Cuando se "jodió" la democracia. Danilo Arbilla
30.10.2026
El cambio presidencial en Venezuela dispuesto por Trump parecía insuperable. Sin embargo ¿qué me dicen de lo que esta pasando en Brasil?
El jefe del partido triunfador en las elecciones generales del 4 de octubre, pero que no pudo vencer en el balotaje al presidente en ejercicio, iba a ser apresado después del acto electoral, el que, dicho sea al paso, fue "prorrogado" atendiendo denuncia, precisamente del presidente y candidato a la reelección. El flamante "reo", con mayoría en el parlamento, tuvo el dato, no entregó pasaportes y huyó hacia el norte en vuelo con "escalas técnicas" y asilo, o algo así, asegurado por orden o deseo del presidente de EEUU. En Miami fue recibido por su hermano, también requerido por la justicia del país persecutor donde, además, está preso el padre de ambos.
Con todo ello Gabriel García Marquez se hubiera hecho una fiesta, pienso.
Y falta mucho por ver e imaginar. ¿Qué va a hacer el presidente de EEUU?: en lo suyo es imprevisible. Ver por el otro lado cómo enfrentará el reelecto presidente los efectos de sus "desarreglos" de las últimas semanas que le permitieron ganar, (plata y beneficios a mano abierta). ¿Cómo hará para cumplir? No tiene ni la chance de acusar al gobierno anterior pues él era su titular. Además, ¿cómo va a hacer para parar la fuga de capitales que asusta hasta a los que miran de afuera?
Viendo lo que se ve y parafraseando a Mario Vargas Llosa, otro grande, cabría hoy la interrogante sobre cuándo fue el momento en que se jodió la democracia; ¿cuándo fue que se jodió el sistema democrático republicano?
Yo tengo una teoría: la democracia se jodió o empezó a deteriorarse el 26 de setiembre de 1960
cuando el primer debate televisado de la historia entre Richard Nixon y John Kennedy. Ese día la apariencia, el estar "producido" y los brillos primaron por sobre el contenido. Un mes y medio después los ciudadanos de la entonces mayor democracia del planeta eligieron a su presidente por la pinta, por su look. Sin detenerse en lo que cada uno proponía; se dejaron impactar por un Kennedy bronceado y maquillado, de traje azul oscuro y camisa celeste que le ganó desde el arranque a un Nixon pálido y sin maquillaje, con sombra de barba, sudoroso, con camisa blanca y traje gris claro.
Lo más triste es que Nixon "ganó" entre quienes siguieron y oyeron el debate por radio.
Ese día comenzó el show, el espectáculo, el maquillaje, el glamour, el populismo y la demagogia, los expertos y la manipulación: los debates pasaron a ser una instancia obligatoria e imprescindible y una especie de certificado de "elección democrática". Bien por la TV. Y como el show debe continuar vinieron los balotajes: más debates y cosmética, más insultos, menos contenidos, más mentiras, demagogia y populismo y manipulación total. Y eso era antes, imaginen lo que es hoy con los "avances" tecnológicos. Cada vez el "soberano" sabe menos acerca de a quién elige y de por qué lo elige. Eso explica, supongo, la existencia y la presencia de tantos de esos señores que pueblan el firmamento y ocupan asientos presidenciales y que solo coinciden entre si en su odio contra de la libertad de expresión y el derecho de la gente a saber.
¿Cómo hubiera titulado Gabo?: "De republiquetas bananeras y otras pestes". No lo veo, pienso que optaría por: "En este planeta va a pasar algo".
Y va a pasar. Ojalá sea pronto. Para no quedarme con la curiosidad.
Danilo Arbilla
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias