De Fóbal. "Abordando eso gris, que parece la teoría". Jorge Aniceto Molinari
06.07.2026
Don Carlos Solé renegaba en sus relatos de que se quisiera imitar la forma de jugar de los europeos. Hablaba del tuya y mía, de cortita y al pie, y tantas otras que dieron carácter a este nuestro fútbol.
Hay además una característica propia de esta etapa del desarrollo social de la humanidad: el rol del capitán. En el 24 el capitán era José Nasazi. En el 25 en la gira de Nacional por Europa se incorpora por esa gira a Lorenzo Fernández, fundamental luego en el 30, aunque el capitán era Nasazi.
En el 50, el capitán era Obdulio Varela, líder de la agremiación de los jugadores y de la huelga del 48. Obdulio se hacía acompañar por dos lanceros filosos: Eusebio Ramón Tejera capitán en Nacional y Schubert Gambetta. Existía la base de la delantera de Peñarol del 49.
Ya en el tiempo el Maestro Tabárez se aplicó un sistema de capitanatos muy importante. Liverpool de Palma sale campeón uruguayo capitaneado por un chiquilín: Fabricio Díaz. Marcelo Broli cuando arma la selección sub 20 para el Mundial encomienda a Díaz el capitanato.
La experiencia fue formidable, pero la dirección del Fútbol uruguayo la ignoró y pretendió que un formidable técnico como Marcelo Bielsa sustituyera la experiencia en nuestra forma de juego.
El capitán y su rol fundamental en la relación humana del plantel recayó en un excelente jugador capaz de jugadas notables en el Real de Madrid, pero sin el atributo para ejercer esa función, lo que no va en su desmedro, sino comprender que esa función no la puede cumplir.
En el 50 Juan Alberto Schiaffino, también era un notable jugador pero el capitán era Obdulio, y si no estaba él, Tejera.
Si, hay miles de interferencias empresariales que bombardean al fútbol, un gran cuadro no se arma si no se tiene buenos jugadores, sin embargo eso no es suficiente si no existe dentro de la cancha el liderazgo de un capitanato; el técnico es importante pero debe ceder su primacía al que comanda dentro de la cancha.
En Sud Africa, el ordenamiento de Tabárez contó con tres delanteros fuera de serie: Suarez, Forlán y Cavani, nos pasó de todo, pero sentimos que podíamos ser campeones. El tiempo luego jugó en nuestra contra.
Ahora con un medio campo excepcional fracasamos estruendosamente por falta de liderasgos.
Hay que volver a las fuentes; entrenar como los europeos y jugar como se jugó siempre aquí.
Jorge Aniceto Molinari
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias