El escenario del Indo-Pacífico. El diálogo de Shangri-La 2026. Jorge Jouroff
01.07.2026
En esta parte del globo ("nuestro hemisferio", como le agrada decir al presidente Trump) no es frecuente ocuparse de la defensa y seguridad en Asia. Sin embargo, allí se encuentra China, el principal adversario de Estados Unidos, la India, el país con mayor población del planeta, y varios estados y nacionalidades con una rica historia. Hoy cobra mayor relevancia, por ser la región del Indo-Pacífico, la más importante desde punto de vista estratégico.
El Diálogo y sus participantes.
El Diálogo de Shangri-La es el foro más importante de Asia destinado a discutir problemas globales, incluyendo, pero no solamente, la defensa y la seguridad. Es organizado anualmente por el International Institute for Strategic Studies (IISS), con sede en Londres y celebrado en el Hotel de Shangri-La, en Singapur. El ISS es un think tank británico que reúne la mayor información pública sobre defensa y fuerzas armadas a nivel mundial, que publica como The military balance anualmente. En esta edición del Diálogo participaron 44 Estados, con 54 delegados de nivel ministerial y más de 42 jefes de defensa, además de representantes del sector privado y la industria de defensa. Fué abierto por el ministro de defensa de Estados Unidos, Hegseth, seguido por sus homólogos de Japón, Shinjiro Koizumi; Corea del Sur, Ahn Gyu-back; Australia, Richard Marles; y Filipinas, Gilberto Teodoro Jr. Participaron también el militar de más rango de Alemania, Carsten Breuer; la ministra de las Fuerzas Armadas de Francia, Catherine Vautrin; el teniente general del Ejército de Pakistán, Nauman Zakaria, y altos cargos de Defensa de Polonia y Países Bajos, entre otros. China estuvo representada por una delegación de expertos de la Universidad Nacional de Defensa, la Academia de Ciencias Militares y la Armada. Además de los discursos, se discutió sobre la situación en el Indo Pacífico y sobre las capacidades reales de los países en la región, sobre tópicos como gasto en defensa, municiones, drones, inteligencia, defensa aérea, logística, etc.
Según la prensa oficial, el encuentro se resume en este parágrafo: "la pregunta central del Indo-Pacífico ya no es qué arquitectura se desea para sostener la paz, sino qué capacidades reales existen para sostenerla". Ese giro implica tres cosas:
1. Que la competencia estructural entre las grandes potencias se da por consolidada;
2. Que la disuasión dejó de ser declarativa para volverse operacional;
3. Y que los actores regionales (de Estados Unidos a Vietnam, pasando por Australia y ASEAN) se acomodan a un escenario donde la guerra abierta se busca evitar, pero la preparación material se acelera."
Los puntos más importantes.
El Secretario de Defensa de Estados Unidos Pete Hegseth fue el más esperado; en su discurso, relacionó los compromisos estratégicos con la exigencia de la responsabilidad compartida. Al igual que hicieron con Europa y la OTAN, exigieron a los aliados un mayor esfuerzo económico. Aún considerando que el escenario Indo-Pacífico es prioritario, quedó claro que el paraguas de seguridad estadounidense es condicional "y requiere que los aliados fortalezcan sus propias capacidades como contribución sustancial". Al igual que lo hizo con Europa y la OTAN, Hegseth pidió explícitamente a los socios asiáticos elevar el gasto en defensa al 3,5% del PIB como nuevo estándar de contribución y fortalecer capacidades propias frente al rápido aumento del poder militar chino.
Sin embargo, el elemento más relevante de su discurso fue la definición de la estrategia estadounidense, caracterizada por una focalización geográfica. Esto es, "el repliegue desde una presencia a escala global hacia una regional, concentrando el esfuerzo en el Indo-Pacífico, específicamente en la primera cadena de islas". Para Hegseth, controlar esa franja de islas, que va desde las Filipinas, pasa por Taiwán y termina en Japón, en el Mar de la China, frente a China, es clave porque permite "cercar" a China. Eso es lo que considera un "equilibrio de poder favorable" en la región, capaz de elevar el cálculo costo-beneficio de cualquier confrontación mayor y, por esa vía, disuadirla. La urgencia por cerrar otros frentes (Medio Oriente y Ucrania) responde a la misma lógica: liberar recursos para concentrarlos en el teatro prioritario. Dicho de otra manera: no es posible comprender escenarios secundarios sin comprender la estrategia global de Estados Unidos.
Por lo anterior, en los informes se considera que el foro se inclinó por considerar la actual situación como "un orden de seguridad que ha cruzado el umbral de la confrontación: no armada, sino administrada." Comprendiendo por tal definición "una condición en que las grandes potencias compiten activamente por posiciones estratégicas (acelerando capacidades militares, securitizando cadenas de suministro y disputando zonas de influencia) mientras evitan el enfrentamiento armado directo, gestionando la rivalidad dentro de ciertos umbrales." En sus propias palabras, "se pueden tener todas las reglas que se deseen, pero si no están respaldadas por poder militar valen poco más que el papel en que se escriben". Japón, Filipinas y Corea del Sur aparecieron como los socios más dispuestos a aumentar sus capacidades; así como el acercamiento de ciertos miembros de la OTAN al Asia-Pacífico mediante el grupo IP4 (Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda), aunque sin constituir acuerdos de defensa mutua formales.
Un párrafo aparte merecen las posturas de China y Japón. A pesar de su relevancia y capacidad envió una delegación que no contaba con la presencia del Ministro de Defensa, Dong Jun; quien tampoco asistió al anterior foro. Sin embargo, los temas sobre la modernización militar, el Mar de China Meridional, Taiwán y la competencia tecnológica y la inteligencia artificial no se comprenden cabalmente sin la participación de China. Japón, que está embarcado desde hace ya un par de años en una política de rearme, ha adaptado sus políticas de exportación de armas, mientras Australia impulsa AUKUS y Filipinas amplía sus alianzas frente a las crecientes presiones en el Mar de China Meridional. "En consecuencia, la arquitectura de seguridad se estructura en múltiples niveles, combinando mecanismos liderados por la ASEAN con coaliciones bilaterales y grupos tecnológicos de respuesta rápida."
En el plano tecnológico, la inteligencia artificial (IA) acaparó toda la atención, hasta el punto de considerarla más peligrosa que la bomba atómica. Punta de lanza de la batalla tecnológica, implica un enorme salto en las fuerzas productivas y la tecnología aplicada. A nivel militar, la IA acelera los ciclos de decisión en la información y los sistemas generativos facilitan campañas de influencia masivas. Esto presenta un reto estratégico puesto que la mayoría de los mecanismos regionales fueron diseñados para una era anterior, y su capacidad de adaptación es puesta a prueba por la velocidad del cambio tecnológico.
El ejercicio RIMPAC 2026
Mientras está instalada la idea de la "confrontación administrada", en estos días comenzó en el Pacífico el ejercicio Multinacional RIMPAC 2026, con el despliegue de más de treinta mil efectivos, treinta y un buques, submarinos y ciento noventa y siete aeronaves, constituyendo el mayor ejercicio multinacional marítimo del mundo. Las maniobras incluyen operaciones de alta intensidad, guerra submarina y defensa aérea. Entre los participantes se encuentran también naciones sudamericanas cuyas costas baña el Pacífico. Las fuerzas llegaron a Hawai y por supuesto están bajo el comando del Almirante de Estados Unidos Jeff Jablon. Uno de los aspectos más relevantes será la incorporación de tecnologías no tripuladas y sistemas autónomos, así como la evaluación de las plataformas para capaces de incorporar dichas armas. Como claramente se puede apreciar, las discusiones no son sólo teóricas.
Jorge Jouroff