El discurso y el Presidente. Rúben H. Díaz

27.09.2026

El país debe cuidar a su Presidente. Es cuidar la calidad Institucional del país. El hecho es que resulta muy difícil actuar tanto para el Presidente, como a la oposición en ese sentido, si dentro del Frente Amplio Orsi tiene el mayor escenario de confrontación encabezado por el Partido Comunista y el PIT CNT.

Como si esto fuera poco, el panorama regional y global, hacen que el Uruguay si bien no está en una situación crítica, si se encuentra en una circunstancia con posibles dificultades. Que hasta el momento no se materializan, por suerte, pero debemos seguir actuando con sumo cuidado.

En este marco, el discurso del Presidente en la ONU no pudo ser más equivocado. Quedo bien, o fue aceptado por los sectores que lo confrontan en el Frente Amplio, es cierto, pero eso no soluciona nada. Más bien al contrario, dejan la sensación de qué si continúan con una actividad de neutralizar la acción de gobierno, consiguen resultados satisfactorios. Y logran su objetivo, poner al país y al gobierno en situaciones incómodas y peligrosas.

Vamos a los hechos. No sé que dijo de la situación de Cuba el representante de Nicaragua en su discurso en la ONU, en realidad importa poco, pero lo cierto es que Uruguay fue el único o casi el único, que hablo del bloqueo comercial que le impuso Estados Unidos a esa Nación. La Presidente en funciones de Venezuela no se refirió al tema. Es más, ni siquiera hizo mención a la prisión de Nicolás Maduro.

 Cuando el Presidente Orsi hablo de humildad, también queda sin duda en ridículo. Puede ser bueno el propósito, no lo dudo, pero no es razonable una mención así en ese ámbito. Tal vez Trump no sabe ni que hablo el Presidente del Uruguay, pero si se enteró de ese pronunciamiento, que es claro estuvo destinado a él, nos deja muy mal parados. Uno no ve la gracia de sacarse un gusto en una frase si se corre un riesgo importante.

En lo regional la situación es delicada. Milei, una persona agresiva, que puede hacernos mucho daño, no se preocupó del Uruguay para nada hasta este momento. Con una excepción positiva, cuando facilito los catorce metros de profundidad para nuestro puerto. Eso es lo mejor que nos podía haber pasado. Ahora está en una campaña para lograr la reelección en su país, y a esos efectos no tiene reparos ni límites. Cuenta con el apoyo absoluto de Trump y Estados Unidos. Eso es muy grave para el Uruguay. Cada vez que un gobierno argentino intento llevarnos por delante, no respetar nuestra soberanía, tuvimos el paraguas de Estados Unidos. El último conflicto, el de las pasteras, lo pudimos solucionar porque Estados Unidos nos ayudó en forma decisiva. No fue en un gobierno de los partidos tradicionales, estaba el Frente Amplio en el poder. Brasil y Lula no movieron una piedra entonces, dejaban actuar a Argentina. Lula nunca tuvo una cercanía con el Uruguay. Tuvo una amistad de conveniencia con Mujica porque le servía para captar votos de izquierda en su país. Mujica aprovecho ese vínculo para bien del país, hay que reconocerlo. Acompaño a Lacalle Pou en momentos que estaba aislado. Fue una actitud patriótica loable. Como lo fue también la de Tabaré Vázquez cuando se hizo acompañar por el mismo Lacalle, ya presidente electo, en la asunción de Fernández.

Si Milei no tiene éxito es su reivindicación de Las Malvinas, como no lo tuvo Galtieri, no va a actuar contra Chile, porque ahora tiene allí un gobierno afín. Si hizo lo que hizo en Brasil, que no podría hacer en Uruguay. Con cualquier excusa crea una situación contra nuestro país para obtener unos votos. Bien puede ser el Puerto, con una excusa en el Río de la Plata.  Eso ha sido siempre un factor clave para nuestro país. Cuidado. Con esas cosas no se juegan.

El otro frente a analizar es el de la gestión del gobierno y la ideologización de la gestión. Tabaré Vázquez y Mujica, con ayuda de Astori, entendían muy bien esa problemática. Tenían una espalda política que por supuesto no es la del presidente actual. Lo que no supone una crítica, sino asumir un hecho.

Ambos ex presidentes contenían al extremismo ideológico. Ahora eso no sucede. Si uno observa con serenidad este momento, verá que jamás el gremialismo estuvo tan enfrentado a un gobierno en el país como lo está ahora. Ve que puede llevárselo por delante y nada lo detiene.  

El centro de la crisis, es la crisis del Frente Amplio. Tal como se están desarrollando los acontecimientos es muy probable que en un futuro no lejano esta fuerza política estalle, porque no es capaz, como lo fue en otros momentos, de administrar las contradicciones que siempre cohabitaron en esa coalición.

El Uruguay tiene grandes fortalezas. Pero también desafíos muy claros con los cuales convivimos desde que nos convertimos en un país independiente. Ahora vivimos en el período más extenso de vida democrática sin rupturas. Las otra vez, creímos que algunas cosas no iban a sucedernos. Nos sucedieron. Y nos costaron caro. Muy caro. Sino se enfrenta en lo político a unos grupos que son minoría en el frente, pero que en este esquema tienen poder para poner en aprietos al país en su conjunto, no lo vamos a pasar bien. Parece difícil que se pueda ganar tiempo suficiente hasta que esta administración termine su período de gobierno. Algo hay que hacer.

Lo del puerto es ilustrativo. Desde los años cincuenta no se veía una situación similar. Luis Batlle la enfrento con la presencia de las Fuerzas Armadas en el Puerto. Ni siquiera cuando se hizo la Ley de Puertos en 1993 hubo un momento tan crítico. Hace treinta años tenía una sola grúa portacontenedores atendida por funcionarios públicos. Hoy tiene capacidad para atender tres veces más contenedores con cinco grúas, sino me equivoco, de última generación. Ojo, no aburran a los belgas, mucho esfuerzo costo que se interesan por el Puerto de Montevideo. Si se cansan o no tienen rendimientos económicos razonables se van a ir y todo lo que adelantamos en treinta años lo vamos a perder.

De golpe, se instaló con una rapidez que era increíble hace pocos meses, una situación que puede resultar incontrolable. Mucho más si tenemos en cuenta la presencia del narcotráfico y la violencia que eso ha generado.

El Presidente hablo en las Naciones Unidas da la impresión para satisfacer un sector del Frente que le está haciendo la vida imposible. Se equivocó y mucho. No va a contener a nadie arriando banderas. Ni generar algo positivo sacando a relucir con Estados Unidos oxidados enfrentamientos. Así va a quedar solo en el Uruguay y dejar solo al Uruguay en el mundo haciendo el ridículo. Nadie va a poder ayudarlo. En este momento, no estaría mal que gobierno y oposición se pusieran a trabajar para crear una agenda parlamentaria hasta que termine esta administración. Para el Presidente Orsi sería lograr una situación que nadie pudo obtener. Sería histórica. La oposición también tiene mucho que ganar. Salvar al país de una crisis y enfrentar la próxima elección en un clima de respeto y entendimiento. Es hora de poner la pelota en el piso y la mirada en el horizonte.

 

Rúben H. Díaz

Columnistas
2026-09-27T17:38:00

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