El rostro del capitalismo real. Las lecciones de Venezuela (Segunda parte). Jorge Jouroff

27.01.2026

En la primera parte se analizó la base doctrinaria de la política exterior y de defensa de Estados Unidos, así como sus postulados políticos. Una vez efectuada la intervención militar, surgen una serie de interrogantes, tanto para Venezuela como para la región y el mundo. Interrogantes que plantean una serie de problemas que van mucho más allá de la propia Venezuela.

Venezuela como laboratorio

No vamos a hacer motivo de análisis el aspecto militar de la intervención, entre otras razones, porque todavía hay muchas cosas a dilucidar y mucha falsa información inducida. La guerra de la información y la desinformación son también parte de la operación. Pero a nivel político y global podemos hacer las siguientes consideraciones:

En primer lugar, no es cierto el mito de la invencibilidad del ejército norteamericano. La propaganda los presenta como súper campeones invencibles, y han obtenido victorias, pero también han cosechado derrotas: Vietnam y últimamente Iraq y Afganistán son buenos ejemplos. Y siempre es bueno recordar que una operación militar, por exitosa que sea, no garantiza nada por sí misma, puesto que el objetivo es ganar la guerra y no sólo las batallas. La guerra no es una simple suma de batallas, y hasta ahora, no hemos visto cual es la estrategia global del Estados Unidos, que ha cambiado de objetivos una y otra vez, dañando su relación con Europa y amenazando con desplegar sus tropas por todo el globo.

Por tanto, la intervención militar no soluciona el problema en Venezuela, que es político, y que recién está comenzando. En ese sentido, Venezuela es una operación en proceso. Trump bombardeó y secuestró al presidente, pero no controla el territorio. Tan así, que ha dejado intacta la cúpula del gobierno bolivariano. Partiendo de la base que su objetivo es rapiñar el petróleo y asegurarse parte de la producción, como lo han declarado repetidas veces, necesita de un gobierno relativamente estable. La oposición demostró hasta el hartazgo su inutilidad y su falta de capacidad, al punto que el propio Trump desechó a Corina Machado y otros títeres suyos. En caso de no lograr esa estabilidad, debería retirarse o intervenir directamente, repitiendo los errores de la guerra de Iraq e inutilizando tropas en un momento muy difícil.

Las lecciones de Iraq

En efecto, cuando Estados Unidos invade Iraq por segunda vez con la mentira fabricada de la posesión de armas de destrucción masiva  y derroca al gobierno de Sadam, decide destruir también  la estructura de las fuerzas armadas y la policía iraquí, obligándose entonces a utilizar su propio ejército como un ejército de ocupación. Formó el gobierno con los personajes que venía preparando desde hace tiempo y que pensó poder utilizar una vez concretada la invasión, y,  como reconoció la propia CIA luego, esos personajes no eran más que arrivistas que utilizaron el gobierno para su propio provecho, y luego de varios años de ocupación, tuvieron que retirarse de Iraq no habiendo conquistado sus objetivos. Esa es la razón de fondo del desprecio de Trump a Corina Machado. Sabe muy bien que para gobernar hace falta inteligencia, fuerzas armadas y policía, y la oposición no tiene nada de eso ni control sobre las actuales y esa es la razón por la que intenta consolidar su posición con los actuales gobernantes y evita utilizar su ejercito en territorio. Por supuesto también operará sobre las Fuerzas Armadas, intentando ante todo colocarlas bajo la tutela del Pentágono, sea para el control interno y la seguridad hemisférica como para funciones antinarcóticos y guerrilla. Sin embargo, siempre restarían sectores de militares leales al chavismo o de pensamiento Bolivariano que  podrían optar por la disidencia. Por lo tanto el problema real es cómo lograr su control y no parece nada fácil.

El otro gran problema son las estructuras para militares, los llamados colectivos, armados y diseminados por el territorio. Obviamente no pueden combatir solos contra el ejército norteamericano, como no podían los iraquíes, y el actual gobierno debería demostrar que puede controlarlos, cosa que tampoco está clara en este momento.  La doctrina de las Fuerzas Armadas  Bolivarianas parte de la base de una guerra asimétrica: si son derrotadas, se pasa a otra fase de hostigamiento que, dada la masa popular, hacen imposible el gobierno para el país invasor. En todo caso, la situación podría volverse más caótica y muy delicada. El tiempo dirá si las actuales autoridades conservan el control de las fuerzas armadas y de los colectivos, factores clave del proceso.

Consecuencia de lo anterior es la inestabilidad regional. Al mismo tiempo, Trump insulta y amenaza al presidente de Colombia,  Petro, con una intervención "para eliminar el narcotráfico". No sabemos como lo piensa eliminar, pero sí que ya provocó conversaciones entre los grupos entre narcos e insurgentes que combaten el la selva y la decisión del ELN de combatir. De cumplir alguna de sus amenazas el conflicto se extendería por toda la región del norte. Amenaza que indirectamente se extiende a México, y más allá. Ahora se propone "hacer algo" con Groenlandia, por las buenas o las malas. ¿Cuantos enemigos simultáneos piensa crearse Trump? ¿Realmente piensa que es posible enfrentar a todos a la vez y seguir como si nada? ¿O se trata de una estrategia del caos, sin un fin definido?. Tampoco aparece respuesta clara en este momento.

Otro aspecto es que, con este acto, el gobierno norteamericano destruyó de un plumazo la institucionalidad jurídica internacional, y ni siquiera intentó disimularlo. La única fuente de legitimación que posee el gobierno norteamericano es la fuerza. Hace lo que hace porque puede hacerlo y punto final. Con ese acto imperial, alerta al mundo, incluso a sus aliados, que en cualquier momento que lo considere puede emplear la fuerza contra ellos y arrebatarles lo que considere "de interés nacional". El mejor ejemplo (y hay otros) es Groenlandia: hace poco tiempo parecía impensable que Estados Unidos se enfrentara a los ejércitos europeos o a la OTAN, y sin embargo hoy es una posibilidad. La OTAN ya comenzó ejercicios militares como respuesta en el continente, una advertencia que no será tan fácil como Venezuela. Trump declaró ya "que va a tomarla por la buenas o por las malas", y pretende "dirigir" el país al margen de cualquier reclamo jurídico internacional. El problema es que "el interés nacional" de unos es la desgracia de los otros.

El actual gobierno de Estados Unidos demuestra así cuanto le importa  la democracia y la voluntad popular. Hablan  "de dirigir el país (Venezuela) de manera indefinida", lo que significa hacerlo el tiempo suficiente como para colonizarlo por completo, controlando y beneficiándose de sus recursos naturales. Ese desprecio por la legalidad también lo aplica en la política interna de Estados Unidos. Considera que, al resultar electo, nadie, ni el Congreso, le puede poner trabas y así lo ha manifestado.  reiteradas veces. Dudamos mucho que esa posición sea unánime, aún entre la clase gobernante norteamericana. Los incidentes y las manifestaciones, así como las declaraciones de varios dirigentes, lo demuestran. También la renuncia del anterior Comandante del Comando Sur y la negativa de los jefes de estado mayor a planificar una acción en Groenlandia.

La hora de los predadores

El orden mundial y los principios de gobierno internacional son producto de la experiencia histórica y la intención de mantener la estabilidad. El denominado orden mundial se asienta en eso: una serie de reglas de juego respetadas por todos y el primer principio es la no intervención en los asuntos internos de otros países. Lo contrario es la prevalencia de la fuerza en las relaciones. Fueron las guerras permanentes lo que obligaron a la constitución de esos principios, y la necesidad de cierta estabilidad para poder convivir entre regímenes distintos. Por ello Venezuela, no es sólo Venezuela: el problema de fondo es que Estados Unidos se erige como juez y policía mundial, y lo peligroso es que se abroga el poder de intervenir cualquier país. Al unir sus intereses con el uso de la fuerza, Estados Unidos se coloca al margen de cualquier sistema que no sea controlado por él mismo. No sólo impide la legalidad, sino que imposibilita un sistema de alianzas estables que posibilite la gobernanza mundial. En realidad, lo que pretende es crear una legalidad que sólo lo beneficie a él mismo.  El denominado "Consejo de Paz" es el primer intento de creación de un orden mundial dependiente de Estados Unidos y bajo sus reglas.  Consecuentemente, cuestiona también todo el sistema de alianzas que a nivel global se construyó luego de la segunda guerra. Nadie puede pensar que con su sola fuerza puede gobernar el mundo y eso, más allá de las fanfarronadas de Trump, se va a demostrar más temprano que tarde. Hoy aparece diafanamente clara la intención de la camarilla de Trump de remodelar todo el el orden mundial en su provecho y para mantener su supremacía, utilizando la fuerza para ello, aprovechando o creando oportunidades. Con su énfasis en el sector privado, aparece una alianza con las multinacionales para sacar beneficio y elevar al máximo la tasa de ganancia. Es el gobierno de las multinacionales y las posibilidades de negocios globales. La propuesta de construir en la franja de Gaza un balneario para los súper ricos, luego de la masacre perpetuada por Israel, es un buen ejemplo.  Paradojicamente, sus alardes de fuerzas sólo evidencian su debilidad, porque nadie puede gobernar el mundo sólo en base a la fuerza propia. Por ello busca nuevas alianzas, sobre todo con Israel y Argentina, y no duda en deshacer sus lazos con la vieja Europa y la OTAN, alianzas que no considera permanentes. La gran pregunta es si esas medidas son realmente posibles, si pueden dar resultado en la situación actual. Más temprano que tarde veremos los resultados.

Jorge Jouroff
2026-01-27T10:39:00

Jorge Jouroff