El placer de la lectura, de Fernando Savater. Rúben H. Díaz
17.02.2026
En estas semanas con feriados se lee mucho. Me Pareció oportuno traer a la columna "la guía de escritores de que me hacen gozar", según de Fernando Savater.
Sin duda alguien a tener en cuenta en esta materia. Elegí diez obras entre las muchas que se recomiendan. Una selección de opiniones sobre distintos autores y sentencias de deferentes temas que pueden ser de interés. También me detengo en dos discrepancias. Es un gran autor pero a veces no tiene el rigor histórico que debiera y lo fundamento. Sin embargo, me gusta y mucho, pero considero que se quedó un poco en el liberalismo de los últimos treinta años del siglo XX. Creo que no se siente cómodo en el mundo de hoy, confrontativo, con políticas agresivas y supremacía de la ciencia sobre la filosofía.
Esta es la primera vez que recomiendo libros que no lei sino que quiero leer.
PENSAMIENTOS
"La filosofía nace con la democracia y representa en el terreno intelectual lo mismo que ella en lo político: la autonomía del individuo pensante frente a las veneraciones inapelables establecidas".
"Todo nacionalista está obsesionado por la creencia de que el pasado puede ser alterado" (Orwell).
"Tanto Camus como Orwell fueron librepensadores. Es decir, sostuvieron principios y argumentos, no ´partidos".
"Lo más hermoso de la literatura es que constituye una farmacia donde hay remedios para todos nuestros males (salvo la muerte) y tónicos de todo tipo de intensidad. Solo los pedantes desdeñan a la humilde aspirina porque no cura el cáncer".
"La muerte filosófica por excelencia, claro está, es la de Sócrates, la más célebre de nuestra tradición, junto a la de Jesucristo".
"Historia de la Revolución Francesa" (tres tomos), traducida por Vicente Blasco Ibañez Editorial Ikusager (2008). "La filosofía de la historia revolucionaria no es la filosofía del mundo moderno, sino la filosofía del ataque al mundo Moderno. Odo Marquard.
"La misericordia no es un sinónimo de la esperanza, sino aquello en lo único que confiamos cuando ya no esperamos nada".
LIBROS
"El Danubio", Claudio Magris.
"La Política de la fe y la política del escepticismo" de Michael Oakeshott.
Biografia de Spinoza de Steven Nadler-
El hereje y el cortesano" de Mattew Stewart.
"Adiós a los principios" Odo Marquard.
"El pensamiento de Platón" de Juan Muño.
"Si la semilla no muere". Gide
"Mal de Escuela" de Daniel Pennac" (ed. Mondadori).
"El mundo como voluntad y representación". Schopenhauer (Ed. Roberto R.
Aramayo. 2003)
"A propósito de breve historia de Inglaterra", G.K. Chesterton, Barcelona, Acantilado. 2005
DOS CONCEPTOS EN LOS QUE DISCREPO.
"Durante muchos años, algunos nostálgicos hemos mantenido intacto el culto a la escuela republicana francesa como ideal de una educación ilustrada, igualitaria y laica que en tantos sitios nunca se ha logrado y en otros parece haberse perdido. Sin embargo, hoy también ese envidiable parangón está en entredicho y padece peligrosas asechanzas". No comparto, esa educación fue secuestrada por el corporativismo estatal de los docentes. Que le secuestraron su libertad de pensamiento por imponer ideologías chatarra durante el transcurso del siglo XX. Hoy la libertad educativa se defiende desde la diversidad pública-´privada y el Estado debe atender las distintas opciones. La Educación pública se autodestruyo no gestionando una educación para la democracia.
Lo que dice Savater sobre Erasmo y Julio II en su libro no merecen un artículo sino un libro para contradecirlo. Es evidente que trato el asunto sin rigor ni responsabilidad. Ambos fueron hombres del renacimiento, con las implicaciones y contradicciones que ello supone. Recuerda con acierto lo que dice Erasmo en su sátira "Julio excluido del Reino de los Cielos". Se sube al carro y trata al papa de "arrogante, enriquecido y envilecido". Esa obra la escribió Erasmo entre l513 y 14, y se publicó, en forma anónima, en 1517. Digamos que este papa murió en 1513. Antes, en 1506, el 4 de enero de ese año, para ser precisos, Julio recibió a Erasmo en el Vaticano y le dio dispensas para aceptar beneficios eclesiásticos y sus viajes posteriores por Italia. También se encontraron fraternalmente en 1509 cuando entraron las fuerzas del Papa en Bologna. Lo que queda claro es que ni Julio II ni Erasmo, suerte para ellos, fueron santos. Y que Savater no es tan riguroso ni fundado en sus juicios como a veces aparenta. Erasmo y Julio II, mal que le pese a Savater, tuvieron muchas cosas en común. Les gustaron las mujeres, el buen vivir y el bien comer. Tampoco se caracterizaron por la sinceridad. Piedad y respeto, por favor, gran Savater. Erasmo y Julio II fueron grandes en serio. Sus pensamientos y acciones forman parte de lo mejor de la historia de la humanidad. Lo demás, es lo de menos.
Rúben H. Díaz
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias