Cuando el proceso de potabilización del agua trae más problemas que soluciones. Michael Mansilla

20.03.2026

Es posible que la gente siga consumiendo contaminada del grifo especialmente si proviene de embalses donde el vital elemento permanece en reposo. Los residuos orgánicos, incluida quema de pastos, incendios forestales, vegetación o animales muertos y sobre todo el aporte de aguas residuales sin tratamiento.

Las cenizas y otros contaminantes pueden llegar a los embalses y a las aguas superficiales, las mismas fuentes que la mayoría de las plantas potabilizadoras utilizan para suministrar agua potable. Estos contaminantes representan un desafío para las plantas potabilizadoras, ya que los desinfectantes adicionales que añaden para eliminar patógenos pueden generar riesgos para la salud, al igual que las propias tuberías.

Un dilema sin salida para las plantas de tratamiento.

Las plantas de tratamiento se enfrentan a un desafío imposible. Si no añaden suficientes productos químicos para desinfectar el agua contaminada con desechos orgánicos, los patógenos pueden proliferar. Pero añadir más productos químicos para mitigar el riesgo puede generar aún más subproductos de la desinfección.

Los subproductos de la desinfección se forman cuando la materia orgánica presente en el agua interactúa con los desinfectantes químicos, como el cloro. Esta interacción puede continuar en las tuberías a medida que el agua llega a los hogares. Cuanto mayor sea la cantidad de desinfectantes utilizados o de materia orgánica en el agua, mayor será la cantidad de subproductos que salen del grifo. Muchos de estos subproductos aún no se han estudiado a fondo, mientras que otros representan riesgos conocidos para la salud.

Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), publicado en Science of the Total Environment en 2022, reveló que hasta el 71 por ciento del agua potable procedente de aguas embalsada presentaba niveles más altos de subproductos de desinfección.

Investigaciones recientes demuestran que la materia orgánica, aguas residuales y los químicos tóxicos, pueden contaminar las fuentes de agua potable hasta por ocho años. Asimismo, otro informe de la EPA señaló que las plantas y los sistemas de almacenamiento podrían no estar preparados para gestionar la afluencia de contaminantes.

Debido a que las plantas de tratamiento de agua siguen protocolos estrictos para manejar los contaminantes y es posible que tengan que mantener protocolos de desinfección reforzados durante años después.

Las investigaciones también han encontrado evidencia de que los altos niveles de nitrato y rastros de arsénico en el agua potable pueden aumentar el riesgo de metahemoglobinemia, una afección que afecta a los glóbulos rojos, así como de cáncer colorrectal, afecciones tiroideas y defectos del tubo neural.

La exposición prolongada a niveles elevados de arsénico en el agua potable puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón y vejiga, enfermedades cardíacas y trastornos del desarrollo en los niños.

Los científicos descubrieron el anión cloronitramida en el agua potable tratada con cloramina, lo que pone de manifiesto los posibles riesgos para la salud y la necesidad de realizar más investigaciones sobre su toxicidad.

El anión cloronitramida, un subproducto de la desinfección del agua hasta ahora desconocido que podría tener implicaciones para la salud pública.

Los científicos han descubierto un nuevo compuesto químico presente en el agua potable de Estados Unidos, que podría exponer a uno de cada cinco estadounidenses a un riesgo para la salud aún no identificado.

Investigadores de la Universidad de Arkansas han identificado el anión cloronitramida, un subproducto de la desinfección del agua hasta ahora desconocido que podría tener implicaciones para la salud pública.

Toxicidad aún desconocida.

El compuesto recientemente identificado, el anión cloronitramida (expresado químicamente como Cl-N-NO2 -), es un producto final de la descomposición de la cloramina inorgánica. Si bien su toxicidad aún se desconoce, los investigadores están preocupados por su prevalencia y similitud con otros compuestos tóxicos. Es necesario realizar más estudios para evaluar su riesgo para la salud pública, escribieron los investigadores.

Las cloraminas, compuestos químicos que contienen cloro y amoníaco y que se utilizan para eliminar bacterias, virus y otros organismos que pueden causar enfermedades, han sido utilizadas por las empresas de suministro de agua desde la década de 1930. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), más del 20 % de los estadounidenses consume agua potable tratada con cloraminas.

La controversia de las tuberías de plástico.

Uno de los debates más polémicos en torno a la contaminación por incendios forestales se centra en la causa de la contaminación en las tuberías de distribución cuando el agua de origen no parece ser el factor determinante.

El problema quedó patente tras los incendios en California en 2017 y en 2020. Algunos investigadores creen que una de las causas de la contaminación podría ser las tuberías de plástico, tanto interiores como exteriores, que pueden liberar benceno y otros COV (compuestos orgánicos volátiles) en el agua tras la exposición al calor intenso de los incendios forestales. En un estudio de 2021 publicado en Environmental Science: Water Research & Technology, los investigadores expusieron varios tipos de tuberías de plástico para agua potable a temperaturas elevadas que oscilaron entre 392 y 752 grados Fahrenheit. Descubrieron que la mayoría de las tuberías liberaban COV, incluido el benceno. Los científicos concluyeron que las tuberías de plástico, incluso las enterradas, podrían exponerse a suficiente calor durante un incendio como para liberar COV en el agua potable que llega a los grifos.

Sin embargo, el Consejo de Investigación de Plásticos, un instituto de investigación independiente, afirmó en un análisis que gran parte de la ciencia que señala a las tuberías de plástico como fuente de contaminación por COV después de un incendio tiene "graves fallos", ya que las investigaciones han demostrado que la contaminación se produce de otras maneras.

Chris De Armitt, doctor en polímeros y ciencia de superficies, y fundador y presidente del Consejo de Investigación de Plásticos, declaró a que, durante los incendios forestales, el humo de los árboles en combustión se introduce en las tuberías, contaminando el agua con benceno. Según algunos informes, cada kilogramo de madera dura quemada produce 1 gramo de benceno en el humo.

Los trihalometanos.

 En Uruguay el agua potabilizada, los niveles de trihalometanos (THM) del agua de Montevideo se ubican por encima del valor máximo permitido a nivel nacional, de acuerdo con lo reportado tanto por OSE, como por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) en las últimas semanas.

Los THM son compuestos químicos asociados a la desinfección del agua con cloro para que esta sea apta para el consumo. Estos se forman cuando el desinfectante reacciona con otros compuestos que están en el agua, como pueden ser materia orgánica o bromuros, explicó OSE en un reciente informe de su impacto.

La Organización Mundial para la Salud -que sostuvo que el consumo prolongado de esta agua "puede tener un efecto cancerígeno"- consultó si "existiría un riesgo con el consumo en períodos cortos de tiempo en personas con factores de riesgo o susceptibilidad genética de desarrollar patologías malignas".

La histórica crisis hídrica que vivió el país en 2023 despertó preocupación a varios niveles. La falta de infraestructura, por ejemplo, para contar con más agua potable disponible -que generó que el gobierno de Luis Lacalle Pou avanzara con el proyecto Arazatí o que el actual de Yamandú Orsi lo reemplazara por construir una represa en Casupá junto a otras obras. Crearan un nuevo espejo de agua, otro embalse de agua, agua estancada que es el origen de los problemas para potabilizar el agua.

Pero el agua tiene nuevos usos que la hacen más estratégica: Al consumo humano, ganadero, industrial se suma a el agua (y electricidad) necesaria para mantener los data center que a nivel mundial consumirán el 40% del agua potabilizada a nivel mundial. El país que no tenga suficiente agua potable se retrasara en el avance de la tecnología.

 

Michael Mansilla

michaelmansillauypress@gmail.com

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2026-03-20T10:39:00

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