Civil War en Estados Unidos, cada día más actual. Esteban Valenti
21.01.2026
Originalmente esta columna se publicó en https://www.laondadigital.com.uy/archivos/90497. Como es una película que supera la actualidad, decidí publicarla en UYPRESS con los cambios impuestos en los últimos días. Me refiero al film la Guerra Civil.
Como es obvio esperábamos una película sobre la guerra civil de los EE.UU. norte contra el sur, entre 1861 y 1865, comenzando el 12 de abril de 1861 con el ataque a Fort Sumter y terminando en abril de 1865 con la rendición confederada, resolviendo temas clave como la unidad nacional y la esclavitud. Y en realidad nos asomamos al abismo de un enfrentamiento actual, tremendamente actual donde dos estados occidentales California y Texas se enfrentan y derrotan al gobierno federal, tomando violentamente Washington D.C.
En otro momento podría ser pura ficción, hoy aunque nos refugiemos en la oscuridad del ambiente de la proyección, la realidad actual en los EE.UU. nos atrapa, nos revuelca, nos multiplica todos los miedos. Porque es una guerra civil que involucraría a todo el planeta. No hay posibilidad de distraernos, todos los días el actual gobierno norteamericano alimenta los miedos adentro y afuera de los EE.UU.
La película Civil War es del 2024 dirigida por Alex Garland (conocido por Ex Machina y Aniquilación), es un thriller bélico distópico que genera mucha conversación por su crudo retrato de un conflicto interno en los Estados Unidos modernos.
Es "distópica», porque el gobierno asfixia a la población, es una exageración (¿???) de un problema actual (tecnología, política, ecología) y la protagonista es una periodista gráfica, fotógrafa que comienza a ver las grietas del sistema e intenta luchar.
Originalmente la elección de dos estados como California y Texas, que han sido de diferente signo partidario, demócratas y republicanos que se unen contra el poder central pretende que no se alinee en ninguna dirección tradicional. Es imposible, con la realidad actual.
Incluso la elección de la bandera de los Estados Occidentales, con las mismas barras, pero solo con dos estrellas es también un mensaje lleno de simbologías.
La historia no se centra en acciones bélicas sino en un grupo de periodistas y fotógrafos de guerra que recorren un país en guerra, para hacerle un entrevista al presidente en funciones, antes de que caiga la Casa Blanca. Todo mientras el presidente lanza mensajes sin ningún sustento, proclamando su victoria. Mensajes que son una enorme farsa...
La pregunta que agobia es cual es la causa de una guerra tan feroz dentro de un país que hoy proclama su superioridad sobre todo el resto del planeta y las respuestas, no están en la película, ni siquiera se roza el tema. Las respuestas están en la actualidad.
Hay detalles muy expresivos, Sammy el gordo periodista del New York Times muere en una acción para salvar a sus colegas. El viejo y gordo New York Times, con la vestimenta, los breteles del viejo periodismo.
Lee Smith, es una fotoperiodista veterana y endurecida, que ha cubierto duras guerras y tiene la ilusión que con sus imágenes de barbarie y muerte lejanas, iba evitar que eso sucediera en los EE.UU. Wagner Moura es un periodista, entusiasta y adicto a la adrenalina. Jessie, una joven, casi una niña, aspirante a fotógrafa que ve en Lee un referente.
Otro detalle muy sutil, es cuando la comitiva que va de Nueva York a Washington D.C. quiere cargar nafta, y un grupo de hombres armados y sin bando, solo aceptan el pago en dólares canadienses. El horror de la guerra está en un cobertizo cercano donde tienen colgados, luego de feroces torturas a pobres personajes que trataban de sobrevivir.
Después hay trompadas, sin sutilezas, pinceladas del EE.UU. actual e imaginario, un pueblo que cree evadirse totalmente de la guerra, hasta sus tiendas funcionan y venden ropa y en el otro extremo unos milicianos con uniforme, que descargan un camión lleno de cadáveres en un enorme foso común y nos recuerdan la guerra y las masacres en los Balcanes.
Milicianos sin bandera, pero claramente basura blanca "white trash", que asesinan a dos periodistas por el solo hecho de no ser norteamericanos.
Las escenas de disparos tienen un sonido extremadamente realista y fuerte para incrementar el impacto, junto a escenas de guerra muy cruentas y bien filmadas. Los norteamericanos son los mayores expertos, no solo de las filmaciones bélicas...
Es una película cara, con grandes costos de producción. No tengo idea de cómo la recibió la crítica y el público norteamericano, seguramente la supuesta ambigüedad política, hoy en día no puede ni siquiera mencionarse.
https://www.laondadigital.com.uy/archivos/90497
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)