El mejor Partido Comunista del mundo. Esteban Valenti
13.07.2026
Me refiero al que existió en el Uruguay hasta inicios de los años 90 y, no es ninguna balandronada, es una verdad histórica y como tal merece una demostración seria. El actual PCU tuvo una fractura muy profunda, continúa existiendo y luchando dentro del Frente Amplio y no soy yo el que debe emitir veredictos en estas circunstancias tan difíciles para el conjunto de la izquierda.
El PCU fue el único partido comunista que construyó un Frente Amplio en el año 1971, que todavía sigue existiendo, qué en 1989, luego de la caída del Muro de Berlín y del inminente desmoronamiento de la URSS, contribuyó con la lista 1001 a la conquista de la Intendencia de Montevideo, un salto de calidad hacia la conquista del gobierno nacional.
En esas circunstancias fue el UNICO partido comunista en el mundo que aumentó sus votos luego del desastre del socialismo "real", pasando de los 81.768 votos de la lista 10001 (Democracia Avanzada) en las elecciones de 1984, a la salida de la dictadura, eligiendo dos senadores, mientras que en las elecciones nacionales de 1989, la Lista 1001 obtuvo 187.863 votos, superando el 46% de los votos del Frente Amplio, eligiendo por proporcionalidad pura 4 senadores. (Danilo Astori, Germán Araujo, Jaime Pérez y Rodney Arismendi). Un aumento del 230% de los votos. Si alguien quiere contradecir estas cifras, tiene abiertas de par en par la páginas de UYPRESS.
Fue la mayor votación de la historia del PCU. Nunca nadie obtuvo 46% de los votos del FA. En el año 2024 con una espectacular votación de la lista 609 (Mpp) el porcentaje de votos dentro del FA fue del 41%.
Nadie puede dudar que el impulso que recibió el FA ganando la Intendencia de Montevideo, con Tabaré Vázquez fue fundamental para su llegada al gobierno nacional en el año 2004.
Como era muy difícil de prever que el FA iba a superar indemne y con un avance institucional y político como el que obtuvo en 1989, tres factores combinados: la división de la lista 99 de Hugo Batalla y el PDC lista 808, que se fueron y ambas fuerzas representaban la mayoría de los votantes del FA; la derrota en el voto verde contra la ley de impunidad y, por último la caída del muro de Berlín. El FA volvió a ser la única alternativa seria y con posibilidades de disputarle el gobierno a Colorados y Blancos. El proyecto de Batalla de transformar su agrupamiento en el sustituto del FA, fracasó estrepitosamente.
Muchos le atribuyen el resultado de las elecciones de 1989 a la campaña de comunicación y propaganda de la 1001 (¡Anímate!, La Paradoja, etc), jugó un papel sin duda, pero lo fundamental fue la política, en particular una vez más la actitud unitaria y desprendida de los comunistas, en la lista al senado y en la candidatura a la Intendencia de Montevideo.
El Frente Amplio, esa creación única en el mundo, fue el resultado de la amplitud nacional y cultural de fuerzas muy disimiles en su origen, como los demócratas cristianos, senadores y dirigentes colorados y blancos, comunistas, socialistas y grupos independientes de izquierda, intelectuales y militares progresistas e incluso de una forma particular de la expresión política de la guerrilla, el Movimiento 26 de marzo. Un Frente que incluía a los comunistas, esa también era una novedad importante.
Los comunistas hicieron un aporte fundamental a la formación del Frente, en dos planos, por un lado por su peso social, entre los trabajadores sindicalizados, los estudiantes, los intelectuales, los cooperativistas y en segundo lugar por su flexibilidad programática, política e ideológica. No hay experiencia de ese tipo en ningún otro país.
El Frente Amplio en sus 55 años de vida, estuvo 11 años bajo una dictadura feroz cuyo objetivo político principal, dentro de la destrucción de las fuerzas democráticas, era la destrucción de la izquierda, del Frente Amplio y, en particular del PCU.
Las cifras de muertos en cautiverio y fundamentalmente por torturas, de desaparecidos, de presos políticos y de exiliados es elocuente.
Salió unido de la dictadura y en los 41 años de democracia, posteriores al régimen, ocupa el gobierno de la capital durante 36 años, 21 el gobierno de Canelones, y diversos gobiernos departamentales, con una rotación totalmente democrática y con elecciones transparentes e incuestionadas, y hace 16 años que gobierna el país, 15 de manera ininterrumpida.
Este es un mérito de la izquierda y el progresismo uruguayo, pero creo que nadie podrá negar incluso luego de su fractura, el aporte de los comunistas uruguayos. Que alguien me diga que algún partido comunista o un frente de izquierda tuvo esa trayectoria, en un país con elecciones multipartidarias. Ninguno.
Siempre oímos hablar del eurocomunismo y en particular del Partido Comunista Italiano, en toda su historia, en particular en la posguerra, donde emergió como un gran partido de masas, pero comparado con los resultados de la izquierda uruguaya o del PCU no hay la más mínima posibilidad. Y hoy gobiernan los filo fascistas y la derecha.
No podemos ni siquiera rozar la situación en toda América Latina. A menos que algunos sigan creyendo que el peronismo y el kirchnerismo son efectivamente un movimiento de izquierda y que son lo mismo entre sí.
A que viene este trabajo de comparación y de recordación, ¿a la nostalgia? En absoluto, pero la verdad histórica siempre hay que rescatarla, los que hoy le sucede a la izquierda uruguaya en el gobierno, haciendo un mínimo esfuerzo de imaginación, es muy difícil de imaginarlo con un partido comunista de las dimensiones y el peso del aquel PCU.
Tiene otra marca importante en 1985, Rodney Arismendi hizo en tres palabras en un discurso, la mayor revisión política, ideológica de toda la historia del PCU.
"Uruguayos, frenteamplistas y comunistas". Era la reafirmación de una línea y una definición de fondo vivida y combatida durante muchos años.
La elección del logotipo en el acto del Estadio Franzini y que hasta el día de hoy se utiliza, mostró el valor no solo propagandístico sino político, ideológico y estratégico.
Conceptos como la dictadura del proletariado, que fueron el inicio de la fractura del FA, cuando Jaime Pérez, que en estos días cumpliría 98 años, un héroe de la lucha contra la dictadura, se definió con claridad contra todo tipo de dictadura. Ese concepto básico del Marxismo Leninismo, no tenían ninguna posibilidad de existencia en ese orden definitorio, primero la nación, luego la unidad en el Frente Amplio y en tercer lugar el PCU. A menos que alguien pueda creer que íbamos a conquistar democráticamente para ese concepto a toda la izquierda y luego a la mayoría de los uruguayos. Era la reafirmación de un aporte teórico y político del PCU, el concepto de Democracia Avanzada.
Fue una reafirmación de una línea, una conducta, una estrategia. El problema cardinal de la revolución uruguaya ya no era un gran partido comunista, tesis central del XVI Congreso de 1955, sino esos tres conceptos ordenados y definitorios.
La cantidad de cuadros, de dirigentes, de gobernantes, afiliados o ex afiliados al PCU no fue tampoco una casualidad, fue la expresión del nivel político, cultural, intelectual de su vida orgánica y su aporte en las organizaciones sociales, la CNT y luego el PIT CNT, la FEUU, la CESU y muchas otras.
En estos momentos de crisis, no solo por las peores encuestas desde que ocupamos puestos de gobierno a nivel nacional y departamental de Montevideo, sino por el estado de animo y político de amplios y profundos sectores de frenteamplistas, sería necesario que en lugar de menear una vez más la palabra autocrítica, que suena a tizana, todos en la izquierda nos preguntáramos cuales son nuestras responsabilidades como fuerzas políticas, como gobernantes, como dirigentes en esta situación y que deberíamos hacer en el plano del gobierno, del Frente, de cada partido, incluso como militantes de las organizaciones sociales, para revertir la situación.
Sin excluir ninguna materia, la política obviamente, la gubernamental, la moral, la ideológica e incluso en nuestras propias vidas. Sin situarnos ni un milímetro por encima de la media de los uruguayos, incluso de aquellos que hoy se han alejado de la política.
No seremos tan primitivos de echarles las culpas, ni tampoco a nuestros enemigos, ellos cumplen con diligencia su responsabilidad de defender los grandes intereses económicos y sociales y la vuelta al gobierno nacional y departamental para proseguir con la tarea que han desarrollado con gran pericia y malicia: saquear las arcas públicas y también privadas.
Asumamos que estamos llegando al borde y tenemos un pie afuera, y que no serán nuestros enemigos los que nos vendrán a socorrer, ni los políticos, ni los grandes medios de prensa, que forman una amalgama compacta. Aunque hay algunas diferencias, por ejemplo Canal 4. Quien lo hubiera dicho.
Henos llegado al borde, atrás nuestro queda solo la Patria.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)