De las oportunidades a los proyectos. Federico Rodríguez Aguiar

24.09.2026

En una reciente intervención del embajador Fernando Lugris en la Universidad Católica del Uruguay, al analizar el camino recorrido en la relación entre Uruguay y China, surgió un concepto que merece ser llevado más allá del vínculo bilateral: la necesidad de trabajar en la construcción y presentación de proyectos concretos capaces de despertar el interés de potenciales inversores.

La idea adquiere especial relevancia si consideramos el lugar que China ocupa hoy para Uruguay. En 2025 volvió a ser nuestro principal destino de exportaciones, con compras por US$ 3.493 millones, equivalentes al 26% del total exportado. Una relación comercial que, además, ha adquirido una profundidad que excede el intercambio de bienes y que abre espacios para nuevas formas de asociación económica.

Ese escenario plantea una pregunta que deberíamos hacernos con mayor frecuencia: ¿qué tenemos para mostrar?

Durante mucho tiempo, cuando hablamos de atraer inversiones, solemos poner el foco en nuestras fortalezas: estabilidad institucional, seguridad jurídica, ubicación geográfica, recursos naturales, infraestructura, talento o calidad de vida. Todas son condiciones importantes. Pero existe un paso previo que muchas veces queda en segundo plano: tener proyectos concretos para presentar.

Porque una oportunidad no necesariamente es un proyecto. Una idea tampoco. Para llegar a convertirse en una propuesta capaz de captar la atención de un inversor, necesita información, planificación, evaluación y una presentación profesional.

Y allí aparece un desafío interesante para Uruguay, especialmente para los gobiernos departamentales y el sector privado.

Los departamentos conocen su territorio, sus capacidades, sus necesidades y sus oportunidades. Las empresas conocen sus mercados, sus posibilidades de crecimiento y los desafíos que enfrentan. Sin embargo, muchas veces esa información permanece dispersa y no logra convertirse en una oferta articulada hacia potenciales inversores.

¿Por qué no pensar, entonces, en construir verdaderas carteras de proyectos de inversión a nivel departamental?

No se trata de elaborar un catálogo de buenas intenciones. Se trata de identificar, ordenar y preparar proyectos con la información necesaria para que alguien pueda analizarlos. Propuestas que permitan conocer qué se busca desarrollar, qué condiciones requiere, cuál es su dimensión, qué inversión demanda, qué capacidades existen y qué oportunidades puede generar.

En ese proceso, los gobiernos departamentales pueden asumir un papel particularmente relevante como articuladores del territorio. No necesariamente como inversores ni como ejecutores, sino como quienes ayudan a conectar empresas, capacidades, oportunidades y potenciales inversores.

El desafío también interpela al sector privado. Si queremos atraer capital, debemos estar preparados para mostrar no solamente aquello que Uruguay tiene, sino aquello que Uruguay está dispuesto y preparado para desarrollar.

China ofrece un escenario especialmente significativo para pensar esta cuestión. La relación bilateral ha alcanzado un nivel de madurez construido durante décadas y  se mantiene como nuestro principal socio comercial. Pero precisamente por la profundidad alcanzada, quizás sea momento de pensar en la siguiente etapa: cómo transformar una relación comercial consolidada en nuevas oportunidades de inversión y desarrollo.

Eso requiere una mirada diferente.

No alcanza con preguntarnos cuánto exportamos. También deberíamos preguntarnos cuánto podemos desarrollar. No solamente qué mercados tenemos, sino qué proyectos podemos llevar a esos mercados. Y no solamente esperar que aparezcan inversores, sino estar preparados para salir a buscarlos.

La construcción de una cartera de proyectos puede ser, en ese sentido, una herramienta de desarrollo territorial y de promoción de inversiones. Una forma de transformar oportunidades dispersas en una propuesta concreta y profesional.

Quizás el desafío de los próximos años no sea solamente atraer inversiones, sino construir las condiciones para que cuando un potencial inversor pregunte qué tenemos para ofrecer, podamos responder con algo mucho más poderoso que un discurso: tenemos proyectos.

 

Federico Rodríguez Aguiar. Analista en Marketing, egresado de la Universidad ORT-Uruguay, con sólida formación en estrategias comerciales y desarrollo económico. Su trayectoria académica está complementada por diversas certificaciones y cursos internacionales en áreas clave como la gestión pública, cooperación internacional, y liderazgo.

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2026-09-24T12:19:00

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