El nuevo antisemitismo. Tomás Abraham

22.09.2026

 

Recientemente se realizó un encuentro en la ciudad de Haifa, Israel, que tuvo como invitado de honor al filósofo francés Bernard Henri Levy. Filósofo trashumante, autor de libros brillantes como el que dedicó a Sartre o sus escritos sobre Althusser - de quien fue alumno - , polemista en varios rubros desde el momento en que publicó su primer libro sobre la lucha por la independencia nacional en Bangladesh con la que inicia una trayectoria de corresponsal de guerra a la vez que testigo comprometido de conflictos en distintas partes del mundo, lo que hace hasta el día de hoy a sus setenta y ocho años, personaje mediático y mundano que lo hizo protagonista de eventos sociales de la "gauche caviar", autor de una interesante novela sobre los últimos días de Baudelaire, conocedor de la historia de la derecha francesa a la que denuncia en un libro por cada paso que da desde el caso Dreyfus hasta el día de hoy en el que combate a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y Jordan Bardella, escritor de un estilo que combina agresividad panfletaria de su admirado Sartre y destreza académica, hombre de talento, odiado por la izquierda global y la local desde los días en que fue presentado en sociedad como parte de la camada de lo que se llamó "los nuevos filósofos", izquierda representada en nuestros días por otro de los blancos de sus ataques, me refiero a la "Francia Insumisa" de Jean-Luc Mélenchon, resumiendo, y por si hay que etiquetarlo para satisfacer la pereza ambiente y el deseo de grieta, es un liberal de izquierda.

Volvamos a la Universidad de Haifa en la que se realizó el encuentro titulado "Conferencia sobre el antisemitismo contemporáneo", que lo tuvo como figura principal. Decía que BHL - como es usual abreviarlo - es un liberal de izquierda, un rótulo que en los países centrales con historia colonial e imperial tiene connotaciones específicas. En lo que respecta al funcionamiento de la sociedad francesa y la europea, es liberal, y en lo que concierne al resto del mundo es un belicista irresponsable que en nombre de la democracia adhiere a las cruzadas que arrasan ciudades, dejan ruinas y cementerios en donde antes había comunidades activas con personas que después de los bombardeos no tienen casa ni trabajo, diezman a sus poblaciones con cientos de miles de muertos inocentes y un tendal de inválidos, muchos de los cuales conforman los contingentes de los hoy llamados migrantes que arriesgan sus vidas en el Mediterráneo.

Apoyó a la OTAN y a los EE. UU. en las guerras e invasiones en Irak, Afganistán, Libia, lo hace en Ucrania, en todo lugar en que la democracia según su parecer está amenazada. Para él, el peligro de hoy se cierne desde la China, Rusia, Turquía, desde Irán. La coherencia liberal le hace oponerse a Trump por ser un ejemplo más de autocracia.   

Fue invitado para hablar de antisemitismo. Del nuevo. Dice que el de hoy no es el de ayer. No se pide la eliminación de los judíos por pertenecer a un pueblo deicida, ni es la casta maldita que aspira a dominar el mundo, ni los usureros enquistados en el mundo financiero que se aprovechan de las necesidades del común de la gente, para él, el antisemitismo actual se define por el antisionismo.

Se pone en tela de juicio el derecho de los judíos a habitar su propia tierra y de esta manera se somete su supervivencia al arbitrio de quienes demostraron a lo largo de la historia su voluntad de exterminarlos.

Este nuevo antisemitismo, dice, no es el de los cruzados, ni el de los vengadores, ni siquiera el del racismo, sino el de los buenos sentimientos, el que representa a las víctimas absolutas, a los palestinos.

Este antisemitismo se manifestó el 7 de octubre del 2023 después de la matanza perpetrada por Hamas cuando mediante imágenes y videos se mostraron las decapitaciones de bebés y las violaciones de mujeres, que al ser hechas públicas fueron puestas en duda, hubo un escepticismo generalizado, y se exigió más pruebas para certificar la veracidad de los hechos.

BHL sostiene que se confirma una vez más de que a los judíos se les pide pruebas suplementarias cada vez que son víctimas de persecuciones, pogromos, genocidios. No se les cree del todo. Frente a una masacre de judíos siempre hay un negacionista.

No estoy de acuerdo con su posición. El 7 de octubre no es la fecha determinante de la guerra que se libra, es un punto de partida, pero no uno de llegada. BHL olvida otra fecha decisiva, el 8 de octubre, más aún, el 8 de octubre hasta el día en que da su ponencia, el 9 de julio del 2026. Un tiempo de casi tres años en el que se ha matado a decenas de miles de civiles en Gaza, demolido ciudades, expulsados de sus hogares a cientos de miles en el Líbano, aterrorizado a comunidades y familias en Cisjordania. Ni una sola vez Levi nombró a Netanyahu, ni una sola vez se interrogó sobre las relaciones especiales que el gobierno de Israel mantuvo con Hamas para dividir a la dirigencia palestina, ni una vez se refirió al descuido de la seguridad que hizo posible la incursión criminal aquel día de octubre.

Por supuesto que todos, en especial los judíos, tenemos el derecho de interrogar la doctrina sionista una vez que Israel se convierte en una potencia colonial que impone un apartheid. Este asunto de la limpieza étnica y de la segregación no es un asunto de antisemitas salvo que se piense que en Israel hay multitudes de antisemitas entre los judíos israelíes que salen a la calle o denuncian en medios gráficos y audiovisuales la política criminal del gobierno de Netanyahu.

Interrogar el sionismo no es negar el derecho a la existencia del Estado de Israel sino la forma de tomar nota de la crisis en la historia del sionismo que implica la política de ocupación, segregación y eliminación de civiles indefensos. Ni una sola vez BHL pronunció la palabra Palestina, ni siquiera tomó en cuenta la existencia de los palestinos.

Respecto a las dudas sobre la matanza del 7 de octubre, no resulta evidente que las mismas sean parte de una actitud inalterable siempre que la comunidad judía es atacada, también puede ser parte de las famosas teorías conspirativas que sectores de buena o mala fe enarbolan a conveniencia cuando un poder colonial o imperial es desafiado.

Sucedió con las Torres Gemelas cuando se especulaba que eran G.W. Bush y el mismo Pentágono quienes fraguaron el ataque para iniciar la guerra del petróleo, o con el 7 de octubre. No se trata necesariamente de que a los judíos nunca nos creen. La gravedad del asunto no es por los que no creen del todo, sino por lo que sí creen en la obscenidad de ese crimen y lo justifican, lo contextualizan y lo explican. Estos son los peores.

La posición de BHL respecto de lo que acontece en Israel es tan aventurada e irresponsable como lo fue su apoyo a la invasión y bombardeo de las ciudades y de los países que, una vez derrocados los déspotas como Khadafi o Hussein, se fragmentan, inician una guerra civil sin resolución, generan nuevos déspotas sangrientos, dejan inerme a sus poblaciones, y, caso bastante frecuente, ven sus recursos expoliados.

El nuevo antisemitismo existe, me remití a sus expresiones en escritos anteriores ("Racismos", 1/7/2025, en donde hago un comentario sobre el libro "La solitude d¨Israel" de BHL; "Palabras de David Grossman a las que adhiero", 3/8/2025; "Gaza", 14/8/2025; "El fin de la emancipación sionista", 5/8/2026; "En síntesis", 25/7/2026), es un tema para pensar, pero no en la dirección que le imprime Bernard Henri Lévy.

 

(*) Tomás Abraham

Filósofo (Argentina), Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires/Doctor Honoris Causa de la Universidad de Tibiscus, Timisoara (Rumania).


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2026-09-22T14:13:00

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