El presidente bostezó, o no. Danilo Arbilla
06.02.2026
Están pasando cosas raras. Por ejemplo, se ha dado una especie de "toqueteó" a la libertad de expresión algo inquietante. Parece liviano, pero no lo es y se puede pagar caro; muy caro.
Se trata de la libertad custodio de todas las otras libertades y derechos. Por eso los dictadores la cancelan, todo se tapa y solo se puede informar sobre lo que ellos autorizan e indican. Cuidado.
Es el caso de los policías que citaron a un periodista a raíz de un artículo por el que aparentemente un ciudadano se sintió difamado, todo sin participación de un fiscal. (La fiscalía finalmente actuó y lo archivo). Lo grave es que el ministerio dijo que está previsto en la LUC. No es así: un artículo periodístico, de opinión o informativo, no es un delito flagrante.
¿Gatillo fácil para presionar a periodistas?
La novedad ahora es el Manual de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Con tono y estilo monárquico -tipo Fantino el dueño de la FIFA- se fijan las pautas a que a deben sujetarse empresas, y sus funcionarios, que trasmiten por TV partidos de futbol, a las que, ya de entrada les advierten que no poseen " autonomía editorial".
No da este espacio para tantos "úkases" procurando la autocensura de los comunicadores, pero además estableciendo directamente normas para control, "filtro" y vigilancia a cargo de un Gran Hermano, Comisionado o MCTV ( Match Commissioner), y disponiendo formas concretas de censura previa, simultánea, en vivo y en directo y a posteriori, sin ningún sonrojo.
Las empresas podrán aceptarlo, -negocios son negocios- . Pero la cosa no se limita a eso: en definitiva se trata del derecho de los ciudadanos todos.- no de las empresas, la AUF o los periodistas- a estar informados de lo que pasa Y más en espectáculos públicos. En art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica sobre Derechos Humanos así se establece. Esas personas no son "audiencias globales" que consumen lo que les den, "que desconocen el contexto político" y que no vale la pena hacer "comentarios que requieran un conocimiento profundo de la política local o interna de los clubes para ser entendidos". Medio peyorativo el "manualsito". Esos ciudadanos son los que eligen al gobierno, es un poco atrevido decir que tal o cual cosa se censura porque no entienden. Ocultar la violencia no es una falta menor; es esconderle al pueblo la impotencia del Ministerio del Interior y de los clubes y AUF, para controlar el ingreso de bengalas y banderas o pancartas al estadio. Pero es más, es un dato bien importante sobre el nivel de violencia y la división latente a nivel social, que estas pasiones populares contribuyen a desnudar. Y hay que saberlo.
Es información que no se puede tapar. Se viola la ley. Se podrá ocultar, o no, si el Presidente Orsi bosteza, se distrae o aburre o habla por el celular o como grita los goles. En ese aspecto llama la atención un Capitulo que establece el protocolo, de ordenes o prohibiciones, para el trato al presidente de la República y el Presidente de la AUF -en una misma línea y nivel.
Falta saber si la presidencia de la Republica lo aprobó. Esto es, saber si el presidente como figura pública expuesta al escrutinio ciudadano, que tiene que dar cuenta diaria de como maneja los asunto de sus mandantes puede empezar a digitar que se puede dar y que no cuando va a un espectáculo público o popular. Quiero creer que se le fue la mano a la AUF.
Danilo Arbilla
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias