El FA en su laberinto. Liliana Pertuy
24.04.2026
La crisis del FA no se resuelve con más de lo mismo. Intentaré formular algunas preguntas y cuestiones a responder y cuales serían las direcciones y los perfiles necesarios de quienes tienen que conducir la nueva etapa. Sin la pretensión de la exhaustividad porque considero que no existe y solo se acerca cuando el pienso es colectivo.
Asisto sorprendida a la propuesta del sector o de dirigentes del MPP, de otros sectores y de los comunistas, de que Pereira sea propuesto nuevamente como presidente de la fuerza política. No estoy refiriéndome a la persona, pero si a la necesidad de análisis del contexto, de la realidad actual nacional, internacional, de lo transcurrido en esta presidencia y de la situación interna del FA.
Nadie da cuenta del descrédito, el descontento y el alejamiento de cientos y cientos de frenteamplistas, propiciado por los propios dirigentes del FA y del gobierno.
Ejemplos ilustrativos; cuando livianamente salieron a decir que son cosas distintas. Cuando no han escuchado a casi un millón de votantes que apoyaron el plebiscito por el SÍ contra la reforma de la seguridad social. Es más, actores fundamentales del gobierno firmaron una carta de economistas contra los jubilados de 18.000 mil pesos, y no es un solamente un problema político y de posibilidades, hablo de principios de ética. Entre ellos el intendente de Montevideo, de su sector, de ministros y directores. Cuando los frenteamplistas reclamamos que se cumpla con nuestros caros principios de solidaridad, autodeterminación y repudio al genocidio en Gaza, no lo hicieron, nos invisibilizaron, ahora algunos salen, enojados, a lamentar que Trump no los haya invitado a la desesperada maniobra del escudo de defensa para intentar aminorar su caída.
Hace rato que el FA no lee bien la realidad. Hace rato que tiene un impermeable puesto para que no lo traspase nada de lo humano.
El FA te escucha, pero no te responde.
El acuerdo y el plan fueron cortos y con una perspectiva instrumental: ganar las elecciones. Y lo lograron. Pero a veces se gana a lo Pirro. Están destruyendo la herramienta que fue modelo único en el mundo. Con soberbia ("los zapallos se acomodan en el carro cuando se acerque la elección"), con desinteligencia, sin política, sin izquierda, sin ideas y, sobre todo, sin respeto a su masa crítica: a los y las que los pusimos ahí.
Como soy independiente, hablaré del FA y lo que pienso para recuperar un papel destacado de la izquierda en el concierto político del país.
La disputa del sentido en el FA
Desde la salida de la dictadura, el FA estuvo hegemonizado por una versión: el progresismo. Así llegamos al gobierno, pero no se resolvieron los problemas de fondo de la gente.
El desafío es siempre pensar, cuestionar y actuar. El FA llegó, ganó y resolvió problemas, pero no alcanzó. Cometió errores y se acostumbró a estar cerca del poder, que es narcotizante. A las izquierdas les cuesta desentrañar sus lógicas, y mucho más concebir otras.
El contrato social moderno está en crisis. Es necesario transformar las relaciones sociales de poder, pero también el Estado. Este análisis sigue siendo relevante como fundamento de esa transformación, así como el programa de la diversidad subalterna, sobre todo en un contexto donde el fascismo político se reagrupa en los embates de la derecha contemporánea.
Manteniendo las alianzas, pienso que la salida es más a la izquierda. Tocando estructuras y generando conciencia para defender los cambios, eso da trabajo, hay que educar, debatir, pensar, escuchar, reflexionar. Porque no alcanza para cambiarle la vida a la gente solo una orientación socialdemócrata, lo dicen y lo vemos en los países allá en el norte europeo. Menos con liberalismo. Soluciones que en aquel momento del 2004 fueron ingeniosas y dieron resultados, lo hicieron en aquel contexto situado histórico, social y económicamente. Con un determinado espíritu de época.
El sentido tiene que ver con ideología.
El FA debe preguntarse:
- ¿Para qué?
- ¿Qué hacer?
- ¿Con quiénes?
Democracia y participación
Profundizar y avanzar en democracia implica darle un contenido y una forma más horizontal. Implica participación directa en muchos temas de la vida de la gente.
La descentralización, tal como se implementó, terminó favoreciendo a los blancos -siempre trabajaron en los territorios- , el FA la creó, pero no supo qué hacer después. Sería necesario realizar un balance serio sobre descentralización, participación y democracia.
También hay que utilizar mucho más los mecanismos de democracia directa: consultas, asambleas, referéndum, etc., todos previstos en nuestra legislación. La democracia representativa se ha encapsulado en su propia burbuja y tiende a formas de autocracia, donde unos pocos rotan en el poder. Incluso aparece la heredabilidad de los cargos, también en la izquierda. Esto es muy peligroso para la densidad democrática.
El crecimiento del descontento
Descontentos, desilusionados, desencantados.
Es un error culpabilizar a la gente. La política también es construir confianza. Esa confianza puede construirse de forma clientelar -con cargos, favores, redes de sostén-, pero eso se agota. Le pasó al Partido Colorado.
El FA nunca pensó así, aunque hoy aparecen señales preocupantes. La confianza política es más duradera cuando se construye con política real: con escucha, con acción y en la dirección correcta. Eso es lo que viene fallando desde hace tiempo.
Acumulación y agenda
Es necesario avanzar hacia una coordinación o red que articule política y acción con grupos, sectores, partidos y personas independientes.
Hay que ir anudando por temas. El 1% es un ejemplo. Eso puede permitir construir una plataforma común, aunque sea mínima, así se construye una política común. Con los que quiero construirla.
Temas prioritarios:
- Pobreza infantil (de verdad)
- Jubilaciones paupérrimas
- Salarios bajos
- Feminismo
- Justicia social
- Desigualdad social, territorial, de clases, de géneros, etc.
- Y todo lo que tiene los frenteamplistas de a pie, me consta.
Sobre el FA y la democracia
- Demo-diversidad: no hay una única forma de democracia. Incorporar todas las dimensiones decdesigualdadess que provoca el capitalismo y el patriarcado.
- Democracia de alta intensidad: participación constante de la ciudadanía.
- Democratización intercultural: descolonizar la democracia.
- Articulación social: integrar democracia representativa, participativa y comunitaria.
- Crítica al neo-liberalismo: recuperar el control democrático sobre la economía.
Transformaciones internas
Hay que democratizar el FA. Devolverle su carácter de coalición y movimiento. Respetar de verdad a las bases y a los independientes.
Los comités de base deben ser verdaderos articuladores con las organizaciones de la sociedad civil y tener más protagonismo territorial. Hay que darles más poder de decisión a nivel local.
Crear direcciones colegiadas reales. Hay muchos frenteamplistas que no se identifican con sectores, y el FA debe reconocerlos.
También hay que formar políticamente. No somos iguales a la derecha. Las alianzas tácticas no deben confundirse con comunidad de principios. Los sectores que integran el FA deben respetar sus principios. No es rebajando y licuando nuestros principios rectores que se teje política de alianzas, si no con estos y en base a ellos se elabora la estrategia y la táctica.
Estructura y organización
- Direcciones colectivas con vocerías rotativas
- Colegiadas, paritarias, electas
- Mayor protagonismo de las bases, los comité de bases no son la mano de obra de los dirigentes.
- Revisión del rol de las coordinadoras (hoy vaciadas de contenido político)
- Recuperar el rol del Plenario Nacional, verdadera dirección nacional, y los plenarios departamentales
- Terminar con prácticas autocráticas y caudillistas
Cierre
Los y las frenteamplistas independientes somos muchos. El FA es nuestro: de nuestra resistencia, de nuestra militancia.
Habría que retornar al frenteamplismo: al espíritu de sus fundadores.
Ha sido mucha la deriva.
Soy de la generación que perdió mil batallas para ganar una, con principios y valores, sin paga, con más perjuicios que beneficios personales.
Pero también sé que las nuevas generaciones podrán construir alternativas de emancipación acordes a su tiempo histórico, si es preciso. Como lo hicieron los fundadores, mantuvimos y engrandecimos nosotros.
Como trabajo la memoria esto me importa aunque sea como testimonio de que hice, hicimos el intento.
Liliana Pertuy es socióloga, feminista. Militante por la memoria, la verdad y la justicia. Denunciante de terrorismo de Estado, caso menores detenidos en Treinta y Tres. Ciudadana y artista plástica.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias