo en cabezas calenturientas y desorientadas se pueden producir, e indicar que por ese camino se puede llegar a un nuevo misticismo , cuando todos asistimos a una manifiesta degradación humana.
Quizás el misticismo del adicto que en la eclosión de su crisis, roba los cables de conexión eléctrica de su casa, ingresando en los niveles más bajos de la condición humana, o lo de una madre que deja a sus hijos como garantía para que en una boca de venta de droga se le entregue las dosis de pasta base que le reclama la necesidad adquirida. O el de los llamados ajustes de cuentas que se suceden casi diariamente en nuestro país, en qué la vida pierde todo valor en ese submundo que se ha creado y se sigue multiplicando, de las bocas de venta de pasta base, que para el subsecretario de la Presidente de la República, propenden a mantener baja la desocupación: ¡Increíble!
La droga es un flagelo de la cultura occidental. El escritor Jorge Majfud recuerda en una nota recientemente publicada que en aldeas alejadas de África había vastos campos de plantas de marihuana que crecían salvajes y los nativos no le daban ningún uso, excepto cuando alguna vez por año aparecía por allí algún hombre blanco. Es la misma historia dice Majfud del uso ancestral de la hoja de coca en Bolivia y de sus derivados alucinógenos en la cultura occidental.
Claramente la pandemia de las drogas es una consecuencia directa del sistema capitalista tardío, en lo que se refiere a su tráfico y comercialización, pero sobre todo es una consecuencia natural de la cultura del consumismo que cada día se va agravando sin que se perciba claramente su significado final que es, sin duda, cataclísmico. Un consumo que tiende a la degradación del ser humano por el camino de la alienación compulsiva que se logra embotando la mente, achicando la respuesta de la inteligencia a los estímulos de la relación social, determinando que los adictos se conviertan en seres solitarios que rápidamente se encaminan a la degradación y a la muerte.
Ningún gobierno hoy en día está en situación real de cambiar por sí sólo ni el sistema ni la cultura consumista, menos el nuestro, ni siquiera teniendo en cuenta los discursos del presidente Mujica sosteniendo algunas tesis que no son nada nuevas, como las que indican que el consumo es el nuevo opio de los pueblos , tema del que hay un claro abanderado, el sociólogo André Gorz, sobre el que hemos escrito largamente en Bitácora.
Sin embargo el gobierno uruguayo la ha emprendido en una cruzada sorprendente a favor de intentar quebrar el mercado de la droga, para lo cual se pondría a producir y proveer marihuana a los adictos connacionales. Entiende que así logrará evitar el efecto góndola , tal como indicó el principal de la Junta de la Droga, logrando en adelante según sus palabras - que quién concurra a una boca a comprar marihuana, y no la encuentre, y se le ofrezca la maldita pasta base. El argumento es tan agarrado de los pelos, tan liviano y absurdo que sorprende por ingenuo. Obviamente las bocas seguirán activas y tendrán todavía andamiento, dentro del sistema, si sus precios son competitivos y el producto que venden pega más que el que eventualmente ofrezca el gobierno. Por otra parte los menores de edad, que seguramente no tendrán lugar en los expendios estatales, serán clientes potenciales de las bocas ¿O no?
Como dice Noam Chomsky, debido a que cualquier sociedad posee una altísima complejidad que la hace incomprensible e imprevisible en su totalidad, no es posible hacer cambios radicales sin correr el riesgo de destruir todo lo bueno que se quiere conservar. Por eso, no hay mejor forma de avanzar en los cambios sociales que por progresivos experimentos, por el quizás poco atractivo método de prueba y error. ¿Lo de vender marihuana libremente sería un experimento que podría fracasar o el resultado de un profundo estudio, con el concurso de técnicos y peritos en los distintos temas vinculados al tráfico y al consumo, que dieran su opinión?
Si es un experimento, una acción talentosa de algún gobernante que creyó que por este camino se lograría algo, sin tener asesoramientos profundos y meditados, diríamos que se trata de una acción irresponsable y destinada a hacer más mal que bien. ¿O es que al que se le ocurrió la idea se siente más lúcido que todos los encargados de definir las políticas de drogas del mundo, quienes no se han definido hasta hoy a favor de una medida permisiva? ¿Es tanta la soberbia de algunos de los integrantes del oficialismo que son capaces de lanzar al ruedo una idea que, de concretarse, podría provocar un importante aumento en el número de adictos a las drogas?
Este pasado martes, comentando el proyecto de Uruguay de legalizar la marihuana, Yuri Fedotov, director de la agencia de la ONU a cargo de la lucha contra los estupefacientes. estimó que, "si se confirma, se trataría de un cambio decepcionante". Para él, "el cánnabis no es una droga tan inocente como algunos nos lo quisieran hacer creer. Según informes médicos, produce cambios irreversibles a nivel cerebral", agregó.
También en el marco del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, las Naciones Unidas presentaron el informe anual sobre consumo del año 2012. El Informe Mundial sobre las Drogas de 2012, publicado este martes por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), prevé que el número global de consumidores de drogas ilegales crezca un 25% de aquí a 2050, y que la mayor parte de ese crecimiento se produzca en las poblaciones urbanas de los países en desarrollo.
La Onudd también indica que ese crecimiento se dará principalmente entre las mujeres, en tanto que desaparecen las barreras culturas y se afianza la igualdad de género. El informe señala un decrecimiento en la prominencia de la heroína y la cocaína en Norteamérica y Europa Occidental, ya que baja su consumo en los países desarrollados y el peso del problema pasa a los países en desarrollo.
El informe predice, además, que, aunque el canabis permanecerá como la droga ilegal más consumida en el mundo, el mayor crecimiento se verá en el consumo de drogas sintéticas, incluyendo los estimulantes y energizantes legales, y el uso de drogas de prescripción médica, consumidas con fines recreativos.
Cifras del documento:
-Unos 230 millones de personas, el 5 % de la población mundial de 15 a 64 años, consumieron alguna droga por lo menos una vez en 2010, un nivel que se ha mantenido estable desde 2005.
-Los "consumidores problemáticos de drogas" suponen unos 27 millones de personas, el 0,6 % de la población adulta mundial.
-Cada año 200.000 personas mueren en el mundo por los efectos de las drogas sobre la salud.
-En términos monetarios, la ONU calcula que se requieren de entre unos 200.000 millones a 250.000 millones de dólares (entre un 0,3 % y un 0,4 % del PBI mundial) para afrontar todos los costos de tratamiento relacionados con las drogas en todo el planeta.
-El impacto económico del consumo de drogas en la productividad de una sociedad también es tratado en el informe de la ONU. Según un estudio realizado en Estados Unidos, las pérdidas de productividad eran equivalentes al 0,9 % del PBI y en estudios realizados en otros países se citaban mermas del orden del 0,3 % al 0,4 % del PBI.
-La droga más consumida es el canabis, con entre 119 y 224 millones de personas que la consumieron por lo menos una vez en 2010. La mayor tasa de consumo se encuentra en Europa y el mayor productor, con el 15% mundial, es Marruecos. Ese país cultivó 47.500 hectáreas en 2010 y produjo unas 760 toneladas de resina de hachís.
-Las drogas derivadas del opio son consumidas por entre 38 y 56 millones de personas. El mayor productor mundial es Afganistán, cuyas elaboraciones de opio aumentaron en 2011 un 61%, hasta las 5.800 toneladas, mientras que la producción mundial alcanzó las 7.000 toneladas. En 2010 la producción mundial fue de 4.700 toneladas. En Asia y África se consume el 70% de la producción, aunque la ONU lamenta que falten datos al respecto.
-La cocaína es consumida por entre 13 y 19 millones de personas. En 2010 las regiones con mayor prevalencia de uso fueron América del Norte (1,6%), Europa Occidental y Central (1,3%) y Oceanía (1,5-1,9%).
-Los estimulantes de tipo anfetamínico son consumidos por entre 14 y 52 millones de personas. Mientras que el mercado de las anfetaminas ha permanecido estable, aumentó el de las metanfetaminas, cuyas incautaciones se han duplicado en dos años, hasta las 45 toneladas de 2010. El incremento continuado de los decomisos de los precursores químicos para la elaboración de drogas sintéticas apunta a un aumento del consumo.
-Los comprimidos de "éxtasis" son consumidos por entre 10 y 28 millones de personas. La ONU reconoce que el "cambio continuo en el proceso de fabricación ilícita de sustancias sintéticas supone una gran variedad de nuevos desafíos a las autoridades".
Luego de este tocante informe la pregunta que cabe es: ¿Hasta donde nos degradaremos los uruguayos?
Carlos Santiago
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias