Democracia & Tecnologías cuánticas (I) Estado actual de la democracia
02.09.2026
MADRID (Uypress/Guido Petersen*) - En la actualidad, apenas se debate sobre el profundo impacto que las tecnologías cuánticas tendrán en el Estado, el Gobierno, la esfera política y la democracia.
Afortunadamente si existe un amplio debate, iniciativas, programas, etc., sobre la democracia digital, como se puede constatar en el Pacto Digital Global de la ONU, Configurar el futuro digital de Europa de la UE, Iniciativa de Democracia Digital, DemocráTICa, Democracia Digital, Derechos Digitales, European Movement International, y en otros muchos sitios web.
Por primera vez en la historia, con las tecnologías cuánticas se podrán crear y proveer sistemas y soluciones imprescindibles para la creación de un Estado digital plenamente desarrollado y resiliente. En ese contexto, la democracia también será digital, lo que permitirá un ejercicio personalizado, seguro, privado y libre de manipulaciones. La información se procesará y gestionará en tiempo real, independientemente del tamaño de la población o de la complejidad de la información a procesar. Es posible que muchos políticos tradicionales no estén de acuerdo con esta afirmación, pero esas soluciones digitales robustas, y la tenacidad histórica de la humanidad a la hora de buscar soluciones que hagan posible una democracia plena, tendrán la última palabra.
Dada la amplitud del tema, para llegar de forma razonable al impacto que podrían tener las tecnologías cuánticas en la democracia digital he dividido el contenido en tres partes:
- El estado actual de la democracia
- El estado actual de la infraestructura pública digital (IPD)
- Las posibles aportaciones de las tecnologías cuánticas a la democracia digital
Este artículo es el primero de la trilogía en la que abordaré, presentando simbólicamente a la democracia en lugar del hipotético gato del experimento mental de Schrödinger 1 que en un estado de la superposición cuántica puede estar simultáneamente vivo y muerto, la "medición" del estado de la democracia.
"Medición" de estado actual de la democracia en el mundo
En griego democracia significa "poder del pueblo". Llevada a la práctica contemporánea, la democracia es un sistema político en el que la soberanía corresponde al pueblo. O eso es lo que se pretende.
Resumir el estado de la democracia es algo complejo, que va mucho más allá de la realización de elecciones para elegir gobierno y que integra muchos elementos troncales y una amplia serie de indicadores. Por ello al tratar este asunto, en términos generales, me parece acertado el marco conceptual que ofrece para la medición el análisis de los Índices Globales sobre el Estado de la Democracia de International Idea 2.
El Índice de Democracia para 2025 de The Economist, a diferencia de las ediciones anteriores, no contiene la tabla con el índice en sí. Wikipedia, basado en los datos de este índice, con sus 60 indicadores, ha presentado los datos correspondientes al 2025, que es la información que utilizaremos para esta medición 3.
Los colores del mapa muestran el régimen político imperante en 2025 en cada uno de los 165 países incluidos en el estudio, que se pueden agrupar así:
- 61 autoritarios (países donde el pluralismo político es inexistente o está muy limitado), 2 de ellos en Europa.
- 32 híbridos (países que habitualmente tienen fraude electoral, lo que les impide ser democracias justas y libres), 3 de ellos en Europa.
- 48 democracias imperfectas (países donde las elecciones son justas y libres, se respetan las libertades civiles básicas, pero presentan problemas en alguno de los indicadores utilizados), 15 de ellas en Europa. En mi opinión una definición más ajustada a la realidad que esta sería democracias limitadas o con limitaciones relevantes porque, hasta ahora, en la práctica no existe ninguna democracia perfecta.
- 26 democracias plenas (países donde las libertades civiles y las libertades políticas fundamentales no solo se respetan, sino que también se refuerzan mediante una cultura política propicia para el florecimiento de los principios democráticos), 16 de ellas en Europa. Teniendo presente que la inmensa mayoría de estas democracias son representativas, muy orientadas a las votaciones para las elecciones con las limitaciones que ello lleva implícito, creo que una definición más ajustada a la realidad y menos exagerada y rimbombante sería simplemente democracias.
En resumen, que en 2025 solo 74 países del mundo eran democráticos (31 de ellos europeos) y 93 eran no democráticos (solo 5 de ellos europeos). Resulta alarmante que estos datos confirmen la tendencia al debilitamiento de la democracia en el mundo durante las últimas décadas pues en 2024, como muestra el estudio del V-Dem Institute, por primera vez en más de 20 años el mundo tuvo menos democracias (88) que autocracias (91) 4, el modelo político de éxito entre los que desean ordenar y dirigir el mundo a su usanza y semejanza.
A la luz de lo que está ocurriendo en algunos países de América del Norte y Europa en 2026 mucho me temo que, cuando estén consolidados algunos de los procesos políticos en curso en esos países, estos datos no solo continuarán la tendencia negativa de los datos registrados hasta 2025, sino que países históricamente democráticos añadirán cambios cualitativos negativos muy relevantes al estado global de la democracia de 2027. Estamos informados, así que, como dice el refrán, «más vale que Dios nos pille confesados».
En 2025 solo 26 países del mundo gozaban de lo que se define como una democracia plena, por limitada que esta pueda ser al estar excesivamente limitada a su forma representativa. Es sorprendente la cantidad de países democráticos que no están incluidos en esta tabla.
Lamentablemente el mundo actual está rebosante de evidencias de que la democracia representativa (que es la forma dominante de democracia incluida en estos índices) está en declive. De esto dan cuenta múltiples estudios de instituciones de diferentes países especializadas en el seguimiento de la salud de la democracia. La democracia, que desde el siglo XX tan incuestionablemente ha sido útil a la humanidad para avanzar en derechos e igualdad, no solo está estancada, sino que existen preocupantes evidencias de que cada vez más se limitan los derechos de los ciudadanos (léase del pueblo). Entre los factores que afectan directamente a esta tendencia global, está el estado de cuatro indicadores fundamentales de la democracia: la corrupción, la justicia, la participación ciudadana y las libertades civiles.
Según International IDEA, basado en un extenso y detallado estudio de los elementos y variables que directamente repercuten en el resultado resumido en la siguiente imagen, las tendencias globales de la última década muestran que la democracia en el mundo tiene una clara tendencia a debilitarse. Según este estudio, en 2024 el 54 % del total de los países evaluados (94), desde 2018 a 2023 registraron retroceso en al menos un factor de rendimiento democrático; mientas que solo el 32% (55 países) mejoraron en al menos un factor durante ese periodo 5.
Entre todos los múltiples factores más inciden en esta tendencia de la democracia representativa, en mi opinión, tres destacan en la percepción que tenemos de la calidad de la democracia: la corrupción, el estado del derecho y las libertades civiles.
Respecto a la corrupción, la situación queda claramente resumida en el Informe de Percepción de la corrupción en 2025 6:
Demasiados colores intensos (más intenso = más corrupción percibida) en el mapa sobre cómo se percibe la corrupción en el sector público en 182 países y territorios de todo el mundo. Esto es coherente con el hecho de que en un número creciente de democracias del mundo se están debilitando las autoridades anticorrupción, a la vez que crecen los escándalos de corrupción, y también con las crecientes manifestaciones de ataques a la independencia judicial cuando se trata de aplicar la ley a corruptos con poder. Si de alguna forma la sociedad percibe que se aplica aquello de que quien hace la ley hace la trampa, es inevitable que esto repercuta negativamente en las valoraciones que la misma hace sobre el modelo dominante de democracia.
Por eso, más preocupante que la fotografía de un año, es la tendencia a la baja de esa percepción sobre la corrupción registrada en la última década, y el peligro de que esto se convierta en algo endémico del régimen político:
En cuanto a la Justicia, el informe sobre la percepción del estado de la justicia en 2025 7 no es más halagüeño que el de la corrupción:
Muy pocos países en verdes oscuro en el mapa (más verde = mejor estado de la justicia), y exceso en tonos de amarillo y naranja. Y como se puede observar a continuación, lo peor es su tendencia:
Demasiados países en el mapa en tonos rosados y rojos por el deterioro de la Justicia y el derecho al debido proceso. Lo más alarmante es que en ese declive estén incluidos países con buenos índices históricos de democracia.
Tampoco escapa de la tendencia negativa sobre la percepción de la salud de la democracia la libertad global la cual, como se muestra en el informe de Freedom House, hasta 2025, ha disminuido de forma consecutiva durante los últimos veinte años, y esa tendencia incluye países como Estados Unidos, Bulgaria, Italia, Hungría y otros8. Es alarmante constatar que "en un número creciente de democracias, los líderes electos están debilitando a los medios de comunicación, a las autoridades anticorrupción y a la independencia judicial, amenazando así las libertades fundamentales y la democracia" 9.
La situación global de la libertad en 2025 es tan lamentable que, como se puede ver en la imagen siguiente 10, 110 países del mundo (más del 56% de los 195 incluidos en el mapa), no viven en libertad. Demasiados países están en color púrpura en este mapa del mundo.
De las muchas libertades fundamentales que han disminuido en los últimos 20 años, la libertad de prensa y la libertad de expresión son las más afectadas.
Afortunadamente los países democráticos del mundo por ahora resisten a la tendencia global de deterioro de la democracia. Como se puede observar en la siguiente tabla, los 15 países del mundo con las mejores valoraciones en la calidad de la democracia en 2025 ocupan posiciones destacadas en sus cuatro categorías fundamentales:
En esta tabla solo cuatro países (Dinamarca, Finlandia, Noruega e Irlanda), están incluidos entre los quince países con mejores incides en las cuatro categorías fundamentales para medir la calidad de la democracia.
En la tabla es evidente que Dinamarca lidera el ranking de esos indicadores, sin embargo, es un país en el que el espacio de la democracia directa, más allá de las votaciones periódicas al gobierno y el parlamento, está limitado a votar en algunos referéndums que solo pueden convocar el Gobierno y el Parlamento. En el país que lidera los indicadores de la democracia representativa las plataformas ciudadanas no pueden convocar referéndums vinculantes de manera directa, no cuentan con mecanismos que permitan a su ciudadanía modificar o corregir las decisiones de sus representantes, aun cuando estas sean totalmente antipopulares. Creo que es evidente que la madura democracia danesa tiene espacios evidentes para la mejora.
En la tabla también está Uruguay, con un destacado segundo lugar en el indicador de la democracia participativa. En este país las plataformas ciudadanas y las organizaciones sociales cuentan con un mecanismo constitucional para convocar referéndums para derogar leyes (esto requiere la recolección previa y contrastada por la Corte Electoral de un mínimo del 25% de firmas del padrón electoral dentro del año que ha sido promulgada la ley), y también los plebiscitos para introducir reformas constitucionales (que requiere del 10% de firmas). La sociedad uruguaya hace un uso responsable (y en mi opinión ejemplar) de este derecho: desde 1989 al 2026 han celebrado exitosamente 4 referéndums y un plebiscito, el Plebiscito del Agua (2004). Ante el avance de la privatización del agua potable en Uruguay, la Comisión Nacional en Defensa del Agua y de la Vida impulsó el plebiscito, que logró reformar la Constitución y consagrar en ella el acceso al agua potable como un derecho humano fundamental, prohibiendo su privatización de forma definitiva 11.
Democracia y progreso social
Como se muestra en la siguiente tabla, en 2025 los 15 países mejor valorados en el índice de democracia, incluso sin estar entre los 15 países más rico del mundo, también ocupaban puestos destacados en los índices de ese año sobre progreso social, calidad de vida y desarrollo humano:
Los datos de los índices de esta tabla muestran con claridad que los países con democracias más avanzadas son incuestionablemente más justos y prósperos que los +90 no democráticos. A pesar de sus cuestionables limitaciones, las sociedades democráticas plenas son las que ofrecen a sus ciudadanos las mayores oportunidades de libertad, progreso y bienestar. Solo esto justifica cualquier esfuerzo por fortalecer la democracia, hacerla más robusta, eficaz y menos cuestionable para quienes justifican el autoritarismo.
La historia reciente de Noruega muestra la evolución de un país que, gracias a su constancia en la creación y mantenimiento de un sistema democrático robusto y transparente, pasó de ser uno de los más pobres de Europa a principios del siglo XX, a uno de los países con los mejores niveles del mundo en progreso social, calidad de vida y desarrollo humano. En esa transformación ha sido determinante la rigurosa gestión de la riqueza social a través de un sistema de fondos soberanos 12, en el que la riqueza pertenece, de verdad, a todos los ciudadanos, por lo que su gestión está integrada en la arquitectura democrática del país.
Siendo testigos de lo que está ocurriendo en tiempo real en algunos países democráticos en 2026, esperemos que la democracia no solo sea resiliente y soporte la envestida autocrática a la que está siendo sometida, aportando nuevas formas y métodos que permitan profundizar en su calidad, única forma de tener esperanzas de existo sobre su continuidad.
Las recomendaciones de Transparencia internacional 13 para mejorar la democracia están encaminadas a:
- Garantizar instituciones judiciales independientes, transparentes y accesibles.
- Combatir la influencia indebida en la toma de decisiones políticas.
- Garantizar el acceso a la justicia a las personas perjudicadas por la corrupción.
- Fomentar el espacio cívico u la denuncia de la corrupción.
- Mejorar la transparencia y la supervisión de los servicios públicos y la gestión de las finanzas públicas.
- Prevenir, detectar y sancionar la corrupción a gran escala y los flujos financieros ilícitos.
Por su parte el Manual de Democracia 2025 de Brookings 14 formula siete pilares para defender la democracia:
Pilar 1: Proteger las elecciones
Pilar 2: Defender el Estado de derecho
Pilar 3: Luchar contra la corrupción
Pilar 4: Reforzar el espacio cívico y mediático
Pilar 5: Proteger la gobernanza pluralista y combatir la desinformación Pilar 6: Contrarrestar la desinformación
Pilar 7: Hacer que la democracia dé resultados
Todas estas recomendaciones son interesantes y válidas, pero la realidad es que será difícil que las soluciones solo aparezcan por acciones que, sobre todo, estén limitadas al deteriorado ámbito de la democracia representativa tradicional y quienes la gestionan. En el contexto actual lo complejo no solo es cómo implementar estas recomendaciones de forma eficiente en el muy deformado y cada vez menos eficiente modelo representativo, sino que, teniendo presente la tendencia a la constante degradación de la calidad democrática a escala global, las grandes interrogantes sobre el éxito de su defensa deben contemplar las respuestas necesarias sobre quiénes lo ejecutaran y cómo se realizará.
Resumen
El Índice de Democracia y las otras fuentes utilizadas para realizar esta medición se basan, en gran medida, en la democracia representativa que tan bien conocemos y valoramos, con énfasis sobre todo en los procesos electorales, las instituciones y la participación política. En la misma los elementos e indicadores de la democracia directa tienen un papel limitado. Un buen ejemplo de ello es Suiza, que combina un sistema democrático representativo con depurados instrumentos para el ejercicio de la democracia directa, a través de los cuales la ciudadanía puede participar en las decisiones sobre cuestiones locales, regionales y nacionales a través de tres o cuatro citas al año a las urnas, algo que recibe un reconocimiento limitado en las metodologías empleadas para generar estas estadísticas.
Por mucho que se nos presente la democracia representativa como el summum de su madurez, la realidad es que esta solo es una forma histórica, transitoria, de la democracia, surgida como respuesta natural, válida y muy útil para superar las limitaciones reales para el ejercicio de formas más amplias y directas de democracia, y a la inviabilidad de ejercerla eficazmente de forma masiva ante la necesidad de la presencia física de los representantes para validar su autenticidad. En la actualidad la forma hegemónica de democracia en el mundo sea la representativa, pero, para crecer y robustecerse, para responder exitosamente a las nuevas necesidades sociales y a las posibilidades que brindan las tecnologías de la información, tendrá que compartir espacios con nuevas y tradicionales formas de democracia directa. Los casos de Suiza y Uruguay que, en la exitosa combinación de la democracia representativa con el ejercicio de la democracia directa, podrían servir como posible fuente de inspiración para avanzar en el gran objetivo a alcanzar: más democracia.
Como indican los diferentes estudios antes citados, el resultado de la medición del estado de la democracia en el mundo que compartimos hoy no es nada halagüeña: vivimos en un mundo con menos democracias que autocracias. Hay más países del mundo en que la medición indica que la democracia está muerta (o casi muerta), y que solo hay un pequeño puñado de países en las que está viva, saludable y resiliente. Y lo peor de esto es la tendencia: lo que más crece, y a mayor ritmo, son las autocracias.
Teniendo presente los datos utilizados para la medición del Índice de Democracia de The Economist/Wikipedia del 2025, el estado de la situación actual de la democracia en el mundo, por regiones, es más o menos el siguiente 15:
Es evidente que Europa, con sus 31 países en democracia (16 democracias plenas y 15 imperfectas), y 5 países sin democracia (3 híbridos y 2 autoritarios), registra los mejores valores globales del estado de la democracia en el mundo. Esta región, a pesar de las presiones políticas sobre la democracia que está viviendo, es la que reúne las mejores condiciones para avanzar en democracia, para crear nuevas vías, formas y métodos de participación ciudadana en el sistema democrático que mejoren los resultados en las próximas mediciones.
En el otro extremo está la región de Oriente Medio y Norte de África donde, salvo un país con democracia imperfecta (Israel), el resto son países no democráticos. Por difícil que sea, el menor de los cambios en estos países hacia democracias imperfectas será todo un éxito.
Durante los últimos quince años la aplicación de las tecnologías de la información ha conducido a una rápida digitalización de la sociedad que está cambiado drásticamente las formas y medios a través de los cuales realizamos una parte importante de las relaciones sociales, económicas, institucionales, políticas, etc., todo lo cual también está repercutiendo, aceleradamente, en las relaciones de producción y de poder y, por ello, en las formas en que se practicará la democracia. Bienvenidos a los albores de la era digital.
Salvo que se desee negar las evidencias (algo que últimamente está muy de moda, como el terraplanismo), el futuro de la humanidad, entre otras muchas características, será digital o virtual, como me gustaría seguir expresando al referirme al resultado de la digitalización de procesos y relaciones sociales 16. La digitalización de la actividad humana, como bien visualizaba Pierre Lévy en el hoy lejano 1999, "también influye sobre nuestras formas de colectividad: las comunidades virtuales, las empresas virtuales, la democracia virtual... Aunque la interconexión de los ordenadores del planeta en el ciberespacio desempeña un papel crucial en las transformaciones en curso, se trata de un telón de fondo que ha acabado sobrepasando ampliamente a la informatización"17.
Estas transformaciones producto de la digitalización también incluyen al Estado y a la democracia. La digitalización de sus instituciones y del sistema político, más pronto que tarde, también transformará profundamente las formas en que se organiza y gestiona el sistema democrático por lo que, progresivamente, también se ejercerá de forma digital, o expresado en cualquiera de los términos más en desuso que se han aplicado a este asunto: virtual, democracia electrónica, e-democracia o "ciberdemocracia"18, etc. Y lo más importante, más allá del término empleado, aportando más democracia.
Debido a su escasa madurez, y a las limitaciones actuales de las tecnologías de la información, en la actualidad la democracia digital sobre todo está orientada a extender algunos elementos de la democracia representativa al entorno digital por lo que, en general, se limita a mejoras en diferentes formas de la participación ciudadana, de la transparencia y la información sobre los procesos electorales. Por supuesto que esto está muy bien, pero está muy lejos de una democracia digital madura, que también incorporará formas digitales de democracia directa.
La digitalización segura y responsable permitirá superar las limitaciones históricas, tanto temporales como geográficas del sistema político actual que exigen la presencia física de un reducido número de representantes de los ciudadanos. Permitirá:
- Ofrecer oportunidades sin precedentes para fortalecer la democracia e implementar nuevas formas de participación directa e interacción digital a escala social con las garantías adecuadas de privacidad. Además, garantizará la transparencia de la gobernanza en tiempo real.
- Practicar la democracia de formas más amplias, habituales, continuas, directas y decisivas de lo que estamos acostumbrados. Crear nuevas formas y mecanismos democráticos que simplifiquen la aplicación de las opciones legales, como los referéndums y los plebiscitos. Minimizar los excesos de aquellos que, una vez elegidos, socavan los principios de la democracia entre unas elecciones y otras, a pesar de haber alcanzado sus cargos gracias a la propia democracia.
- Dotar a los ciudadanos con herramientas eficaces de democracia directa para incrementar la participación en los debates políticos y en las decisiones concretas, que sirvan poder contrarrestar, por ejemplo, los crecientes peligros que representan para la democracia
- los grupos de presión que actúan en defensa de intereses privados, usualmente en conflicto con el interés público.
- el poder que acompaña a la descomunal concentración de riquezas en manos de una persona o empresa, que sueñan con crear y administrar, como si fueran empresas privadas, ciudades de su propiedad completamente nuevas (llámese Charter cities, Startup cities, Ciudades Libres, etc.), gobernadas por un sistema de leyes e instituciones propio y preferencial respecto a las del país en las que se crean.
El avance de la democracia digital no será fácil ni sencillo, dado su profundo impacto en el actual sistema democrático representativo al que están vinculados tantos intereses y las esferas de poder dominantes. La digitalización de la democracia podría ser una oportunidad de oro para dar "varias vueltas de tuerca" a la optimización de la democracia representativa y profundizar las formas del sistema político en el que la soberanía, efectivamente, corresponde al pueblo.
Un Estado democrático maduro y robusto, entre otras cuestiones, es garante de justicia social, derechos individuales y colectivos, libertad, igualdad y progreso. Y es así porque se corresponde con una sociedad altamente civilizada, capaz de ofrecer un sólido marco de convivencia y tolerancia, así como un papel activo en relación con el propio Estado.
Más que la riqueza en sí (incuestionablemente necesaria), es la democracia la que ofrece a la sociedad las herramientas más adecuadas para la gestión eficiente y transparente de la riqueza social y con ello, la que proporciona las mayores oportunidades para el progreso y el bienestar de los ciudadanos. Por ello, todo lo que atenta contra la democracia también lo hace contra el progreso social y la libertad; todo lo que no contribuya a fortalecer a la democracia difícilmente conllevará a un progreso y bienestar social sostenible. No es casual el odio visceral que demuestras los totalitarios, dictadores y autócratas a todo lo que "huela" a democracia.
Teniendo presente el resultado de la medición del estado actual de la democracia, y sus tendencias a escala global durante los últimos veinte años, creo que es necesario tomar conciencia sobre la relevancia vital de lo que, justo ahora, está en juego para la humanidad.
El avance hacia la democracia digital debe asentarse sobre bases sólidas. Además de los cambios estructurales, jurídicos, políticos y culturales necesarios, las administraciones públicas tienen la responsabilidad tecnológica de crear, proporcionar, mantener y ampliar infraestructuras públicas digitales (IPDs) eficaces, resilientes, altamente seguras y fiables. Además, como mostraré en el último artículo de esta trilogía, para cumplir los objetivos de máxima seguridad y poder satisfacer las cada vez mayores y cambiantes necesidades de las sociedades democráticas, las IPDs deberán comenzar a incorporar, más pronto que tarde, las tecnologías cuánticas a sus sistemas digitales.
Para conocer el estado del arte en este indicador tecnológico tan importante para el presente y futuro de la democracia digital, la próxima entrega se centrará en la medición del estado de las IPDs.
Ver artículo completo en:
https://www.quantumpath.es/es/2026/09/01/democracia-tecnologias-cuanticas-i-estado-actual-de-la-democracia/
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* Guido Peterssen Nodarse -Fundador de startups especializadas en software cuántico. Co-creador de QuantumPath® y de tecnologías, productos, métodos y servicios que facilitan la aplicación práctica de la Ingeniería de Software Cuántico al desarrollo profesional y a los servicios de software híbrido (cuántico/clásico). Amplia experiencia como investigador, profesor universitario y director de empresas de software y centros de capacitación técnica. Casi toda una vida dedicada al diseño y gestión de soluciones de software prácticas y reales. Una vocación extendida al software cuántico. Trabajando en el diseño y desarrollo de sistemas de software híbridos cuántico/clásicos listos para la industria.
REFERENCIAS
1 Erwin Schrödinger. https://es.wikipedia.org/wiki/Erwin_Schr%C3%B6dinger
2 The Global State of Democracy 2025. Democracy on the Move. International IDEA. 2025
https://www.idea.int/sites/default/files/2025-09/global-state-of-democracy-2025-democracy-on-the move_0.pdf
3 The Economist Democracy Index. Wikipedia.
https://en.wikipedia.org/wiki/The_Economist_Democracy_Index
4 Nord, Marina, David Altman, Fabio Angiolillo, Tiago Fernandes, Ana Good God, and Staffan I. Lindberg. 2025. Democracy Report 2025: 25 Years of Autocratization - Democracy Trumped? University of Gothenburg: V-Dem Institute. https://www.v-dem.net/documents/61/v-dem-dr__2025_lowres_v2.pdf
5 The Global State of Democracy 2025. Democracy on the Move. Chapter 2
Global Patterns, p. 13. International IDEA. 2025 https://www.idea.int/sites/default/files/2025-09/global state-of-democracy-2025-democracy-on-the-move_0.pdf
6 Corruption Perceptions Index 2025. Transparency Internationa. 2026.
https://files.transparencycdn.org/images/CPI-2025-Report-EN.pdf
7 Rule of Law Index® 2025. World Justice Project (WJP). 2026. https://worldjusticeproject.org/rule-of-law index/downloads/WJPIndex2025.pdf
8 FREEDOM IN THE WORLD 2026. The Growing Shadow of Autocracy. Freedom House. 2026. https://freedomhouse.org/sites/default/files/2026-03/FIW2026_final_digital%20%281%29.pdf
9 FREEDOM IN THE WORLD 2025. The Uphill Battle to Safeguard Rights.p. 16. Freedon House. https://freedomhouse.org/sites/default/files/2025-02/FITW_World_2025_Feb.2025.pdf
10 Freedom House. Libertad en el mundo. https://freedomhouse.org/explore-the-map?type=fiw&year=2026
11 Ley N° 18610. LEY DE POLITICA NACIONAL DE AGUAS. PRINCIPIOS RECTORES. Normativas y Avisos Legales del Uruguay. Centro de Información Oficial. https://www.impo.com.uy/bases/leyes/18610- 2009
12 Government Pension Fund Global. About the fund. Norges Bank Investment Management. https://www.nbim.no/en/about-us/about-the-fund/
13 Corruption Perceptions Index 2025. Transparency Internationa. 2026.
https://files.transparencycdn.org/images/CPI-2025-Report-EN.pdf
14 DEMOCRACY PLAYBOOK 2025. SEVEN PILLARS TO DEFEND DEMOCRACY IN 2025 AND BEYOND. The Brookings Institution January 2025. https://www.brookings.edu/wp
content/uploads/2025/01/v4_democracy-playbook-2025.pdf
15 The Economist Democracy Index. Wikipedia.
https://en.wikipedia.org/wiki/The_Economist_Democracy_Index
16 Tal es así que en 1998 diseñé, y luego impartí durante dos años en la Universidad Católica del Uruguay, relacionado con lo que en aquel entonces era el naciente e-commerce que titulé "Gestión de empresas virtuales". Veintiocho años después, dado que el contenido estaba orientado a exponer los cambios que estaban ocurriendo en las relaciones de producción y servicios el título sigue siendo válido.
17 Lévy. P. ¿Qué es lo virtual? Editorial Paidós. 1999.
18 Lévy, P. Ciberdemocracia. Ensayo sobre filosofía política. Editorial UOC. 2002.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias