El Mercosur empieza el 2026 con buenas perspectivas. Rúben H. Díaz
29.12.2025
En su historia, nunca tuvo el Mercosur una oportunidad de abrirse al mundo en materia comercial como en estos momentos. El peligro está dentro del propio Mercosur y es la baja calidad profesional de sus cancillerías.
Estados Unidos quiere, a través de Trump, hacer acuerdos comerciales con los dos grandes de la región. El acuerdo comercial con la Comunidad Europea está a un tris de firmarse. Uruguay tiene adelantado una gestión para ingresar a la comunidad de países del pacífico.
El Mercosur se reunió hace pocos días, y a nadie se le ocurrió, llevar adelante una gestión que hiciera posible lograr que los cuatro países avanzaran en todos los frentes con una propuesta única.
En el mundo global que nos toca, donde todo es provisorio, y puede cambiar de un día para otro, nada puede asegurarse. Pero lo lógico, es avanzar en conjunto. Una cosa tenemos a favor, Lula y Milei, a su manera, cada uno, están demostrando que son buenos políticos. Inteligentes, versátiles, pícaros si se quiere. Lula se paró ante Europa y parece que puede tener éxito. Milei recordó el trabajo de Uruguay para flexibilizar el Mercosur. Paraguay esta buena sintonía, solo Uruguay desentono. Tuvo una posición menos flexible a todos los demás frente a Estados Unidos en el caso Venezuela.
La cancillería uruguaya mira para adentro. Los problemas internos del Frente. Y pierde la gran oportunidad de presentar el rol que nos corresponde. Articulador positivo, con mayor capacidad de movilizar posiciones y propuestas que puedan beneficiar al Mercosur en su conjunto.
Cuidado, esto es una posibilidad, pero es muy compleja. Lo primero sería comprender a los otros, sino es muy difícil avanzar. Francia no se opone a aprobar el acuerdo porque sí. Macron no es un improvisado. Tiene terror que concretar la negociación pueda significar una situación de protesta que lleve al gobierno de Francia a la extrema derecha en las próximas elecciones. Lula estuvo brillante. Dio un ultimátum rotundo y serio, pero dejo margen para una solución. Hay que cruzar los dedos.
Para Estados Unidos, no es indiferente, cuando China se consolida cada vez más en lo comercial, hacer acuerdos comerciales y de aranceles con Brasil y Argentina. Si Lula pudo entenderse con Trump y este entregar a Bolsonaro, parece claro que también está en condiciones de buscar un dialogo constructivo con Milei. Qué duda cabe que si Pepe Mujica viviera, con su capacidad política que le caracterizo, estaría dando una mano.
Si todo esto se llegara a concretar, lo que es muy difícil que suceda, pero no hay que ser pesimistas, se podría dar un salto de calidad en el comercio fundamental, como nunca ocurrió. Podríamos comerciar con todo el mundo en mejores condiciones. Una transformación cualitativa y cuantitativa como no tuvimos jamás. Ahí sí que la región podría actuar de tú a tú en el mundo global. Las posibilidades de crecimiento económico, con las consecuencias sociales que eso supone, estaría a nuestro alcance.
Una cosa a favor es que le haya tocado a Paraguay presidir el Mercosur en estas circunstancias. A la cancillería uruguaya hay que pedirle que ya que no ayuda, no hable, no escriba, no nada. Sacar a Uruguay de un proceso tan positivo es un suspiro. Bastaría que molestara en lo más mínimo a Trump.
Uruguay en el caso de Venezuela, no puede ir no un centímetro, un milímetro más allá de Brasil y de Lula. Si quedamos afuera sería una catástrofe. Estaríamos fuera del mundo. Comercialmente a la altura de Cuba y Nicaragua.
Hay que dejar que Trump se saque el gusto. Demuestre que en el algún sitio, en este caso el Mercosur, y vamos a decirlo en serio, Brasil y Argentina, es capaz de crear una situación compleja a China en lo comercial.
A esta altura, para Trump nuestra región importa poco. Pero tiene necesidad de presentar resultados y por eso podemos vivir un momento de gloria. En su entendimiento con Putin las cosas no se le están haciendo fáciles. No pueden cerrar los conflictos de Venezuela y Ucrania. Ya nadie puede afirmar que ambos asuntos no están burdamente vinculados. Trump si logran salir de esos dos temas, pasará a actuar sobre Groenlandia y Putin sobre algún país Báltico o región. Todo esto lo vamos a vivir sin duda.
Un buen gobierno, en los países periféricos, es aprovechar las oportunidades. Saber esquivar situaciones críticas, y, por sobre todas las cosas, no ser tontos.
Uruguay puede aparecer muy bien en este escenario. Mostrando lo mejor de nosotros, esto es concretar políticas de estado a mediano y largo plazo. Los pioneros en exigir la flexibilización del Mercosur. Lo planteo Jorge Batlle. Tabaré Vázquez lo profundizo (recuerden el asado con Bush en Anchorena), ni que hablar Lacalle Pou. No se olviden de Mujica ayudando a Estados Unidos en el caso tan complejo de Guantánamo. El esfuerzo por traer familias Sirias al país.
Esa es y tiene que ser la política exterior del Uruguay. Yo no puedo creer que este gobierno vaya a romperla por no tener espalda suficiente para enfrentar a una fracción menor de su propia fuerza política.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias