Educación: enseñar a hacer, no solo a saber. Federico Rodríguez Aguiar
29.08.2025
En nuestras sociedades, la educación suele ser presentada como la llave del futuro. Y, sin dudas, lo es. Sin embargo, todavía persiste un desafío central: lograr que los procesos de enseñanza y aprendizaje no se queden únicamente en el plano del conocimiento teórico, sino que preparen a las personas para actuar, transformar y construir. El reto es pasar del discurso a la acción: enseñar a hacer, no solo a saber.
Durante décadas, la escuela y la universidad se enfocaron en transmitir información. Ese modelo funcionó en tiempos donde lo más valioso era acumular datos y repetir fórmulas. Hoy, en cambio, vivimos en una sociedad que cambia a una velocidad sin precedentes y donde la información está al alcance de cualquier dispositivo móvil. Lo que marca la diferencia ya no es quién sabe más, sino quién puede aplicar ese conocimiento para resolver problemas concretos.
El desafío, entonces, es que los sistemas educativos se animen a romper con la lógica de la memorización y el examen, y se centren en la formación de competencias. Esto significa impulsar metodologías activas, donde los estudiantes no sean receptores pasivos, sino protagonistas de su propio aprendizaje. Experiencias de aprendizaje basado en proyectos, laboratorios de innovación, talleres de pensamiento crítico y programas de vinculación con la comunidad son algunos ejemplos de cómo se puede dar ese salto hacia el hacer.
No se trata únicamente de preparar para el mercado laboral -aunque esa dimensión es clave-, sino de formar ciudadanos capaces de actuar en la vida pública, de comprometerse con causas sociales y de liderar procesos de cambio en sus entornos. Una educación orientada al hacer no es solo útil, es profundamente democrática.
El presente y futuro de la educación también pasa por la tecnología, pero no como fin en sí misma, sino como herramienta para la acción. Plataformas digitales, inteligencia artificial y recursos interactivos pueden potenciar la enseñanza siempre que se usen para crear experiencias significativas. De poco sirve la pantalla si no está acompañada de un docente que inspire, guíe y desafíe a sus estudiantes a experimentar.
Mirar hacia adelante implica reconocer que el desafío del hacer exige cambios en múltiples frentes: formación docente constante, actualización curricular, inversión en infraestructura y, sobre todo, una mentalidad que valore tanto la teoría como la práctica. No se trata de abandonar el conocimiento, sino de integrarlo con la experiencia y la creatividad.
Educar para el hacer es apostar a generaciones que no solo sepan diagnosticar los problemas, sino también proponer y ejecutar soluciones. En un mundo que reclama acción frente a la desigualdad, el cambio climático y las transformaciones del trabajo, ese enfoque es más urgente que nunca. La educación tiene la oportunidad de dejar de ser un espacio de preparación para la vida y convertirse en la vida misma, en un terreno donde hacer y aprender se confundan en un mismo acto.
Federico Rodríguez Aguiar. Analista en Marketing, egresado de la Universidad ORT-Uruguay, con sólida formación en estrategias comerciales y desarrollo económico. Su trayectoria académica está complementada por diversas certificaciones y cursos internacionales en áreas clave como la gestión pública, cooperación internacional, y liderazgo.
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