El Frente Amplio y la democracia. Rúben H. Díaz

26.06.2026

Mal que nos pese, a los no frentistas, está claro que el Frente, desde su fundación, tuvo un liderazgo que rindió culto a la democracia. El General Seregni, su primer líder, fue un profesional de la milicia cuya espada estuvo al servicio de la Democracia Representativa cuando estuvo en actividad. No solo enfrentando a "camaradas" que no tenían las mismas ideas, sino también acatando órdenes del gobierno de turno en momentos de dificultad para mantener el orden público.

La cárcel es siempre dura. La gente reacciona de diferente manera cuando le toca, y no es de hombre o de buena persona opinar sobre conductas y actitudes ante situaciones de ese tipo. Lo que no impide elogiar o aplaudir, si corresponde, cuando la enfrentaron con hidalguía y ejemplaridad a esa dura experiencia.

Seregni se comió casi diez años de dictadura preso. Cuando salió de la cárcel, todavía en dictadura, una multitud le saludo y vivo. No sabemos qué hubiera ocurrido si desde su balcón tenía una actitud de resentimiento o pedido de cuentas. "El Frente Amplio es una fuerza de paz y pacificadora", dijo a los presentes. Para invitarlos a volver a sus hogares esa noche. Lo qué si sabemos, los frentistas y no frentistas, es que ese discurso fue uno de los hitos importantes para restaurar la democracia.

Cuando llego el tiempo de la renovación, sus tres sucesores, que tampoco están presentes, tuvieron sin duda actitudes muy importantes desde el punto de vista institucional. El asado de Tabaré con el Presidente Bush, en la estancia Anchorena, mientras en Buenos Aires, rio por medio, bramaban los Chavéz, Kirshnner, Lula, Correa, Evo y otros, dijo a los uruguayos, la región y el mundo si quería escucharlo, que nuestro país tenía una relación de amistad con Estados Unidos.

Tiempo después nos enteramos, por boca del propio Tabaré Vázquez, que pensó en la posibilidad de que Argentina tuviera una actitud agresiva con relación al tema de la pastera en el Río Uruguay. En ese momento crítico solicito al gobierno americano apoyo para defender nuestra soberanía. Nos informó él, directamente, a todos los uruguayos de su gestión. Y todos callamos. Frentistas y no frentistas. Que me recuerde alguien si no fue así.

Mijica, siendo Presidente de la República, visito Estados Unidos y se reunió con el Presidente de ese país. Fue uno de los pocos jefes de Estado que no gestiono la visita. La iniciativa en ese sentido la tuvo el gobierno anfitrión. Vaya si sería respetado. Allí, en esa instancia, José Mujica, además de tomarse un mate mientras Roquefeller hacía lo propio con un café, se prestó a colaborar para solucionar un problema en Guantánamo. Nada menos que en Guantánamo, la base militar más imperialista del mundo. En pleno corazón de Cuba. Acepto que algunos detenidos allí, vinieran a nuestro país.  Aquí llegaron, dieron un poco de trabajo algunos, no todos, y vaya a saber por donde andan en estos tiempos. El hecho es que el Uruguay colaboro en la liberación de ellos a pedido del Presidente de Estados Unidos.

Astori no fue Presidente de la República, Durante los tres gobiernos primeros del Frente Amplio fue Vicepresidente, Ministro de Economía y Senador. En ese tiempo, el país funcionó bastante bien. Y pasaron muchas cosas. Y otras no pasaron. De todo eso se ocupó Astori, con el respaldo irrestricto de Tabaré y Pepe. Fue el período en que los extranjeros compraron más tierra en Uruguay. Lo que nos permitió hacer una verdadera revolución productiva cuyos buenos efectos se viven hasta nuestros días. No se modificó una línea de la reforma pensional de 1996, ni se tocó a las AFAP, tampoco hubo impuestos para los más ricos. Se cuidaron los equilibrios macroeconómicos, tal vez no en la extensión que algunos podríamos desear, pero se cuidaron. Todo esto se llevó adelante sin grandes protestas.

Estos antecedentes, vienen a cuento, porque estamos en una situación muy crítica y original. Un grupo de frentistas ha podido hacer lo que los no frentistas soñábamos hacer: lograr que un Presidente frenteamplista, baje en las encuestas de más del cincuenta por ciento de apoyo a un veinte en menos de cuatro meses. Son más eficientes, se tratan peor entre ellos a como nosotros los tratamos.

Todo eso porque el Presidente visito un portaviones norteamericano que estaba en nuestras aguas territoriales, y se le ocurrió hacer funcionar vehículos del Ejercito para proteger a buenos ciudadanos de la violencia que crea el narcotráfico en nuestras ciudades.

El Presidente de la República es un ciudadano respetable. Fue nada más y nada menos que dos veces Intendente de Canelones. Es profesor de historia graduado. Es una persona correcta. Tuvo un concepto si, que no parece frenteamplista. Cuando asumió la Presidencia, señalo sin que le temblara la voz, algo que no venía muy a cuento a esa colectividad: dijo que su gestión no iba a tener un talante fundacional. Es sabido que muchos integrantes de esas tiendas, estiman que el Uruguay empezó cuando llego al poder el Frente y poco más que el Uruguay es el ombligo del mundo. Tal vez a algunos, les pareció que este concepto de Orsi no era un buen principio.

Para los no frenteamplistas, está muy claro lo que tenemos que hacer. En primer lugar, reconocer los hechos. Ellos son más eficaces en atacar al frente que nosotros. Nosotros tenemos que ponernos en punta de pie. Calladitos. Muy calladitos. Por favor. Como simple ciudadano que soy, se los pido. Lo otro, más coalición democrática que nunca. Que se termine el tiempo como ocurrió en esta última elección, de que la ciudadanía nos dio mayoría parlamentaria y los dirigentes cometieron el pecado brutal de no darles el instrumento jurídico que hiciera respetar el pronunciamiento popular.  

Nosotros en punta de pie. Calladitos. Con lema único. Ellos, con ellos. Hagan memoria de aquello de "las nenas con las nenas y los nenes con los nenes". Por favor.

 

Rúben H. Díaz

Columnistas
2026-06-26T19:48:00

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