En Cuba un médico podría ser un meme. Jorge Ángel Pérez (desde Cuba)

14.02.2026

En Cuba hay muchos médicos a los que, tristemente, no les alcanzan sus salarios.

 

Se dice con muchísima insistencia que algunos memes podrían resultar tremendamente divertidos y arrancar carcajadas a montón; incluso se asegura que, que hasta podrían diluir tristezas a montón, y provocar estentóreas carcajadas. Algunos memes son muy divertidos, pero también existen los que resultan ser muy tristes, y más que tristes, esos que acongojan, que son groseros, incluso insultantes.

Y yo miré un meme hace sólo unos días, un meme que consiguió arrancarme estentóreas carcajadas, y tan resonantes fueron esas risas, tan desproporcionadas, que llegué a sospechar que esa tantísima risa podría conseguir la disolución de las muchas tristezas que hoy, implacables, nos acosan y hasta podrían dejarnos muertos de la risa para siempre, y también llorar, llorar muchísimo.

Yo miré ese meme que podría hacernos reír pero, más que todo, debería hacernos llorar. Resulta que esa publicación nos pone frente a nuestras más significativas limitaciones, esas que nos acongojan, y ya, sin algún remedio aparente, hasta podrían matarnos.

Y en el mismísimo centro de ese meme hay un hombre que pasa la mayor parte de su vida salvando vidas. En el mismísimo centro hay un médico que pasó años y años estudiando, y a quien no le alcanza con su salario, ese que gana salvándole la vida a sus contemporáneos, Y ese hombre del meme sobrevive vendiendo esos sobrecitos en los que se guarda el refresco Zuco, ese que refresca un poco la sed de los cubanos, y quizá hasta el hambre.

En Cuba hay muchos médicos a los que, tristemente, no les alcanzan sus salarios. Un hombre, una mujer, estudiaron durante seis largos años para salvar vidas, y luego el dinero que perciben no les alcanza más allá de unos pocos días, y tienen que hacer las más grandes peripecias, los más extravagantes malabares para estirar el dinero, para que dure un poquito más.

 Y por eso se hacen circular esos memes, por eso los médicos se convierten en una burla, y nos reímos sin recato. Un hombre, una mujer, que estudiaron durante años, que "se quemaron las pestañas", se agobian luego porque no saben que van a poner en el plato para conseguir calmar el hambre de sus hijos, el hambre de ellos mismos, aunque pasaran años en "distantes riveras", para llenar los bolsillos de un gobierno cruel, y despiadado.

 Años lejos de los suyos y luego no les alcanza ese salario que decidiera para ellos un gobierno errático y descarado que se embolsa largas cifras que fueron ganadas por esos médicos en el cumplimiento de largas misiones internacionalista, que así les llaman. Y a un hombre, a una mujer, que estudiaron mucho, y durante años, no les alcanza el dinero de sus salarios. Unos médicos que estudiaron durante años, que cumplieron misiones internacionalistas no les alcanza el dinero más allá de la sobrevida en una semana, aunque custodien la salud de sus compatriotas.

Ese meme nos pone frente a las más grandes miserias que sufrimos, esas que nos acongojan. Y en el centro de ese meme se distingue a un médico que además de salvar y salvar vidas y vidas, de pasar horas y horas de insomnio en una sala de hospital, vende sobrecitos de refresco zuco y también chupachupas.

La vida de un médico, de un país, reducida en un meme. Nuestras peores angustias advertidas con unas muy breves palabras. Un médico que vende lo que encuentra porque su salario resulta insuficiente para garantizar su vida, la vida de los suyos, aunque creo que a eso sería mejor llamarlo sobrevida, incluso muerte, incluso explotación.

Estudiar medicina en Cuba te podría convertir en un meme, en una burla que nos advierte una realidad grandísima, en una realidad triste que es la explotación descarada, esa a la que son sometidos los médicos cubanos, ese médico de un consultorio puede ganar siete mil u ocho mil pesos al mes, mientras que un especialista podría ganar siete mil u ocho mil pesos, y eso los lleva a buscar la sobrevida vendiendo refrescos de la marca Zuco, y cosas peores, esas que los convierte en un meme, en una grandísima burla, en un descarado atropello.

Publicado en Cubanet, el 7 de febrero de 2026

Jorge Ángel Pérez nació en Cuba (1963), donde vive, es autor del libro de cuentos Lapsus calami (Premio David); la novela El paseante cándido, galardonada con el premio Cirilo Villaverde y el Grinzane Cavour de Italia; la novela Fumando espero, que dividió en polémico veredicto al jurado del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2005, resultando la primera finalista; En una estrofa de agua, distinguido con el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2008; y En La Habana no son tan elegantes, ganadora del Premio Alejo Carpentier de Cuento 2009 y el Premio Anual de la Crítica Literaria. Ha sido jurado en importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Casa de Las Américas.

Foto de portada: Cuba si


Columnistas
2026-02-14T02:22:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias