Crónica de una Invasión Anunciada y el Nuevo Orden de la Fuerza. Pablo Andrade
06.01.2026
El paso de las horas, comienza a despejar interrogantes. El supuesto "narcoterrorismo" y "dictadura" son solo parte del relato. Todo se reduce a controlar el petróleo junto al petrodólar y asegurar supremacía geopolítica. Logrado ello, pueden quedarse los que estaban en segunda línea.
1. Un plan definido.
La preparación de la invasión, fue planificada en forma precisa, que sumó al aislamiento del presidente venezolano y su legitimidad una serie de acciones que responden a los objetivos geopolíticos de los EEUU. Debilitamiento de los organismos internacionales para lo cual la invasión israelí en Palestina y la guerra de Ucrania fueron fuentes importantes. Uso de los aranceles para dividir los bloques económicos y obligar a negociaciones bilaterales. Sugerentes intercambios con Putin de un posible reparto de zonas de influencia. Tensión sobre China desde Japón. Movimientos de protesta en Irán.
Con ese escenario preparado, se comienza a desarrollar una ofensiva dirigía a naturalizar la intervención. El control sobre el mar del caribe, el ataque "terrorista" o "pirata" en el mar, primero contra el supuesto "narcotráfico" y luego sobre el "petróleo". El sistema internacional lo aceptó implícitamente, más allá de tímidos cuestionamientos, y abrió la puerta a la intervención directa.
2. Petróleo sobre Democracia
Lo que Washington intentó presentar como una "misión de rescate democrático" se reveló rápidamente como una operación de control de recursos. El despliegue militar y nuclear no se mantiene como simple presión; era el preludio de una ocupación que el propio Donald Trump ya ha confirmado con el anuncio de una "segunda ola" de intervención.
Mientras que en décadas pasadas se ocultaban las intenciones de la Casa Blanca bajo el manto de la libertad, hoy la palabra "Petróleo" ocupó el centro del discurso. Estados Unidos no actuó como garante de la ley, sino como un verdugo que busca asegurar las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, intentando frenar el acceso al mismo por parte de los BRICS y la sustitución del dólar como moneda única en el comercio petrolero.
3. Traición y Complicidad: El Factor Interno
Un despliegue de 150 aeronaves para paralizar Caracas y la extracción limpia de un jefe de Estado solo fue posible mediante la complicidad interna. El pago de la recompensa de 50 millones de dólares ha introducido una lógica de "mercantilismo bélico" en las fuerzas venezolanas. A pesar de los avanzados sistemas de defensa aérea suministrados por Rusia en 2025, la falta de respuesta militar pone un manto de duda sobre una posible infiltración.
4. El Espejo del Pasado y el resurgimiento de un Hitlerismo Moderno
El discurso de "América Primero" se ha transformado en una versión moderna de la supremacía del siglo XX. El uso del terror, la propaganda del miedo y la deshumanización del rival para cohesionar al pueblo estadounidense guarda ecos aterradores de los discursos de 1937 y 1938.
La no oposición a la invasión realizada, está validando el principio de que "el líder fuerte está por encima de la ley", promoviendo la erosión de las instituciones democráticas tanto a nivel nacional como internacional. La técnica clásica de la propaganda hitleriana para justificar la aniquilación de "los otros", se renueva en la narrativa de Trump, etiquetando cualquier oposición como "comunismo", "narcoterrorismo" o "amenaza a la civilización occidental".
Un segundo componente es la generación de "Satélites Ideológicos". Al igual que en la década de 1930 existieron regímenes que emularon el modelo del Tercer Reich o se sometieron a él por afinidad ideológica, en 2026 vemos un fenómeno similar. Estos gobiernos (en países como Argentina, sectores de Italia, Hungría o El Salvador) no apoyan a Trump por un beneficio nacional directo, sino por una identificación fanática con el modelo de fuerza, aunque ello implique la claudicación de la soberanía.
El ataque a Caracas no es una acción solitaria de Washington; es el triunfo de una red global de gobiernos de extrema derecha que han decidido intercambiar el Derecho Internacional por la voluntad de un solo hombre. Esta 'Internacional de la Fuerza' -que se extiende desde las capitales europeas hasta el Cono Sur- proporcionan el marco legal (o la falta de condena en los organismos internacionales) para que EE. UU. actúe con impunidad, en un marco de sumisión absoluta. Sobre esta base, se destruye el escudo de la "No Intervención" que protegía a los propios países.
Un tercer factor presente, es la exacerbación nacionalista que incluye boicot sobre los organismos internacionales, reafirmación racista o xenófoba manifiesta en el combate a la migración, y el expansionismo apoyado en la doctrina de intervencionismo unilateral. Es la materialización de las peores amenazas expansionistas que, desde algunos sectores de Washington, no duda en anunciar futuras intervenciones en Panamá, Cuba, México o incluso Canadá y Dinamarca cuando pretende anexar a Groenlandia.
El Nuevo Hitlerismo, en su escala expansiva, llega a aplaudir la internalización de la fuerza, validando la eliminación del adversario mediante el terror militar. Al aplaudir el uso del "gran garrote", los líderes del nuevo ecosistema, están alimentando una fiera que no reconoce fronteras.
Como ocurrió en 1938, los aliados menores del autoritarismo creen que su sumisión los protegerá, sin entender que, en la lógica del imperialismo explícito, no hay aliados, solo recursos y territorios a su servicio.
5. La caída de los actores equilibradores y la "Puerta Abierta".
Este no es un "rescate" democrático. Es una invasión. Una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y de la Convención de Viena y de Ginebra, y del principio más elemental que rige la convivencia entre naciones.
El resultado de este proceso, se consolida con el quiebre de la Legalidad Internacional, que no da respuesta que detenga o aísle, a quien ha realizado un acto de agresión criminal bajo el Derecho Internacional Humanitario. Al destruir el principio de soberanía nacional y la inviolabilidad del territorio, Estados Unidos no solo captura un objetivo estratégico, sino que anula el marco legal que impedía a otras potencias actuar de la misma forma en sus propias áreas de influencia.
La ONU ha sido reducida a la irrelevancia absoluta y el mundo ha retrocedido a una lógica de bloques y fuerza bruta.
Europa ha perdido su poder de negociación e intermediación, al influjo de los partidos de extrema derecha europeos funcionales a la estrategia de EEUU. Al apoyar la operación en Venezuela, rompen la tradición europea de respeto al derecho internacional y los derechos humanos, transformando al continente en un apéndice logístico de la estrategia de Washington.
Cuando la fuerza reemplaza al derecho, todos quedamos a merced del próximo agresor. Hoy fue Caracas; mañana podría ser cualquier país que se atreva a cuestionar el poder asfixiante del imperio. América Latina no debe normalizar este atentado contra su propia existencia como región soberana.
El multilateralismo ha recibido su golpe de gracia, y dejado la "Puerta Abierta" para la igualdad de justificaciones por parte de las diversas potencias, poniendo fin a la contención global. Al ignorar la Carta de la ONU para invadir Venezuela, Washington le otorga a Rusia y China la "licencia moral" y el precedente jurídico para ejecutar acciones de corte idéntico.
Hasta 2025, existía un respeto tácito por las esferas de influencia para evitar el choque directo, sin embargo, esta acción implica la ruptura del equilibrio. Al golpear el principal aliado de Rusia en el hemisferio occidental, EE. UU. ha roto el pacto no escrito, o ha creado un nuevo pacto. La respuesta de Rusia y China puede provocar un efecto dominó de invasiones preventivas.
Pero aún más dramática, es la "puerta abierta" hacia la diplomacia nuclear. La protección contra la agresión unilateral, y la "igualdad de derechos para las potencias" ofrecen la supremacía de los equilibrios sustentados en el poderío militar, sobre el Derecho Internacional colocando como única garantía de la soberanía al arsenal atómico.
6. ¿Qué Hacer? Un Llamado a la Resistencia Ética
El nuevo orden mundial en disputa, que ha escalado la competencia económica y tecnológica hacia el plano bélico, logró utilizar la desaprobación y el aislamiento de la dictadura de Maduro como justificación para su nueva fase.
Para poner freno a este proceso, y muy especialmente a los factores que se encuentran por detrás de los discursos -reseñados anteriormente- es imprescindible que la sociedad civil tanto a escala local como a nivel mundial, asuma un papel protagónico.
- Construcción de un Frente de Resistencia Jurídica y Civil
La sociedad no debe aceptar el hecho consumado, y debe impulsar una acción política centrada en:
A. Activación del "Estado de Alerta Soberana": Los movimientos sociales, sindicatos y organizaciones políticas, deben impulsar la movilización bajo la consigna de laautodeterminación y no intromisión.
B. Boicot a la Narrativa de la "Normalización": Impedir que los gobiernos de extrema derecha (los "lacayos sumisos") presenten la captura como un evento policial o jurídico ordinario.
Se debe exigir, a través de la presión callejera y parlamentaria, el desconocimiento de cualquier autoridad impuesta por la fuerza militar extranjera.
C. Ante la parálisis de la ONU, la sociedad civil debe organizar foros internacionales para juzgar el acto de agresión, documentar las víctimas civiles en Caracas y denunciar la violación de la convención internacional.
- Un discurso de Desobediencia y Claridad
La expresión debe ser contundente para romper la "barbarie ideológica":
A. Expresar claramente que la paz no es la ausencia de conflicto bajo la bota de un portaaviones nuclear. La expresión política debe subrayar que no es democracia lo que traen 150 aviones de combate sino una ocupación colonial.
B. Reivindicación de una "Tercera Posición" reafirmando que la acción militar no fue contra la dictadura interna venezolana, que EEUU respetó aceptando la sustitución de Maduro por toda la línea de poder existente en el país. Es imprescindible la condena al terrorismo de Estado internacional. No se trata de defender a Maduro, sino de defender el derecho de los pueblos a decidir su destino sin ser bombardeados.
C. Llamado a la Objeción de Conciencia Internacional: Dirigirse al pueblo de los Estados Unidos y a sus tropas para recordarles que están siendo utilizados como herramientas de un expansionismo petrolero que pone al mundo al borde de una guerra nuclear.
- El Rol de los Actores Políticos Comprometidos
Los dirigentes que no deseen ser recordados como cómplices del "hitlerismo" moderno están llamados a dar una respuesta a la altura de los acontecimientos:
A. Promover un Bloque de Neutralidad Activa: La expresión política debe ser la defensa a ultranza de la Doctrina de No Intervención. Esto implica votar en contra de cualquier resolución que pretenda legitimar la "segunda ola" de ataques anunciada por Trump.
B. Impulsar medidas concretas en los organismos internacionales, que limiten derechos en sus instituciones a los Estados que violen la Carta de las Naciones Unidas, incluyendo su suspensión en el Consejo de Seguridad.
C. Exigir la Transparencia sobre las Víctimas: No permitir que el silencio sobre las muertes civiles y militares se mantenga.
- No minimizar el Riesgo Nuclear
Debe haber expresiones claras en rechazo de la demencia que significa la escalada nuclear. No se debe mencionar en vano, sino como un límite infranqueable. La sociedad debe expresar que ni el petróleo venezolano, ni ninguna fuente de riqueza ambicionada por cualquier potencia del mundo, justifica el fin de la civilización. Se debe presionar a los gobiernos para que exijan el retiro inmediato de las fuerzas nucleares de la región del Caribe.
- La Sociedad ocupando su lugar.
La sociedad civil debe convertirse en la expresión política de la dignidad regional: América Latina no es el patio trasero para las aventuras electorales de Washington ni un botín de guerra para sus corporaciones petroleras.
Por ello, el discurso, la organización y la movilización social, debe levantar claramente las banderas de la Paz, la Libertad y el respeto de la autodeterminación de los puebles.
Cuando la fuerza reemplaza al derecho, todos estamos en peligro. Hoy fue Caracas; mañana será cualquier capital que se atreva a decir "no". La ley de la jungla, una vez instaurada, no discrimina.
Pablo Andrade
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias