El año de las conquistas. Marcelo Marchese

02.03.2026

El sábado 3 de enero en Venezuela se inició "El año de las conquistas", aunque, con el proyectado aumento de un 50% del gasto militar norteamericano para el año próximo, uno debería hablar de "Los años de las conquistas".

Nuevamente se usa el día bisagra para marcar el acontecimiento. Un sábado fue la autoinvasión de Israel del 2023, un sábado se invade a Venezuela y un sábado comienza el bombardeo en Irán.

La invasión a Irán fue proyectada con tiempo. El invasor conocía la ruta de escape de los líderes y previamente habían inficionado las protestas de fin de año. Sin esas protestas, que los manifestantes iraníes abandonaron cuando vieron que estaban siendo intervenidas, y sin el burdo cuento de los cuarenta mil masacrados, les hubiera sido más justificar la invasión en curso.

Así como las fuerzas que se han desatado contra Irán infiltraron las movilizaciones de fin de año, es de suponer que ya tienen en el terreno lo que sería el ejército rebelde contra el régimen. Si así fuera, el primer paso sería un bombardeo para descabezar el régimen, destruir la estructura militar, las centrales eléctricas, erosionar la economía y en particular, aterrorizar a la población. Esa es la clave, evitar una resistencia a la invasión mediante el terror, cosa para la cual estas gentes son especialistas.

Una primera línea de análisis diría que EEUU quiere recuperar en términos militares el terreno perdido con China en términos económicos. Esa guerra, la guerra que importa, EEUU la tiene perdida. También en términos militares, Israel quiere asegurar su expansión, pero luego de la bancarrota de la imagen del sionismo tras el genocidio en Gaza, está condenado a muerte.

EEUU sólo puede estirar la agonía de su imperio. Trump pretende, por un tiempo, sostener ciertas ventajas económicas y su plan militar, luego, presumiblemente, irá por Corea del Norte y más tarde por quien fuere, mientras China y Rusia harán meras declaraciones pacifistas y brindarán logística al invadido, pues a China y a Rusia les sirve la estrategia norteamericana que a la postre, lleva agua a sus molinos.

China no ha ganado por sí misma esta batalla para erigirse en imperio global. Los capitales que emigraron a China en los setenta decidieron la cuestión. Un capitalismo bajo la dirección de un partido único, es el sueño de todo capitalista. China es la economía capitalista en su máxima expresión.

Aunque pretenda estirar la agonía, no es imposible que Trump acelere la agonía, pues su País está dividido y todo lo que hace agrava la división. No sería imposible que los Estados Unidos terminen balcanizados, para establecer de manera definitiva la hegemonía china disfrazada de BRICS.

En los próximos días veremos cómo se definen los diferentes actores. No es por azar que Estados Unidos tenga bases militares en varios países árabes, y no es por azar que se incrustara una cuña occidental llamada Israel en pleno mundo árabe, pero considerando este espacio ganado por las potencias occidentales, también hay que considerar a la población de Medio Oriente que presiona a sus gobierno y que no ve con buenos ojos a sus "salvadores", una población que ha quedado espantada con un genocidio palestino que se suma a previas matanzas aquí o allá.

A diferencia de algunos latinoamericanos que aplauden las invasiones que dicen llevar democracia, pero que no llevan ninguna democracia sino muerte y destrucción, los árabes no aplauden las intervenciones de los patoteros. Desde hace mi años, con Las Cruzadas, unas Cruzadas que incluyeron el canibalismo, están hartos de la prepotencia de las bestias ignorantes. Para ellos, las potencias occidentales son el Diablo, y según lo que entendemos por el Diablo, es muy parecido a las potencias occidentales.

O el régimen iraní será derrocado, pero se levantará una resistencia al nuevo orden, por lo que tendríamos violencia asegurada para rato; o las fuerzas militares aparentemente genuinas pero digitadas por las potencias occidentales, estarán un tiempo batallando contra el régimen, por lo que también tendremos violencia para rato. De eso se trata, y para empezar, no tendremos imágenes de los miles de muertos iraníes pero sí tendremos a destajo imágenes de las decenas de muertes israelíes. Nos inundarán con esas imágenes. Alegrarse por la muerte de este o del otro, no importa del lado que sea, es un buen signo para identificarse como un canalla ignorante.

Creer que todo este asunto tiene algo que ver con la geopolítica o que se explique por la geopolítica, es no entender absolutamente nada de las cosas que están en juego. Pensar en el juego de la geopolítica es repetir los dogmas de "los analistas internacionales", que si son promocionados, es porque son funcionales al poder. Quien no es funcional al poder, no es promocionado.

El plan en curso es profundizar el caos con guerras, muertes, hambrunas, tsunamis, sequías, conquistas y pestes, hasta que por fin la masa humana pida a gritos un cambio radical del orden político global, y hasta que por fin la masa humana acepte un cambio radical del propio hombre, que deberá ser modificado. Así que el plan de Los Guardianes de la Humanidad es decirle adiós al Homo Sapiens por su propio bien.

La evolución no vendrá por sí misma, sino que será acelerada, lo que significa un nuevo estadio de lo que llamamos "evolución". Estas gentes creen conocer el ritmo de la historia, y en función de ella, actúan como agentes aceleradores del ritmo de la historia.

Sí, habrá un nuevo reordenamiento político en Medio Oriente y Asia, pero el asunto que importa es otro, aunque ese reordenamiento es parte de eso otro: para que haya un nuevo día debe venir primero la noche. Lo que hacen estos cretinos, y los lacayos de estos cretinos, como Trump y Xi Jinping, es profundizar la noche. Los lacayos trabajan juntos haciendo como que están enfrentados disfrazados con diferentes libreas.

La pregunta, como siempre, es ¿qué podemos hacer nosotros? Lo primero es tratar de entender qué fuerzas están en juego, y advertir lo siguiente: si la gente de occidente no se hubiera comido el grotesco verso que se ha elaborado sobre el oriente, la cuna de la humanidad, ese grotesco verso llamado "orientalismo", no estaría ocurriendo esta matanza.

El orientalismo es unos lentes distorsionados que han creado los invasores para que aceptemos las invasiones disfrazadas de amor a la libertad y la democracia, cuando sólo buscan acrecentar su poder ¿No es verdad que te duele más la muerte de un occidental que la muerte de un oriental, esa gente que no parece tan gente como nuestra gente?

He ahí el problema. El problema sos vos, lo que implica también que vos sos la solución.

Marcelo Marchese
2026-03-02T14:10:00

Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias