Cisma Católico FSSPX. ¿Tendremos otro Avignon y surgirá un Anti-Papa? Michael Mansilla

14.07.2026

El Vaticano excomulga a grupo católico ultratradicionalista que desafió las advertencias del papa León XIV. El Vaticano anunció el jueves 1 de Julio que los sacerdotes y miembros del grupo católico disidente FSSPX ordenó a cuatro nuevos obispos desafiando los deseos del papa León XIV están en cisma y excomulgados.

La Fraternidad Sociedad de San Pío X, el grupo ultratradicionalista católico, siguió adelante con las ordenaciones el miércoles sin la aprobación papal y a pesar de los llamamientos de León XIV para que se revirtiera la decisión. 

En respuesta, la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano publicó el jueves un decreto en el que declara excomulgados a los cuatro obispos, junto con los dos obispos que participaron en la ceremonia de ordenación. La excomunión implica su exclusión de los sacramentos de la Iglesia. En una nota explicativa, añadió que los sacerdotes pertenecientes a la sociedad y los miembros laicos que "se adhieren formalmente" al grupo también están en cisma y excomulgados. 

El decreto advierte a todos los "clérigos y fieles laicos" que   adhieran formalmente a la sociedad, ya que incurrirán automáticamente en la pena de excomunión. 

La ultraconservadora católica Fraternidad Sociedad de San Pío X (FSSPX) llevó a cabo su desafío al Papa León XIV, consagrando esta semana a cuatro nuevos obispos en su seminario de Écône, y el Vaticano respondió con una declaración de guerra, imponiendo las sanciones más severas que le permite el derecho canónico católico romano.

La ceremonia de la FSSPX, de cinco horas de duración, celebrada en una carpa ante una multitud estimada en más de 17.000 personas procedentes de casi 70 países, fue presidida por el obispo Alfonso de Galarreta, uno de los cuatro obispos consagrados ilícitamente por el fundador de la FSSPX, Marcel Lefebvre, en 1988.

Nuevos obispos.

Los cuatro nuevos obispos son Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (Estados Unidos), Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier (ambos de Francia). Goldade dirige el seminario de la sociedad en Virginia, que alberga a casi 100 seminaristas, lo que subraya el continuo crecimiento de la FSSPX en Norteamérica.

El responsable de prensa de la FSSPX respondió que el grupo sentía "una gran tristeza por no ser comprendido por nuestro líder", pero que "no iba a cambiar absolutamente nada".

Al ser preguntado sobre la inminente excomunión, dijo que la sociedad no la temía: "El bien que buscamos es mayor que el dolor que se nos infligirá". Roma no se contuvo. Un día después de la ceremonia, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe declaró que las consagraciones eran un acto cismático y excomulgó formalmente a los seis obispos implicados.

El obispo español Alfonso de Galarreta y el impacto para España. 

Entre los excomulgados figura el obispo Alfonso de Galarreta, de nacionalidad española y consagrante principal. La comunidad lefebvriana en España, aunque minoritaria, mantiene varios centros de misa tradicional. La declaración de invalidez de los matrimonios y confesiones administrados por sacerdotes de la FSSPX afecta directamente a los fieles españoles que participan en sus celebraciones. La Conferencia Episcopal Española aún no se ha pronunciado, pero fuentes diocesanas consultadas indican que se reforzará la comunicación para advertir a los católicos de las consecuencias canónicas de acudir a estas capillas. 

La Fraternidad Sacerdotal San Pio X: In extremis.

Con el fallecimiento de Monseñor Tissier de Mallerais en 2024 y la de Monseñor Williamson en 2025 (aunque ya alejado de la Fraternidad desde el 2012), a la FSSPX le quedaban dos de los cuatro obispos que consagró Monseñor Lefebvre. Dos obispos mayores... sólo dos, para consagrar sacerdotes en sus seminarios y para administrar la confirmación a sus fieles.

Dos obispos para una orden que tiene cientos de sacerdotes y religiosos, y decenas de miles de fieles (600 mil) en todos los continentes. Para el Vaticano, lo más sencillo era esperar. Con las excomuniones a las obispos originales levantadas, con las dispensas y facultades otorgadas en el anterior papado y con la letra de la ley de su lado, nadie podría dudar de la buena fe del Vaticano hacia la FSSPX. Después de todo, más temprano que tarde, Dios llamaría a juicio a esos obispos y, ya sin ellos, la Fraternidad debería recurrir suplicante a Roma, al menos, para sostener su actividad pastoral. Sin obispos, no habría más sacerdotes ni confirmaciones y ese molesto invento lefebvriano moriría de las canas de la muerte natural. 

La FSSPX. no podía quedarse de brazos cruzados esperando. ¿Qué podían hacer? El primero de Julio pasado, la FSSPX consagra cuatro nuevos obispos para asegurarse su continuidad pastoral y, aún más importante, sus cuestionamientos teológicos. En ambos casos, bajo la letra de la ley canónica, les cabía la pena de excomunión y serían parias entre pares, los leprosos en sus comunidades.

Fraternidad Sacerdotal San Pío X: una visión

Fraternidad Sacerdotal San Pío X: una visión del catolicismo tradicional frente a la Iglesia del papa León XIV.

La reciente ruptura entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX, también conocida por sus siglas en inglés SSPX) y la Santa Sede ha vuelto a poner en primer plano uno de los debates más profundos dentro del catolicismo contemporáneo: ¿qué significa permanecer fiel a la Tradición de la Iglesia?

Mientras el Vaticano sostiene que la autoridad doctrinal y disciplinaria del Concilio Vaticano II constituye un elemento esencial de la continuidad histórica del catolicismo, la FSSPX considera que algunas de las reformas introducidas desde la década de 1960 representan una ruptura con la doctrina y la práctica multisecular de la Iglesia.

La tensión, presente desde hace más de medio siglo, alcanzó un nuevo punto crítico tras las consagraciones episcopales realizadas en Écône (Suiza) el 1 de julio de 2026 sin mandato pontificio. El Vaticano declaró que ese acto constituyó un cisma y anunció la excomunión de los obispos, sacerdotes y de quienes adhieran formalmente a la Fraternidad. 

El origen de la Fraternidad.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, antiguo superior general de los Padres del Espíritu Santo y una de las figuras más influyentes del sector conservador durante el Concilio Vaticano II.

Lefebvre aceptaba íntegramente el magisterio anterior al Concilio, especialmente las enseñanzas de los papas del siglo XIX y de san Pío X, pero rechazaba varias reformas conciliares que, en su opinión, introducían ambigüedades doctrinales incompatibles con la tradición católica.

Desde entonces, la Fraternidad ha mantenido una estructura internacional con seminarios, escuelas, prioratos y centros de formación en numerosos países.

Una concepción distinta de la Tradición.

El principal desacuerdo no gira únicamente alrededor de la misa en latín.

Para la FSSPX, la Tradición constituye una fuente permanente de la Revelación cuya interpretación debe mantener continuidad con el magisterio anterior. En consecuencia, sostiene que determinadas formulaciones del Concilio Vaticano II -especialmente sobre libertad religiosa, ecumenismo y diálogo interreligioso- requieren correcciones o incluso deberían ser eliminadas.

La Santa Sede, por el contrario, afirma que el Concilio Vaticano II debe interpretarse en continuidad con toda la tradición doctrinal de la Iglesia y rechaza la idea de que represente una ruptura. Bajo el pontificado de León XIV esta interpretación ha sido reafirmada como uno de los ejes de su magisterio. 

La diferencia más conocida es la litúrgica.

La FSSPX celebra exclusivamente la llamada Misa Tradicional Latina según el Misal Romano de 1962, conocido popularmente como rito tridentino.

Sus principales características incluyen:

- celebración íntegra en latín;

- sacerdote orientado hacia el altar (ad orientem);

- mayor uso del canto gregoriano;

- frecuentes momentos de silencio;

- distribución de la comunión de rodillas y en la boca;

- fuerte énfasis en el carácter sacrificial de la Eucaristía.

La Iglesia católica dirigida por León XIV mantiene como forma ordinaria el Misal promulgado tras el Concilio Vaticano II, habitualmente celebrado en lengua vernácula y con una participación más activa de los fieles. Al mismo tiempo, el Papa ha insistido en que toda reforma auténtica debe crecer orgánicamente desde la tradición litúrgica de la Iglesia y no romper con ella. 

Vaticano II: el verdadero punto de división.

Aunque la liturgia concentra gran parte de la atención pública, el núcleo del conflicto reside en la interpretación del Concilio Vaticano II.

Entre los documentos más discutidos por la Fraternidad se encuentran:

"Dignitatis Humanae", sobre libertad religiosa;

"Nostra Aetate", acerca de las relaciones con otras religiones;

"Unitatis Redintegratio", referente al ecumenismo.

La FSSPX sostiene que algunos pasajes de estos textos son difíciles de conciliar con el magisterio previo.

El Vaticano responde que dichos documentos forman parte del desarrollo legítimo de la doctrina y deben leerse a la luz de toda la tradición eclesial, no en oposición a ella. León XIV ha reiterado que el Concilio sigue siendo "la brújula" para la Iglesia del siglo XXI. 

La autoridad del Papa

Paradójicamente, la Fraternidad afirma reconocer al Papa como sucesor de san Pedro.

Sin embargo, sostiene que la obediencia al Romano Pontífice encuentra un límite cuando considera que determinadas decisiones pastorales o disciplinares ponen en peligro la conservación de la fe tradicional.

La Santa Sede rechaza esa interpretación y sostiene que la comunión con el Papa implica aceptar también su autoridad para gobernar la Iglesia universal. Fue precisamente la consagración de cuatro obispos sin mandato pontificio lo que llevó al Vaticano a declarar consumado un nuevo cisma el 1ro de julio de 2026. 

Visión del mundo moderno.

La FSSPX mantiene una postura muy crítica respecto a la secularización, el relativismo moral y determinadas transformaciones culturales contemporáneas. Defiende un modelo de sociedad inspirado explícitamente en la doctrina social clásica de la Iglesia y suele cuestionar tendencias como el relativismo ético, la ideología de género y ciertos aspectos del liberalismo cultural.

Por su parte, el papa León XIV ha defendido la necesidad de dialogar con el mundo contemporáneo sin abandonar la doctrina católica, insistiendo en que la renovación pastoral y el compromiso con la sociedad no significan renunciar a la tradición, sino expresarla de forma comprensible para cada época. 

Dos visiones de la continuidad.

En el fondo, el conflicto no enfrenta simplemente una liturgia antigua con una moderna, sino dos maneras distintas de entender la continuidad de la Iglesia. Para la FSSPX, la continuidad exige conservar prácticamente intactas las formulaciones doctrinales, la disciplina y la liturgia anteriores al Concilio Vaticano II.

Para el papa León XIV y la Santa Sede, la continuidad consiste en mantener la misma fe apostólica permitiendo un desarrollo orgánico de la doctrina, de la disciplina y de la liturgia bajo la autoridad del magisterio de la Iglesia.

Después de más de cincuenta años de tensiones, el nuevo cisma de 2026 ha convertido esa diferencia de interpretación en una ruptura canónica formal. Sin embargo, el debate sobre la relación entre tradición, reforma y autoridad eclesial continúa siendo uno de los desafíos intelectuales y pastorales más importantes del catolicismo contemporáneo.

¿Quiénes son los nuevos feligreses?

Desde la misa diocesana en latín hasta la Sociedad de San Pío X, los jóvenes tradicionalistas difuminan las fronteras.

Cada vez más jóvenes católicos devotos de la Misa Tradicional en latín asisten tanto a las parroquias diocesanas como a la Sociedad de San Pío X, pero esta fluidez podría verse puesta a prueba por posibles nuevas consagraciones episcopales.

Durante mucho tiempo, parecía existir una frontera invisible dentro del mundo tradicionalista, una frontera que rara vez se cruzaba. Por un lado, estaban las parroquias diocesanas que ofrecían la Misa Tradicional en latín o institutos como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP). Por otro lado, estaba la Sociedad de San Pío X (FSSPX), fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre

Pero una nueva generación de católicos está haciendo caso omiso de estas normas tácitas, moviéndose libremente entre diferentes capillas. «Socialmente, es mejor ir a una iglesia diocesana», dijo Sophie>>, de 25 años, que vive en una importante ciudad del oeste de Francia. «Pero doctrinalmente, me identifico más con la Sociedad de San Pío X porque no intentan complacer a todo el mundo y son más directos» en nota con Les Nouveau Chrétiens magazín.

Como la mayoría de estos jóvenes tradicionalistas, Sophie no creció en este mundo. Lo descubrió por casualidad mientras buscaba una parroquia que hiciera hincapié en una «liturgia hermosa». Representa a una generación predominantemente urbana y devota que nunca vivió las batallas litúrgicas del pasado. «No queremos librar viejas guerras. Hoy, el debate no gira en torno a la doctrina, sino a la Misa», afirmó.

Una fluidez que puede ser "circunstancial, tal vez oportunista".

«Mis padres siempre me dijeron que los lefebvristas no formaban parte de la Iglesia, pero nuestra generación hace lo que quiere siempre que sea válido», dijo Charles, de 25 años, feligrés de la Diócesis de Versalles. Estudiante de medicina, valora la posibilidad de moverse entre las capillas de la FSSPX y las iglesias diocesanas, y señala que la misa anterior al Concilio Vaticano II está muy ritualizada y es la misma en todas partes, a diferencia de los misales posteriores al Concilio Vaticano II. Reconoce que esta fluidez es «circunstancial, quizás un poco oportunista».

 El impulso hacia el "pluralismo litúrgico"

En zonas donde las misas tradicionales son escasas, los jóvenes católicos han recurrido a las capillas de la FSSPX, que en 2021 contaba con 125 lugares de culto en toda Francia. Para esta generación, el acceso a la liturgia prima sobre los conflictos ideológicos del pasado; dan gran importancia a los sacramentos.

Marie-Liesse, de 23 años, descubrió la iglesia de San Nicolás de Chardonnet, la principal de la FSSPX en París, mientras buscaba horarios de misa que se ajustaran a su agenda. «Nuestra generación es la que se casa ahora», comentó. «En Francia, los obispos rara vez autorizan bodas según el rito antiguo. Pero la FSSPX tiene sus propias iglesias y sus matrimonios son reconocidos por Roma". Con la excomunión, los nuevos casamientos ya no serán reconocidos.

La "la extraña sensación de no saber si se está en una misa católica o en otra iglesia" es lo que más se repite. Hay misas de sacerdotes progresistas y otros más a la derecha. En una misa en Nigeria adopta costumbres locales, coros estilo góspel. Hay sacerdotes que se niegan a bautizar un niño nacido fuera del matrimonio o de una pareja gay. Otros sacerdotes eso no lo toman en cuenta. Un sacerdote en EE. UU tiene un trato más formal con su feligresía. Pero a 20 km otro sacerdote estadounidense es todo lo contrario. La política interna si influye

 En España, Portugal, Irlanda o Italia el sacerdote era considerado un vecino más, sobre todo en los pueblos, sin dejar de ser consejero espiritual, psicólogo y juez que intermedia en conflicto familiares o vecinales. La falta de vocaciones ha creado la necesidad de "curas viajeros" en la "Europa Vacía" donde viven solo personas de la tercera edad.

Esto deja espacio a nuevas escisiones desde el seno de la Iglesia Católica Romana.

Política y controversias.

Diversos estudios académicos y medios internacionales han señalado que algunos miembros y simpatizantes de la FSSPX mantienen vínculos o afinidades con movimientos nacional-conservadores y sectores de la derecha radical, especialmente en Europa y Norteamérica. Sin embargo, esos análisis distinguen entre esas afinidades políticas y la posición oficial de la Fraternidad, que se presenta principalmente como una organización religiosa dedicada a la preservación de la tradición católica. 

La propia FSSPX rechaza identificarse como un movimiento político y sostiene que su misión es exclusivamente doctrinal y espiritual, aunque sus publicaciones critican con frecuencia el secularismo, el progresismo cultural y determinadas corrientes del pensamiento moderno. Eso en los papeles y sus páginas Web. Su fundador Marcel Lefebvre tuvo se manifestó antisemita y antisionista desde el principio.

Richard Williamson excomulgado, readmitido y excomulgado por segunda vez.

Richard Williamson del Reino Unido, era antisemita y negacionista del Holocausto. Williamson, uno de los cuatro sacerdotes consagrados ilícitamente por Lefebvre en Écône en 1988.

Negacionista del Holocausto que promovió la falsificación antisemita Los Protocolos de los Sabios de Sion y afirmó que los judíos buscaban el "dominio mundial", insistiendo en que los nazis no tenían cámaras de gas. «Creo que la evidencia histórica está firmemente en contra -enormemente en contra- de que seis millones de judíos fueran gaseados deliberadamente en cámaras de gas como parte de una política deliberada de Adolf Hitler», declaró Williamson. "Creo que no hubo cámaras de gas"

Fue expulsado de Argentina después de que una entrevista en la que negaba el Holocausto en 2009 provocara indignación internacional, regresó a Inglaterra y se estableció en Broadstairs, Kent. Mediante un comunicado del 24 de octubre de 2012 de la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, Williamson fue excomulgado de la Fraternidad por decisión del superior general y del Consejo, con fecha 4 de octubre de 2012.No obstante, la dirección de la FSSPX sigue insistiendo en que "rechaza categóricamente la falsa afirmación de que enseña o practica el antisemitismo".

La dimensión geopolítica: del tradicionalismo religioso al nacional-conservadurismo

Durante las dos últimas décadas, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha dejado de ser observada únicamente como un actor del debate interno de la Iglesia católica para convertirse también en objeto de estudio por parte de politólogos, sociólogos y especialistas en movimientos identitarios. El interés no radica en que la FSSPX actúe como una organización política -la propia Fraternidad insiste en que su misión es exclusivamente religiosa-, sino en la existencia de espacios de convergencia ideológica con diversos sectores del nacional-conservadurismo occidental.

Estas convergencias se desarrollan principalmente alrededor de cuatro ejes: la defensa de las raíces cristianas de Europa, el rechazo a los migrantes islámicos, el rechazo al relativismo cultural, la crítica a determinadas formas de globalización política y económica, y la oposición a las transformaciones sociales relacionadas con la secularización, la teoría de género, el aborto y la eutanasia.

Desde comienzos del siglo XXI, el ascenso de movimientos soberanistas en Europa ha creado un entorno en el que parte del discurso tradicionalista católico encuentra mayor receptividad. En países como Francia, Italia, Polonia, Hungría, Bélgica, Austria y España, diversos dirigentes políticos han recurrido con frecuencia a referencias sobre la "civilización cristiana europea", la defensa de la familia tradicional o la preservación de la identidad nacional, temas que también ocupan un lugar importante en el discurso de numerosos autores vinculados al tradicionalismo católico. Varios miembros de los partidos políticos españoles PP y VOX son integrantes plenos de FSSPX.Tambien en la derecha y ultraderecha del movimiento de Le Pen.

Ello no implica que exista una coordinación institucional entre la FSSPX y esos partidos o movimientos. La relación suele expresarse mediante redes intelectuales, conferencias, publicaciones, fundaciones, asociaciones culturales y medios de comunicación que comparten diagnósticos semejantes sobre la crisis espiritual y cultural de Occidente. En ese espacio confluyen, además de miembros o simpatizantes de la Fraternidad, católicos pertenecientes a otras realidades eclesiales, intelectuales conservadores, académicos, periodistas y organizaciones civiles.

En Francia, donde nació la FSSPX, el tradicionalismo católico mantiene desde hace décadas una presencia significativa dentro del universo intelectual de la derecha conservadora. Algunos de sus simpatizantes participan activamente en asociaciones provida, movimientos familiares, instituciones educativas independientes y revistas dedicadas a la defensa de la identidad cristiana. Sin embargo, los investigadores distinguen entre la posición oficial de la Fraternidad y las opciones políticas particulares de sus fieles, que abarcan un amplio espectro del conservadurismo.

En Italia, España y Bélgica pueden observarse dinámicas similares. Determinados medios de comunicación cercanos al tradicionalismo difunden artículos favorables a proyectos soberanistas o nacional-conservadores, aunque esa orientación no constituye una doctrina oficial de la FSSPX. La Fraternidad continúa definiéndose, ante todo, por criterios doctrinales y litúrgicos antes que por un programa político.En Europa Central, especialmente en Polonia y Hungría, el contexto presenta características diferentes. Allí la identidad nacional ha permanecido estrechamente vinculada al cristianismo debido a la experiencia histórica del comunismo. Como consecuencia, ciertos planteamientos defendidos por la FSSPX encuentran un terreno cultural más receptivo, aunque la mayor parte del tradicionalismo católico organizado continúa desarrollándose dentro de estructuras plenamente reconocidas por la Iglesia.

En América del Norte también se observa un fenómeno comparable. Diversos intelectuales tradicionalistas, algunos cercanos a la FSSPX y otros pertenecientes a comunidades en plena comunión con Roma, participan en debates sobre libertad religiosa, educación, bioética y límites del poder del Estado. En ese contexto han surgido vínculos personales con sectores del conservadurismo estadounidense, aunque las posiciones políticas de los fieles son diversas y no responden a una dirección centralizada.

En América Latina, la influencia política de la Fraternidad ha sido considerablemente menor. Su presencia se concentra sobre todo en seminarios, colegios, prioratos y apostolados locales. No obstante, en países como Argentina, Brasil, Chile y México algunos de sus simpatizantes colaboran con organizaciones provida, asociaciones de defensa de la familia y plataformas críticas del progresismo cultural. Más que una participación partidaria, se trata de una convergencia en torno a cuestiones morales y antropológicas.

La irrupción de las redes sociales ha amplificado estas conexiones. Plataformas digitales, canales de vídeo, pódcast y publicaciones electrónicas permiten que discursos provenientes del tradicionalismo religioso circulen junto a contenidos de naturaleza política, generando comunidades virtuales donde se mezclan debates teológicos, históricos y culturales. Esa interacción ha favorecido que algunos observadores identifiquen a la FSSPX como parte del ecosistema intelectual del nacional-conservadurismo, aunque numerosos especialistas advierten que esa caracterización simplifica una realidad mucho más diversa.

Desde la perspectiva del Vaticano, el principal motivo de preocupación no reside en las preferencias políticas de los fieles tradicionalistas, sino en el riesgo de que determinadas corrientes ideológicas terminen subordinando la universalidad de la Iglesia a proyectos nacionales o identitarios. La Santa Sede ha reiterado que el cristianismo posee una vocación universal que trasciende fronteras, culturas y sistemas políticos, y ha advertido contra cualquier instrumentalización de la fe con fines partidistas.

Por su parte, la FSSPX sostiene que su prioridad continúa siendo la conservación de la doctrina, la liturgia tradicional y la formación espiritual de los fieles. Sus responsables rechazan que la Fraternidad pueda ser definida como una organización de extrema derecha o un movimiento político, y afirman que las opciones partidarias corresponden a la responsabilidad personal de cada católico.

Así, la importancia geopolítica de la FSSPX no deriva tanto de su capacidad de movilización electoral como de su influencia dentro de un espacio intelectual y cultural que cuestiona aspectos centrales de la modernidad occidental. En un escenario marcado por la crisis de las identidades nacionales, el debate sobre la inmigración, la secularización y la transformación de los valores tradicionales, la Fraternidad continúa siendo un referente para sectores que consideran que la recuperación de la herencia cristiana constituye un elemento esencial para redefinir el futuro de Europa y, en menor medida, de otras regiones del mundo.

Esta vez, no hay indicios de que Roma deje la puerta abierta. A menos de dos años del inicio de un pontificado que León XIV ha construido en torno a la unidad de la Iglesia, el asunto de la FSSPX se erige ahora como la crisis más importante de su papado hasta el momento, y ha tratado a sus cismáticos de extrema derecha con mano de hierro.

Hoy la extrema derecha católica, (dentro del mismo Vaticano y en la FSSPX) han proporcionado legitimidad clerical a una red de capillas cismáticas, predicando en enclaves católicos radicales y, en el proceso, codeándose con negacionistas del Holocausto, teóricos de la conspiración y elementos de la extrema derecha.

Esto resulta especialmente evidente en Irlanda, recientes repuntes de la movilización católica ultraconservadora, la agitación antiinmigrante y los teóricos de la conspiración de extrema derecha.

Aunque numéricamente menor la FSSPX, su radicalismo ideológico le confiere una influencia desproporcionada.  Las campañas militantes contra la comunidad LGBT y la hostilidad hacia la democracia liberal, antislámica, antinmigrante. Aunque oficialmente se ha desvinculado su retórica con la negación del Holocausto, las teorías conspirativas antisemitas, no toda la feligresía lo rechaza.

Los sermones y las doctrinas combinan con frecuencia la piedad católica con polémicas antimodernistas.

Los informes de observadores en Irlanda y Gran Bretaña el aumento de grupos de activistas de extrema derecha, incluidas aquellas reuniones que desdibujan la línea entre la devoción religiosa y la retórica política.

En Irlanda la afluencia a misa o actividades de la Iglesia han decaído en los últimos años, debido a los múltiples casos de pedofilia y tráfico de niños huérfanos en hogares de madres solteras.

Terreno fértil, donde la movilización de la extrema derecha ha aumentado drásticamente desde 2020, una coalición de católicos descontentos, teóricos de la conspiración y activistas extremistas. Los espacios "sagrados", tanto literales como simbólicos, donde el extremismo de ultraderecha se normaliza bajo el pretexto de la piedad católica. Irlanda demuestran los riesgos de la mezcla entre el catolicismo cismático y la política de extrema derecha.

Mientras Irlanda se enfrenta a una creciente agitación antiinmigrante y el Reino Unido sigue lidiando con el extremismo de ultraderecha, que exige una estrecha vigilancia. Los sectores más radicales del tradicionalismo católico siguen siendo un lugar propicio para la política extremista. 

Conexiones de extrema derecha.

La FSSPX ha sido objeto de escrutinio durante mucho tiempo por albergar a extremistas. Pero la infiltración de la ultraderecha ha sido constante.

Reino Unido: La FSSPX en Londres y las Midland cuentan con miembros feligreses que se solapan, entre ellos personas vinculadas al BNP, veteranos del Frente Nacional y el Grupo de la Gran Bretaña Tradicional, funcionan como espacios donde estos activistas encuentran refuerzo ideológico.

En Francia e Italia, la ultraderecha también se conecta con redes católicas tradicionalistas más amplias, incluidas aquellas que históricamente han tenido vínculos con la extrema derecha, desde Action Française hasta grupos católicos neofascistas contemporáneos. 

¿Podría Trump estar detrás de todo esto, infiltrado en la Iglesia Católica?

La brecha entre el presidente Donald Trump y el pontífice estadounidense ha hecho cada vez más evidente. El papa León XIII ha criticado repetidamente las políticas migratorias del presidente Donald Trump y la guerra en Irán, y ahora Trump le devuelve las críticas. ¿Podría esta división presagiar una escisión en la Iglesia Católica?

En abril de 2026, el Papa León XIV pronunció su "condena más enérgica hasta la fecha" a la guerra en una vigilia por la paz en la Basílica de San Pedro, según CBS News. "¡Basta de guerra!", exclamó durante el servicio religioso. La verdadera fuerza se "manifiesta al servicio de la vida". El presidente no se tomó bien la crítica. León (Papa) es "terrible para la política exterior" y debería "comportarse como papa, usar el sentido común y dejar de complacer a la izquierda radical", declaró Trump en Truth Social.

El intercambio se produjo tras una "dura reprimenda" durante una reunión en enero entre funcionarios del Pentágono y un diplomático del Vaticano, según The Free Press. El mensaje de los funcionarios del Departamento de Defensa fue claro: la Iglesia "más vale que tome partido" en el escenario mundial. Un funcionario estadounidense anónimo "llegó incluso a invocar el Papado de Aviñón", el período del siglo XIV en el que la monarquía francesa trasladó por la fuerza el papado de Roma a Francia. Ambas partes restaron importancia al informe de The Free Press. Aun así, la tensión entre los líderes católicos y la Casa Blanca "no ha hecho más que aumentar desde el inicio de la guerra con Irán", según The Atlantic.

«No habrá un segundo Aviñón», declaró Christopher Hale en el boletín informativo Letters from Leo. Los funcionarios que invocaban esa historia del siglo XIV estaban haciendo una «amenaza contra la conciencia del mundo», pero la Casa Blanca no podrá repetirla.

Una reciente encuesta de popularidad publicada por NBC News reveló que "Leo quedó en primer lugar en un ranking de 14 figuras públicas. Esto lo convierte en la "figura pública más popular del mundo". Trump no puede competir. "El pueblo estadounidense apoya al Papa León XIV". 

Leo se ha resistido a Trump como un manifestante en una protesta contra la monarquía, según Gustavo Arellano de Los Ángeles Times. Los críticos acusarán al papa de tener un «síndrome de odio a Trump» y señalarán que se opone a los deseos del 55% de los católicos que votaron por el presidente en 2024. Sin embargo, la administración Trump ha retirado fondos a organizaciones benéficas católicas y ha criticado a los obispos disidentes. El papel de León XIV es dar testimonio de las palabras de Cristo, quien habló más sobre el cuidado de los pobres que sobre la guerra. A diferencia de Trump, Leo nos insta a defender algo más allá de nosotros mismos.

¿Y ahora qué?

El debate sobre la guerra se está extendiendo al ámbito religioso, creando una división entre los evangélicos proisraelíes que apoyan al presidente y los comentaristas católicos que se muestran cada vez más hostiles a la política exterior de Trump. El informe sobre el caso Aviñón seguirá generando tensiones dentro de la comunidad católica estadounidense y del movimiento MAGA.

¿Quiénes fueron los antipapas? La sorprendente historia de los líderes que desafiaron al poder del Vaticano.

Durante buena parte de la historia del cristianismo, la figura del Papa no siempre estuvo exenta de conflictos. Hubo épocas en las que dos personas aseguraban ser el verdadero líder de la Iglesia Católica. Uno con la legitimidad oficial del cónclave; el otro, sostenido por facciones enfrentadas al poder de Roma. Estos segundos eran conocidos como antipapas, y no eran simples impostores: tenían respaldo político, eclesiástico e incluso popular. Históricamente, los antipapas y sus seguidores no se consideraban usurpadores sino las personas legítimas para ostentar el cargo de pontífice, señalando al obispo de Roma como quien carecía de legitimidad para ostentar dicho cargo

Este fenómeno, que se dio entre los siglos III y XV, fue una de las expresiones más claras de las internas dentro de la Iglesia. En plena puja por el control espiritual y también político, los antipapas fueron la cara visible de rupturas profundas. Representaban a sectores que no reconocían al Papa en funciones y que buscaban imponer su propia autoridad dentro de la Institución.El título se utiliza especialmente cuando se trata del papa en cuanto cabeza visible de la Iglesia como obispo de Roma, sea en oposición a un pontífice o bien en periodos de sede vacante. El título de antipapa no implica la adhesión a una doctrina contraria a la fe católica, sino la pretensión de hacerse con una jurisdicción que no le pertenece según la Iglesia.

¿Quiénes eran los antipapas y por qué surgieron? Eco, Suiza el nuevo Avignon?

El término "antipapa" viene del latín y se refiere a quien reclama para sí el papado mientras otro ya ocupa oficialmente ese lugar. Según la Enciclopedia Britannica, existieron cerca de 40 casos en la historia. Estos personajes no surgieron por capricho: detrás de ellos solía haber emperadores, nobles, e incluso cardenales que buscaban forzar cambios o imponer su influencia sobre Roma.

Para Leandro Duarte Rust, historiador especializado en el papado medieval, el fenómeno de los antipapas es clave para entender cómo funcionaba el poder eclesiástico en los primeros siglos.

"El antipapa solía ser elegido de forma irregular, muchas veces tras disputas o deposiciones dudosas del Papa anterior", explica en su investigación. La división que provocaban era tal que a menudo se hablaba de cismas, y se los tildaba de "falsos pontífices" o "pseudopapas".

Los antipapas desafiaban directamente al papa en funciones y eran sostenidos por facciones eclesiásticas, nobles o emperadores. Foto: Archivo Clarín. Los antipapas desafiaban directamente al papa en funciones y eran sostenidos por facciones eclesiásticas, nobles o emperadores. 

El último antipapa de la historia.

Aunque hoy suene lejano, el problema de los antipapas no se resolvió hasta mediados del siglo XV. El último de ellos fue Félix V, originalmente conocido como Amadeo VIII, quien asumió como antipapa entre 1439 y 1449 tras una decisión del Concilio de Basilea.

Su mandato duró diez años, hasta que las presiones de las coronas de Francia, Inglaterra y Sicilia lo obligaron a renunciar. Luego fue "reintegrado" como cardenal, cerrando así una etapa llena de turbulencias.

Las luchas de poder dentro de la Iglesia Católica fueron una de las causas principales del surgimiento de los antipapas. 

La situación se ejemplifica mucho mejor estudiando el Gran Cisma de Occidente, que estalló después de la elección de Urbano VI en el año 1378, debido a su comportamiento, los vicios de su corte y las dudas sobre su ortodoxia. Los cardenales se volvieron a reunir en la ciudad de Fondi, Italia y en un cónclave depusieron a Urbano VI para elegir al antipapa Clemente VII, que se trasladó a Aviñón.

El Cisma de Occidente, entre 1378 y 1417. En ese período, el liderazgo de la Iglesia estuvo completamente dividido. Roma tenía su Papa, pero Aviñón, en el sur de Francia, también. Durante un tiempo, incluso llegó a haber tres papas simultáneos. Cada uno con sus propios seguidores, su equipo de cardenales y su aparato administrativo.

Fue una verdadera crisis de legitimidad que solo se resolvió décadas después, con un acuerdo que buscó restaurar la unidad.

Una línea del sedevacantismo, iniciada por monseñor Guérard des Lauriers (exprofesor de la Universidad Gregoriana y del seminario internacional de Écône de la Hermandad San Pío X) se adscribe al sedeprivacionismo, también llamado «tesis de Cassiciacum». Este reconoce a los pontífices posconciliares como materialmente pontífices, es decir, que ocuparían de manera práctica la Sede Apostólica, mas no como formalmente pontífices debido a su condición de herejes. Es decir que no son papas "formales" pues ni sostendrían ni propagarían íntegramente la fe católica. Esta postura es mantenida por un sector del sedevacantismo, principalmente el Instituto Mater Boni Consilii, fundado por discípulos de Guérard des Lauriers, los editores de la revista Sodalitium.

La comunidad FSSPX reconoce la autoridad papal de Roma, actualmente León XIV, aunque esto no impidió que sus miembros fueran excomulgados.

Versión 1 gobernanza.

La máxima autoridad dentro de la congregación es el Consejo de Obispos. Los obispos son quienes ordenan a los sacerdotes, y los nuevos obispos son consagrados por los mismos obispos ya ordenados, pero con la autorización papal. Los obispos de la FSSPX consagraron nuevos obispos sin la confirmación papal, lo que les valió la excomunión.

Versión 2 gobernanza según chatGPT

"La máxima autoridad es el Consejo de Obispos": técnicamente no es exacto. La FSSPX está gobernada por un Superior General, asistido por dos asistentes y un Consejo General. Los obispos tienen un papel muy importante, pero no constituyen formalmente la máxima autoridad de gobierno.

La comunidad FSSPX es una comunidad numerosa, con alrededor de 600.000 miembros -y en crecimiento-, con apoyo económico y político de sectores de la derecha, especialmente en Europa, Estados Unidos y algunos países latinoamericanos. Podría unirse a otras decenas de congregaciones contrarias al Concilio Vaticano II.

Si el seminario de la FSSPX desea seguir creciendo, debería separarse de la actual Iglesia Vaticana y nombrar sus propios arzobispos, cardenales y su propio Papa. No estarían en desobediencia según sus propios fundamentos, ya que ellos continúan considerándose católicos apostólicos romanos.

Écône (comuna de Riddes, cantón del Valais, Suiza) es el centro histórico y espiritual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX/SSPX). Allí, Marcel Lefebvre fundó en 1970 el primer seminario de la Fraternidad, que con el tiempo se convirtió en su principal centro internacional de formación sacerdotal.

Écône es un núcleo urbano suizo perteneciente a la comuna de Riddes, en el distrito de Martigny, cantón de Valais. Se encuentra enclavado entre las poblaciones de Saxon y Riddes, en la parte suiza de los Alpes Peninos o Alpes Valesanos. Cuenta con aproximadamente 2.985 habitantes y forma parte de la Suiza de habla francesa.

El seminario es una de las seis casas de formación que posee la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), aunque el nombre Écône se utiliza a veces para referirse al movimiento fundado por monseñor Marcel Lefebvre. De hecho, en Suiza, cuando se habla de "Écône" suele evocarse a la Fraternidad San Pío X en su conjunto, más que al seminario o a la aldea.

Los principales edificios de la FSSPX en Écône son:

  • International Seminary of Saint Pius X.

  • Iglesia del Inmaculado Corazón de María. La iglesia principal del seminario recibe el nombre de Église du Cœur Immaculé de Marie.

  • Claustro (en construcción y ampliación). Desde finales de 2024, el seminario desarrolla un importante proyecto de ampliación con la construcción de un claustro tradicional, que sustituye antiguos edificios anexos.

  • Explanada de las ordenaciones.

Frente al seminario existe una gran explanada donde, históricamente, se celebraban las ordenaciones sacerdotales cuando la antigua capilla no tenía capacidad suficiente.

Otros edificios vinculados al complejo. 

Además de la iglesia y el seminario, el recinto cuenta con:

  • residencia del rector;

  • residencia de profesores;

  • talleres y edificios de mantenimiento;

  • cocinas y servicios;

  • estacionamientos para peregrinos;

  • jardines y viñedos que rodean el complejo.

Hay solicitudes para la construcción de hoteles y emprendimientos comerciales en Écône o en las poblaciones cercanas del valle. La zona tiene potencial turístico, siempre que conserve el estilo arquitectónico alpino y los paisajes verdes.

 

Me ha despertado interés la comunidad FSSPX, si usted también les dejo el contacto.

En Uruguay puede contactarse en:

Capilla Nuestra Señora del Carmen

Isla de Flores 1930

Montevideo, Uruguay

Misas: segundo y cuarto domingo de cada mes, a las 11:00 horas.

 

Para más información, contactarse con el Priorato San Pío X (Buenos Aires).

Teléfono: +54 11 4792-1556

https://fsspx-sudamerica.org/es 

 

Michael Mansilla

michaelmansillauypress@gmail.com

https://michaelmansillauypress.blogspot.com

Columnistas
2026-07-14T16:54:00

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