Cuba: política, ideología y emoción. Esteban Valenti

06.04.2026

Al final de esta nota voy a colocar un poema recitado el famoso cantautor cubano Israel Rojas y una nota del primer actor también cubano Enrique Bueno, no voy a fingir, ni voy a desmentirme, me emocionaron. Mucho.

El arte tiene esa capacidad de meterse en las contradicciones, en las tensiones e incluso en las negaciones del alma humana. Esa es sin duda una de las expresiones supremas del arte, cuando es eso y no propaganda o publicidad. Podemos diferenciarlas, pero no es fácil.

Me hice de izquierda en 1962, a tres años de la Revolución Cubana y la seguí admirando y queriendo por muchos años. Mi vida política e ideológica estuvo más vinculada a Cuba que a la propia URSS. No solo por la epopeya militar de derrotar a Batista y luego a los mercenarios de Playa Girón, sino también por lo que influyó en varias generaciones.

La irreverencia de construir algo diferente a 90 millas de los Estados Unidos y hacerlo con un desparpajo que expresaba los sentimientos de rebeldía de una parte importante de América Latina. Era una revancha histórica no solo de los cubanos, sino de tantos pueblos que sufrimos las invasiones, los golpes y la prepotencia imperial norteamericana. Y eso no se olvida.

A todo eso le agrego experiencias personales, yo fui a Cuba por primera vez en 1966, tenía 18 años y participé del Congreso Latinoamericano de los Estudiantes, el CLAE. Allí conocí el socialismo, porque mi pasaje por Parga de camino a La Habana, fue una cachetada política, moral y anímica. Dos años después nos explotó a todos en la cara, con la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia. Todavía seguía enamorado del socialismo y defendí esa tremenda barbaridad y sufrí las derrotas más notables en las asambleas estudiantiles de secundaria, que antes ganábamos casi siempre. Perdimos por mayorías oceánicas.

En la 4ta CLAE en La Habana, los uruguayos de la FEUU y la CESU, nos diferenciamos notoriamente de las otras delegaciones. Primero, éramos organizaciones representativas y al regreso teníamos que rendir cuentas de nuestras actuaciones y votaciones. Pero lo que más nos distinguió es que la delegación de la FEUU estaba compuesta por militantes de las diferentes corrientes de la Federación en ese momento: el GAU, el ROE, la UJC, el Comité Universitario, los independientes, es decir los que no tenían un grupo específico. Y votamos siempre en conjunto.

Es que algunas resoluciones y algunas payasadas, no podían ser acompañadas por los uruguayos, éramos una bichos raros y diferentes. No votamos las mociones que impulsadas por la FEU cubana y algunas organizaciones existentes, como la Federación Venezolana, la FUA Argentina o peruana y otras y, unas cuantas más, totalmente inexistentes, sellos con solo dos sedes, en Londres o en una isla del Caribe, que proclamaban que había llegado el tiempo de la lucha armada en todo el continente.

¡Fue hace 60 años! Y los uruguayos ya éramos diferentes, por las oratorias, por las mociones que votamos todos juntos. (Yo no votaba porque era dirigente de los estudiantes de secundaria). Todavía quedan dos integrantes de esa delegación vivos. Que pueden testificar. No es una anécdota, fue una conducta que se repetía en el movimiento sindical y naturalmente político. En la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) muchos recordamos que el único líder político latinoamericano que no se puso de pie a aplaudir el discurso de Fidel Castro fue el secretario general del PCU, Rodney Arismendi. No se puede decir lo mismo de toda la delegación política uruguaya. Y vaya si los comunistas uruguayos éramos solidarios con Cuba.

Pero esa fue una foto histórica que recorrió el continente y algo más, un océano de gente aplaudiendo y vivando, toda la tribuna de pie y un solo dirigente, sentado y sin aplaudir.

Cuba nunca hizo pesar esas diferencias, antepuso siempre un profundo sentido de solidaridad con nuestro pueblo y con todas sus organizaciones. Luego del golpe de estado de 1973, el país del mundo que recibió mayor cantidad de asilados fue sin duda Cuba. En la Argentina los uruguayos escapados eran más, pero no eran refugiados...y algunos pagaron con sus vidas.

Tengo una relación muy directa con esa solidaridad del gobierno y especialmente del pueblo cubano con los uruguayos, mi actual esposa, su hijo y su esposo estuvieron 8 años en la isla, viviendo como los cubanos, momentos a veces muy difíciles y otros diferentes. Y participando de los vaivenes de la política económica, del modelo económico y social y de la vida política. Además de usufructuar de  las posibilidades académicas que brindaba Cuba.

Tengo otra experiencia, en todos los viajes que hice a Angola entre 1978 y 1984, vi con mis propios ojos, incluso conversando con Arismendi y Agostinho Neto que el apoyo militar y económico de Cuba había sido fundamental para derrotar a la UNITA el FNLA y sobre todo a los sudafricanos y los mercenarios portugueses. Conozco a fondo la batalla definitoria en Cuito Cuanevale. Los cubanos comandados por el general de más alta graduación que tuvo Cuba, que llegó a comandar las tropas cubanas en la batalla del Ogaden (Etiopía contra Somalía) y ser el comandante en jefe de dos de las tres regiones militares de la isla, el general Arnaldo Ochoa. Que luego fue fusilado y lo digo claramente, nunca logré una explicación aceptable. Nunca.

Para los imbéciles que cada vez que nombro Angola piensa o se refieren a los diamantes, les recuerdo que yo en varias de mis novelas, desde la primera (Las Viudas Rojas o Naufragios) denuncie duramente la corrupción que se fue adueñando del gobierno angoleño, con José Eduardo dos Santos y sus dos hijos, que llegaron a ser los más ricos de África.

Pero los idiotas son irreducibles. Hace 37 años que vivo en el mismo apartamento, 13 años que tengo la misma camioneta y todos mis hijos trabajan y yo sido haciéndolo y tengo 78 años. Mi esposa Selva también trabajó toda su vida. Seguramente los diamantes los tengo para llenarme el ataúd.

Volvamos a lo que importa. Cuba fue solidaria con Uruguay y sus diversos gobiernos y especialmente con sus médicos, sus oftalmólogos que cambiaron para siempre la salud de los ojos y la vida de decenas de miles de uruguayos.

Fuimos solidarios contra el bloqueo a Cuba y creo que, con diferencia de un solo gobierno democrático de 1985 a la fecha, todos votaron contra el embargo norteamericano a Cuba. Con la sola excepción del gobierno de Jorge Batlle, que incluso rompió relaciones con Cuba.

Todo eso no me impide opinar, al contrario, me duele pero me obliga a afirmar que la situación actual en Cuba, no es solo por el embargo, ni siquiera por la asfixia que le está imponiendo Trump, las causas estructurales son el fracaso del modelo económico, político, social y cultural, que además se ha ido desbarrancando, perdiendo una de sus características principales, con el surgimiento de la desigualdad profunda en la sociedad cubana, no en clases sociales tradicionales, sino entre la burocracia civil y militar que maneja el poder y la gran mayoría del pueblo.

Es un fracaso inocultable por los millones de cubanos que se han tenido que ir de la isla, de lo contrario la situación sería mucho peor, en todo sentido y lo es por la vida llena de privaciones que viven, mejor dicho sobrevive la gran mayoría de la población.

Fracaso, porque yo recuerdo en una reunión que tuvimos en La Habana,  una delegación del PCU a las 3 de la madrugada en el Palacio de la Revolución, con Fidel Castro, luego de la cual yo le hice un reportaje que apareció en La Hora Popular. En la reunión nos dijo una frase que nunca olvidaré: "si en algún momento tuviéramos que utilizar la fuerza para reprimir al pueblo, esto se acabó"

Recuerdo que algunos años después, el 5 de agosto de 1994 fue la primera gran protesta masiva contra el gobierno desde el triunfo de la Revolución en 1959. en el Malecón y "L", y Fidel Castro fue en un jeep, se bajó y sin guardia alguna, se puso a dialogar y a discutir con la gente. Y logró desarmar esa manifestación.

La manifestación más grande, extendida y reprimida de los últimos años fue la del 11 de julio de 2021 comenzó en San Antonio de los Baños pero se extendió rápidamente a más de 50 localidades, con el Malecón de La Habana como el punto de mayor visibilidad internacional.

Fue duramente reprimida, con centenares de detenciones y de condenas hasta a 20 años de cárcel. Prisioneros políticos. Con el socialismo esos presos no cambian de nombre.

Llegamos a nuestros tiempos y aunque se digan con la poesía y la prosa más emocionada, Cuba está en las ruinas, solo Haití está igual o peor que Cuba. Escasea todo, alimentos, medicina, electricidad, agua, transporte y también la libertad, pero no para todos. La cúpula del Partido y de las FF.AA. que manejan una parte importante de la economía no tienen las mismas privaciones que la gran mayoría de la población.

Es cierto que el bloqueo por parte de Trump y sus fanáticos existe, y que también México y su presidenta Claudia Sheinbaum una vez más han demostrado sus principios y su solidaridad, y que empiezan a llegar algunos barcos rusos con petróleo y chinos con arroz. Pero el derrumbe estructural de Cuba no es de los últimos años, viene de lejos y empeora cada día. Se sobrevive. Y eso ya no es una revolución.

Ha dejado de ser una revolución por su situación económica, social incluso anímica, pero sobre todo porque hace muchas décadas se ha paralizado totalmente la circulación de ideas, la elaboración teórico-política, sobreviven bajo una pirámide de burocracia y de pérdida absoluta de libertades. Y sin libertad no hay crítica, y sin crítica no hay revolución.

Existe el peligro que le atribuyamos toda la responsabilidad a la burocracia, pero la burocracia es la consecuencia, no la causa. El papel que lentamente va invadiendo la burocracia es la consecuencia del vacío absoluto de las ideas revolucionarias.

Y menos es una revolución en que los dos personas que están negociando con el gobierno norteamericano, en secreto, son dos parientes de Raúl Castro, el nieto (el cangrejo) y el hijo (el tuerto). No ocupan ningún cargo de importancia, ni en el partido, ni en el gobierno. ¿Qué carajo están negociando? ¿Por Cuba o por Castro?

Me duele, me conmueve, leo muchos mensajes y veo a mucha gente juntando solidaria ayuda para Cuba, pero para el pueblo no para el gobierno. Y solo en este momento, con esta visión política, Fernando Pereira podría afirmar correctamente, como lo hizo recientemente que fue a la isla en solidaridad con su pueblo y no con su gobierno. ¿Se imaginan lo que hubiera sido esa frase hace pocos años?

Aunque estemos contra el bloqueo, contra el estrangulamiento de Trump y sus dementes de ultra derecha, como mucha gente sensible y democrática a nivel de América Latina y del mundo y estamos con el pueblo cubano y rechazamos cualquier amenaza militar a ese país como a otros que semanalmente pronuncia Trump. No perdemos algo fundamental de nuestra condición de izquierda, la grave crisis estructural de Cuba, la incompetencia de sus autoridades y los graves errores de fondo de su modelo, siempre deambulando, pero sin cambiar lo fundamental.

 

(1)   PALABRAS DEL PRIMERÍSIMO ACTOR CUBANO ENRIQUE BUENO

Si algún día me preguntan por qué nunca pude desprenderme de esta tierra, diré que no fue por costumbre, fue por amor. Un amor de esos que duelen, que se quedan pegados a la piel como el calor de agosto y no se van ni con la distancia ni con los años.

Cuba no es solo el lugar donde nací; es la manera en que hablo, en que camino, en que miro a los demás. Es la risa alta en medio de la escasez, el chiste que se inventa cuando no hay qué comer, la mano que aparece cuando todo parece perdido.

He visto a este país en sus días más luminosos y en sus noches más largas. He visto teatros llenos de sueños y también calles llenas de silencios. He visto actores ensayar sin corriente, madres dividir un plato en tres, jóvenes despedirse sin saber cuándo volverán. Y aun así, nunca he visto a un cubano rendirse del todo.

Aquí la esperanza no es una palabra bonita; es un acto de resistencia. Es levantarse cada mañana sin saber qué habrá para el almuerzo y aun así salir a luchar. Es compartir el último café. Es decir "vamos a resolver" aunque por dentro uno esté agotado.

Me duele la despedida constante, el país que se va quedando en fotos, en llamadas por teléfono, en promesas de regreso. Me duele el talento que se escapa porque no encuentra espacio para crecer. Me duele la vejez de los que se quedan esperando.

Pero también me salva la gente. La señora que barre su portal como si fuera un palacio. El muchacho que canta en una esquina sin micrófono. El vecino que toca a tu puerta solo para preguntarte si estás bien. Ese es el verdadero país: el que no sale en los discursos, el que no cabe en estadísticas.

Yo no hablo desde la política, hablo desde la vida. Desde el escenario y desde la calle. Desde el aplauso y desde el apagón. Porque el artista, al final, es un testigo de su tiempo, y mi tiempo ha sido este: amar a Cuba incluso cuando duele.

Si estas palabras se leen en un futuro distinto, ojalá sirvan para recordar que hubo una generación que resistió con dignidad, que no perdió la ternura, que siguió creando aun cuando parecía imposible.

Cuba no es solo sus carencias; es su gente. Y mientras exista un cubano capaz de compartir, de reír, de soñar con algo mejor, este país seguirá vivo.

Yo me quedo con esa imagen: una isla cansada pero de pie, golpeada pero digna, herida pero llena de humanidad.

Porque al final, ser cubano no es un lugar en el mapa... es una forma de amar.

 

(2)   Canción del cantautor cubano Israel Rojas (Buena Fe)

https://www.instagram.com/reels/DWdf_bOjG8G/

 

 

Esteban Valenti
2026-04-06T06:06:00

Esteban Valenti.

Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)