El último fidelista. Danilo Arbilla

24.07.2026

Cuentan que Daniel Ortega, -joven, no tenía ni 40 años-, tras asumir su primera presidencia en Nicaragua (enero de 1985), se apresuró a viajar hasta el altar de La Habana para ofrendarle el país a Fidel Castro.

Fidel, un hábil "vividor", -uno de los mayores de la historia,  si no pregunten a los rusos o a los venezolanos-, agradeció, lo bendijo y le hizo dos recomendaciones:

-        No llames más a elecciones

-        Trata de mantener buenas relaciones con los gringos

Ortega no cumplió y las elecciones siguientes las ganó  Violeta Barrios de Chamorro, la viuda del periodista Pedro Joaquin Chamorro, asesinado por los somocistas,  hecho que precipitó la caída de la dictadura.

Dicen que Fidel, con su proverbial modestia comento:

- Yo se lo dije que no llamara a elecciones, pero es medio tonto.

Todo esto me lo contó un escritor, que fuera muy cercano a los Castro y que cayó en desgracia cuando la crisis del Gral. Ochoa y que pudo "escapar" de Cuba gracias a los oficios de su colega Gabriel García Márquez.

 Hay que reconocerle a Ortega que se ha  esforzado. Para empezar, con los gringos nunca ha tenido problema grande y nunca ha dejado de ser marxista, progresista, peón de Cuba, antiimperialista y antiyanqui. Se dice que ha hecho buena letra con los temas tráfico de drogas y de  inmigrantes. Zonzo no es, también ha sorteado otros tamaños escándalos que da vergüenza recordar. Además ha matado  o mandado a matar, ha quitado la ciudadanía y echado a todos los disidentes, sin hacer asco a que sean oenegés o que vistan sotanas, ha acabado con todas las libertades, la libertad de prensa primero y, of course, ha hecho fraude en todas las elecciones que ganó desde el 2007 hasta ahora.

Pero en estos días parece que resolvió dar fiel cumplimiento a la recomendación  del maestro y anunció que no se llamará más a elecciones en Nicaragua y que seguirán al mando en tándem con su esposa Rosario Murillo, como lo hacen desde hace mucho.

  Ortega progresista, fidelista, hombre de izquierda recibió permanente apoyo de sus correligionarios; a veces alguno hizo leves críticas ante sus barbaridades, alguna feminista en caso específico o firmaron declaraciones "abriéndose" pero que no iban mas allá o simplemente daban vuelta la cara para no ver (Lulas hay en todo lados), pero   llegado el momento decisivo la hermandad no dejó ni deja de funcionar: todos a una. Si es deshonesto no es de izquierda, si es de izquierda no es deshonesto, como aseguran los frenteamplistas uruguayos.

 Esta última decisión de Ortega, o Murillo -yo lo entrevisté dos veces, allá por 1985 en Montevideo y un años después, aproximadamente, en Managua y las dos veces me pareció que estaba borracho- levanta polvareda. Hasta la ONU, lo cual, de todas formas no embroma ni importa a nadie.

  Y hablando de tonterías, el Secretario General de la OEA sostuvo que "el régimen ha abandonado la democracia". Chocolate por la noticia: ¿y hasta ahora qué?

  En definitiva, si siempre vale buscarle algún diente blanco al perro muerto, habría que computarle a Ortega que se sacó la careta y ya no juega a los marxista-leninistas en plan gramsciano que  se han abocado a acabar con la democracia, definitivamente, desde adentro.  Ahí están los chavistas en Venezuela y hasta ahora bendecidos. Topos bendicen: Fidel, Lula, Trump, Xi Jinping hace negocios y a Putin no darle la espalda, pero todos a la vez contestes en que a la democracia solo cabe la extremaunción.

 

Danilo Arbilla

Columnistas
2026-07-24T20:23:00

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